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Alquilar con muebles: a quién le corresponde el mantenimiento de electrodomésticos y muebles

En el mercado de alquileres, algunas propiedades se ofrecen amobladas. ...

En el mercado de alquileres, algunas propiedades se ofrecen amobladas. A algunos inquilinos esta alternativa les permite instalarse sin tener que afrontar los costos de equipar una vivienda desde cero. Ahora bien, este tipo de locación trae consigo una pregunta que aparece en casi todas las negociaciones: ¿quién debe hacerse cargo del mantenimiento, reparación o reemplazo de los electrodomésticos y muebles incluidos en el contrato?

La regla general del Código Civil y Comercial establece que todo locador debe entregar la propiedad en condiciones de uso y conservarla en ese estado durante toda la locación. Esto incluye los bienes que forman parte del inventario: heladera, cocina, lavarropas, microondas, aire acondicionado, camas, mesas, sillas y cualquier otro elemento que se haya incorporado como parte del alquiler. Si un electrodoméstico se rompe por desgaste normal o falla propia del aparato, el mantenimiento o la reparación corresponde al propietario. Lo mismo ocurre con muebles que se deterioran por el uso habitual. El inquilino no está obligado a asumir gastos que surgen de la antigüedad o del funcionamiento natural de los bienes.

Pero la situación cambia cuando el daño proviene de un mal uso, negligencia o manipulación incorrecta. Si un inquilino rompe una puerta de placard por forzarla, daña un mueble por arrastrarlo sin cuidado o quema un electrodoméstico por conectarlo de manera indebida, la responsabilidad pasa a ser suya. En esos casos, debe reparar o reemplazar el bien afectado, y el propietario puede exigirlo al momento de la restitución del inmueble o descontarlo de la garantía. La clave está en distinguir entre desgaste normal —que siempre es responsabilidad del locador— y daño atribuible al inquilino, que debe ser asumido por quien lo ocasiona.

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Por qué es tan importante hacer un inventario

El inventario es una pieza central para evitar conflictos. En los alquileres amoblados, lo ideal es que el contrato incluya un listado detallado de todos los bienes, con su estado al momento de la entrega. Fotografías, descripciones y observaciones ayudan a establecer una base objetiva para determinar responsabilidades. Sin ese inventario, cualquier discusión sobre daños o fallas se vuelve más difícil de resolver. En muchos contratos, además, se aclara expresamente que el locador se compromete a mantener en funcionamiento los electrodomésticos esenciales —como heladera, cocina y calefacción— y que el inquilino debe avisar de inmediato cualquier desperfecto para evitar que el problema se agrave.

Los electrodomésticos con vida útil limitada, como lavarropas, microondas o aires acondicionados, suelen generar dudas adicionales. Si un aparato deja de funcionar por antigüedad o desgaste, el propietario debe repararlo o reemplazarlo. No puede exigir al inquilino que asuma ese gasto, porque forma parte de la obligación de conservación del inmueble. En cambio, si el aparato se daña por falta de mantenimiento básico —como filtros de aire acondicionado que nunca se limpian o un lavarropas que se usa con exceso de carga— la responsabilidad puede recaer en el inquilino. Por eso, algunos contratos incluyen pautas de uso y mantenimiento mínimo para evitar discusiones posteriores.

En el caso de muebles, la lógica es similar. El locador debe entregar elementos en buen estado y garantizar que puedan utilizarse sin riesgo. Si una silla se afloja por uso normal o una mesa muestra desgaste en la superficie, el propietario debe ocuparse de su reparación. Pero si el inquilino provoca los daños, la obligación de reponer o arreglar recae sobre él. En propiedades de categoría, donde los muebles tienen valor significativo, es habitual que el contrato especifique cuidados especiales o que se establezca un depósito adicional para cubrir eventuales daños.

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Los contratos temporarios —como los de alquiler turístico o por meses— suelen tener reglas más estrictas. En estos casos, el propietario asume el mantenimiento general, pero el inquilino debe responder por cualquier daño ocasionado durante su estadía. La lógica es similar a la de un hotel: el huésped no paga por una heladera que deja de funcionar por antigüedad, pero sí por un mueble roto o un electrodoméstico dañado por mal uso. En los alquileres tradicionales, en cambio, la relación es más equilibrada y se apoya en las obligaciones del Código Civil y Comercial.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/propiedades/alquilar-con-muebles-a-quien-le-corresponde-el-mantenimiento-de-electrodomesticos-y-muebles-nid26092026/

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