Bernardo Stamateas, psicólogo: “Es peor vivir sin ilusión que ilusionarse y, en algún momento, desilusionarse por algo que no se cumplió”
Todos hemos sufrido alguna desilusión en la vida. Una ilusión es algo que espero o un deseo que tengo. Los seres humanos necesitamos construir ilusiones, pero tenemos que aprender a gestionarlas ...
Todos hemos sufrido alguna desilusión en la vida. Una ilusión es algo que espero o un deseo que tengo. Los seres humanos necesitamos construir ilusiones, pero tenemos que aprender a gestionarlas para no hundirnos en la desilusión. Te invito a considerar algunas ideas sobre este tema.
La ilusión nace cuando espero algo valiosoPor ejemplo: un viaje, un casamiento, un nuevo trabajo o la jubilación. Pero también puede tratarse de algo simple, algo pequeño, que aguardo con ansias, como encontrarme con un amigo, comprarme ropa, ver una película o comer algo rico. Esas son nuestras “pequeñas ilusiones diarias” que nos brindan estima y fortaleza.
La ilusión no niega las dificultadesIlusionarse no es soñar con un mundo mejor y creer que, indudablemente, ocurrirá. Cuando estoy ilusionado, tengo esperanza, y a la vez reconozco mis problemas y mis luchas. Aun así, todos necesitamos tener ilusiones. ¿Por qué? Porque es peor vivir sin ilusión que ilusionarse y, en algún momento, desilusionarse por algo que no se cumplió. No todo lo que esperamos se hace realidad, pero no construir nunca una ilusión deja un vacío terrible, porque la ilusión es el motor que nos impulsa a seguir adelante.
La ilusión no debe ser rígidaSi pretendo que aquello que espero salga a la perfección, tal como yo quiero, voy a sufrir mucho. Cuando esperamos el clima perfecto: que algo salga exactamente como lo soñamos, la caída suele ser estrepitosa. Es por ello que necesitamos ser flexibles con nuestras expectativas.
La ilusión se alimenta de pequeñas experiencias de avanceCada pequeño logro diario hay que celebrarlo. A veces, nos perdemos en “lo mega”, en lo grande, pero tenemos que enfocarnos en lo pequeño. ¿Sos capaz de celebrar algo simple?, ¿o cuando algo no sale como esperabas?, ¿o cuando a otra persona le va bien?
La ilusión compartida con alguien fortalece el vínculoCuando les contás a tu pareja, a tus hijos, a tus hermanos o a tus amigos qué es aquello que estás esperando, crece el sentido de conexión con el otro. ¡Y ni hablar de cuando dos personas tienen la misma ilusión! Eso genera una unión casi indestructible.
¿Qué hace falta para cumplir una ilusión?Un primer paso: una acción. “Yo tengo esta ilusión, y el universo me la va a conceder porque conspira a mi favor”, repiten algunos. Pero, si yo tengo un sueño y no acciono, solo tengo un “pensamiento mágico”. Es muy bueno desear algo, visualizarlo y hablarlo, pero también es necesario moverse y actuar.
¿Y qué hacemos con la desilusión?La desilusión debe ser aceptada como parte de la vida. ¿Te desilusionaste? ¡Bienvenido y bienvenida al planeta tierra! No podemos esperar cumplir todas nuestras ilusiones, pero tampoco deberíamos rumiar todo el tiempo nuestras desilusiones preguntándonos: “¿Por qué no salió como yo esperaba?”. La vida es un ciclo continuo de ilusión-desilusión-nueva ilusión. Aceptarlo nos permite ver qué podemos hacer al respecto; la aceptación es un colchón donde podemos descansar.
Siempre podemos sacar alguna lección de una desilusión. Es decir, transformarla en aprendizaje porque esa es la única manera de crecer. ¡Nunca dejes de ilusionarte!