Generales

Donald Trump vs. Xi Jinping: cuándo es la cumbre entre EE.UU. y China

WASHINGTON.– El presidente norteamericano, ...

WASHINGTON.– El presidente norteamericano, Donald Trump, tiene previsto partir hacia Pekín el martes para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, después de semanas de intentar sin éxito persuadir al gigante asiático de que use su influencia para presionar a Irán a aceptar las condiciones de Washington para poner fin a la guerra de dos meses o, como mínimo, reabrir el estrecho de Ormuz.

Cómo contracara, el presidente norteamericano estará expuesto a la presión china respecto de la venta de armas por parte de Estados Unidos a Taiwán y sobre la postura norteamericana en relación a la isla en las reuniones del 14 y 15 de mayo, las primeras desde que en octubre ambos líderes pausaron una dura guerra comercial iniciada por Washington.

TODAY. pic.twitter.com/riU8rCsFR7

— The White House (@WhiteHouse) May 12, 2026

“Estoy con muchas ganas de mi viaje a China, un país asombroso, con un líder, el presidente Xi, respetado por todos. ¡Grandes cosas ocurrirán para ambos países!“, escribió en Truth Social el mandatario norteamericano previo a su partida.

Trump ha oscilado entre enfurecerse con China, el mayor comprador mundial de petróleo iraní, por no haber hecho más por detener las acciones del régimen islámico, y reconocer que el gobierno de Xi ayudó a desescalar el conflicto el mes pasado al empujar a Teherán de vuelta a las conversaciones de alto el fuego cuando las negociaciones tambalearon.

Pero antes de la visita de alto riesgo del líder de Estados Unidos, la Casa Blanca ha fijado expectativas bajas sobre la posibilidad de que Trump logre persuadir a Xi para que cambie la postura de China respecto de la guerra.

En cambio, el gobierno parece decidido a no permitir que las diferencias sobre Irán eclipsen los esfuerzos por avanzar en otros asuntos difíciles en la compleja relación, que van desde el comercio hasta una mayor cooperación china para bloquear las exportaciones de precursores del fentanilo.

“No queremos que esto sea algo que descarrile la relación más amplia ni los acuerdos que puedan surgir de nuestra reunión en Pekín”, indicó Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, en declaraciones a Bloomberg TV la semana pasada.

La discusión sobre Irán

Pekín insiste públicamente en que quiere que la guerra termine y ha estado trabajando diplomáticamente entre bastidores para ayudar a su aliado Pakistán a impulsar un acuerdo de paz. También ha enviado un “sutil mensaje de descontento a Irán” por cerrar el estrecho de Ormuz, y a Estados Unidos por su bloqueo del transporte marítimo iraní, dijo Ahmed Aboudouh, especialista en la influencia de China en Oriente Medio del centro de estudios Chatham House, con sede en Londres.

“Son muy cautos, adversos al riesgo, y no quieren involucrarse en nada que los arrastre a algo que no consideran su problema”, comentó el experto.

En días recientes, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, han intensificado sus llamados para que China use su influencia para ayudar a reabrir el estrecho, por el que circulaba alrededor del 20% del crudo mundial antes de que empezara la guerra.

El Departamento de Estado anunció el viernes que sancionaba a cuatro entidades, incluidas tres empresas con sede en China, por proporcionar imágenes satelitales sensibles que permiten ataques militares iraníes contra fuerzas de Estados Unidos en Medio Oriente. Antes, el Departamento del Tesoro intervino para sancionar a refinerías chinas acusadas de comprar petróleo a Teherán, así como a transportistas de ese petróleo. Las sanciones desconectan a las empresas del sistema financiero de Estados Unidos y penalizan a cualquiera que haga negocios con ellas.

Pekín ha calificado las sanciones de “presión unilateral ilegal” y promulgó una ley de bloqueo –aprobada en 2021 y nunca utilizada hasta ahora– que prohíbe a cualquier entidad china reconocer o cumplir las sanciones.

Antes de la llegada de Trump, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, recibió la semana pasada en Pekín a su homólogo iraní, Abbas Araghchi. El canciller chino aprovechó el momento para defender el derecho de Irán a desarrollar energía nuclear con fines civiles.

Xi también ha hecho críticas implícitas a Estados Unidos por la guerra. Ha dicho que salvaguardar el Estado de derecho internacional es primordial, y añadió que “no debe aplicarse selectivamente ni ignorarse”, ni debería permitirse que el mundo vuelva “a la ley de la selva”.

Trump restó importancia el lunes a las diferencias con China sobre Irán y subrayó que Xi quiere que el estrecho se reabra. “A él le gustaría que se lograra”, dijo Trump sobre el líder chino.

Al igual que Trump, Xi también tiene muchas razones para no permitir que las diferencias sobre Irán afecten otros aspectos de la relación, señalan analistas. China importa aproximadamente la mitad de su petróleo crudo y casi un tercio de su gas natural licuado de países de Medio Oriente afectados por el cierre del estrecho, según la Administración General de Aduanas de China.

“Creo que para Xi, una victoria es la estabilidad continua sin rendirse”, dijo Craig Singleton, director sénior del programa sobre China de la Foundation for Defense of Democracies. “Quiere que la cumbre valide el estatus de superpotencia de China, preserve la previsibilidad arancelaria y reafirme que Washington tiene que tratar con Pekín en los términos de Pekín”, agregó.

La guerra comercial

Desde su último y breve encuentro en una base aérea en Corea del Sur, donde Trump suspendió aranceles de tres dígitos a los productos chinos y Xi dio marcha atrás en su amenaza de estrangular el suministro mundial de tierras raras, China ha afinado discretamente su caja de herramientas de presión económica dirigida a Washington.

Mientras tanto, Trump ha estado absorbido por la pelea contra fallos judiciales en Estados Unidos que frenan sus aranceles y por la guerra con Irán, que ha erosionado sus índices de aprobación de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

La reunión de esta semana en la capital china será un evento de mayor pompa, con los líderes previstos para celebrar una cumbre en el Gran Salón del Pueblo, recorrer el Templo del Cielo –sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO–, asistir a un banquete de Estado y compartir té y almuerzo.

Pero los resultados económicos esperados se reducen a un puñado de acuerdos y mecanismos para gestionar el comercio a futuro, mientras que ni siquiera está claro si los líderes acordarán extender su tregua comercial, según funcionarios involucrados en la planificación.

Al mismo tiempo, China pretende que el gobierno norteamericano se comprometa a no adoptar futuras represalias comerciales, como controles a la exportación de tecnología, y a revertir los controles existentes sobre equipos de fabricación de chips y memorias avanzadas, según personas al tanto de las conversaciones.

El problema de Taiwán

Además del comercio, Trump dijo el lunes que discutirá con Xi las ventas de armas a Taiwán y el caso del magnate de medios encarcelado Jimmy Lai. Las familias de dos estadounidenses presos en China desde hace más de una década también instan a Trump a buscar su liberación.

Algunos analistas temen que pueda darse un cambio en la política norteamericana respecto de Taipéi a cambio del apoyo chino en las conversaciones con Irán, lo que a su vez podría envalentonar a China a tomar Taiwán por la fuerza. Incluso, advierten, un sutil cambio en la redacción de Washington generaría inquietud sobre el compromiso del principal respaldo de Taipéi, con repercusiones en otros aliados estadounidenses en Asia.

“La oposición de China a la venta de armas por parte de Estados Unidos a la región china de Taiwán es coherente y clara”, afirmó el martes el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, en una rueda de prensa.

“Al presidente Xi le gustaría que no lo hagamos”, dijo antes Trump en referencia al abastecimiento de armas. “Este es uno de los muchos temas de los que vamos a hablar”, declaró a periodistas.

El presidente norteamericano pareció además restar importancia a la idea de que China intente apoderarse de Taiwán ahora que Washington está centrado en la guerra en Medio Oriente.

“No creo que vaya a ocurrir” algo similar a la invasión rusa de Ucrania, dijo Trump.

“Tengo una muy buena relación con el presidente Xi. Él sabe que no quiero que eso ocurra”, añadió el magnate.

No obstante, Trump hizo hincapié en que Estados Unidos se encuentra “muy, muy lejos” de Taiwán, mientras que Xi “está a poco más de 100 km”.

Agencias AP y Reuters

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/donald-trump-vs-xi-jinping-cuando-es-la-cumbre-entre-eeuu-y-china-nid12052026/

Volver arriba