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El estadounidense que se enamoró de los sándwiches de miga, se hizo viral y ahora se muda a la Argentina

Es fácil adivinar que Joe Thompson viene de los Estados Unidos. Más de 1.90 metros de altura, barba rala y rojiza, ojos de color celeste claro, piel pálida enrojecida por el sol, gorrita: un pro...

Es fácil adivinar que Joe Thompson viene de los Estados Unidos. Más de 1.90 metros de altura, barba rala y rojiza, ojos de color celeste claro, piel pálida enrojecida por el sol, gorrita: un prototipo del ADN anglosajón, que confirma con su fuerte acento de Tennessee. En sus propias palabras, es un yanqui que se enamoró de la Argentina, y como retribución, buena parte de esa Argentina se enamoró de él. En especial tras un posteo que realizó en sus cuentas de TikTok e Instagram (@foodtraveltoilets), donde se mostró maravillado por la existencia de los sándwiches de miga. A partir de ese momento, su contenido no dejó de viralizarse: millones de vistas, miles de likes y seguidores, invitaciones a programas de streaming, radio y TV. “Lo que sucedió en los últimos 15 días es increíble”, dice Joe, con una sonrisa genuina. “Ahora vuelvo a Estados Unidos, pero ya tengo mi pasaje para venir a la Argentina en junio. Y no va a ser un viaje más: me mudo para acá. Encontré en este país un sentimiento de comunidad increíble”, afirma mientras prueba el fantástico sándwich de ojo de bife de Carmen, un lugar de culto en el barrio de Boedo.

-Contanos tu historia: ¿de dónde venís?

-Soy de Nashville, Tennessee, pero tuve varias vidas. Mi primer trabajo fue ser basquetbolista universitario. Viví en Wyoming, en Mississippi, en Vancouver, Canadá, vendiendo publicidad. Luego armé una empresa en Dallas, y fracasé estrepitosamente. Entonces empecé actuación, me mudé a Oregon, luego a Los Ángeles, aunque nunca logré vivir de la actuación. Entonces creé una experiencia dentro de Airbnb para turistas que querían conocer Hollywood. Ahí me fue muy bien, estaba en el momento justo en el lugar justo, tenía reseñas increíbles. Cuando vino el Covid, todo se esfumó. Ahí subí por primera vez unos videos en TikTok sobre restaurantes, como una manera de usar mis conocimientos de actuación para intentar ayudar a los restaurantes que estaban pasando un mal momento.

-¿Y cómo empezaste a viajar por el mundo?

-Después del Covid seguí con las experiencias de turismo, hasta los incendios del año pasado en Los Ángeles, eso terminó de cambiar mi rumbo. Me mudé a Nueva York, empecé a trabajar en una empresa, hasta que un día empiezo a toser sangre, y me internan. Parecía tuberculosis, al final era una neumonía, pero estuve a punto de morir. Y pensé: “No quiero morirme así, solo”. Volví a Nashville para estar con mi familia, pero con la idea de viajar, de conocer gente. Ya había estado en Europa, en Asia, y compré un pasaje a Latinoamérica. Decidí quedarme en cada ciudad varias semanas, para ver qué me pasaba realmente.

-Así llegaste a la Argentina…

-Fui a México, después a Belo Horizonte, de ahí a San Pablo, y un amigo me dijo: “Tenés que ir a la Argentina, tres de los mejores 30 restaurantes de carne están allá”. En febrero pasado llegué a Buenos Aires, pasé tres semanas, y fue un antes y un después. Ahora empecé los trámites para sacar la ciudadanía argentina.

-¿Querés ser argentino? ¿Por qué?

-Tras pasar los primeros 10 días de luna de miel en Argentina, descubrí que no quería irme. Estaba abrumado por la calidez de los desconocidos, por la comida, y más aún, por cómo mi vida se había abierto a otros. Sé que lo estoy idealizando, pero no encuentro mejor manera de expresarlo. Quedé enamorado de lo cálidos, lo amables, lo cariñosos, lo amigables que son todos.

-¿No extrañás Estados Unidos?

-Amo Estados Unidos, Nashville es maravilloso. Yo no me fui de allá porque algo esté mal, sino porque algo está realmente bien acá, en Argentina, en Latinoamérica.

-¿Qué es lo que más te sorprendió estando acá?

-Lo primero fue la merienda. Tras almorzar al mediodía, había amigos que me decían de cenar tardísimo, a las 11PM. Yo estaba enojadísimo, con tanta hambre. Y ahí uno me pregunta: “¿Acaso no merendaste?”. Para mí la merienda era algo desconocido. Luego pasó lo mismo con los sándwiches de miga, ni sabía que existían, y de pronto pruebo uno: era delicioso. ¿Cómo nadie me había dicho?

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-¿Esos videos de la merienda y el sándwich marcaron tu relación con los argentinos?

-Todo el tiempo aparecía gente increíble por mis redes, que me invitaba a comer asados en su casa, que me recomendaba lugares, que me enseñaba sobre la cultura de acá. Pero después de estos videos, se multiplicó por 1000: ¡sin conocerme!

-¿Por qué pensás que pasó esto?

-Ustedes tal vez no se dan cuenta, porque lo dan por sentado, como el sándwich de miga, la medialuna, el fosforito. No ven lo increíble que es todo esto, porque lo tienen a mano. Acá, y en buena parte de Latinoamérica, la vida está diseñada para formar comunidad. Lo mejor de los asados no es la carne, sino juntarse. En todas las comidas, ustedes hacen una sobremesa larguísima y hermosa. Las personas se esfuerzan por encontrarse, por compartir un mate, un café con leche, una charla. Es maravilloso. En otros lados estamos siendo cada vez más individualistas, con esa idea de esforzarse, de ganar dinero, de aprovechar cada segundo. Y el dinero es importante, todos queremos vivir bien; pero formar una comunidad, eso no tiene precio. Suena a cliché, pero es verdad.

-Por cómo lo decís, pareciera que Argentina es un paraíso…

-Ningún lugar es perfecto, está claro. La narrativa que me inculcaron de chico sobre Latinoamérica es que es un continente peligroso, inestable. Y si bien hay algo de inseguridad, también está todo lo otro. Mi objetivo es convertirme en el mejor inmigrante posible, en un buen amigo, en un buen ciudadano. Me falta aprender mucho, no sólo el idioma, sino saber qué pasó con las Malvinas, qué fue la dictadura, aprender de historia. Y no me interesa fingir que Argentina (o Bolivia, o Brasil, o Cuba) es perfecta, pero sí quiero contrarrestar los prejuicios que existen afuera, mostrando lo que vivo, sabiendo que no soy nadie, y que Argentina no me precisa para esto.

-¿Tu próximo objetivo?

-Volver en junio, para empezar los papeles de la ciudadanía y ver el Mundial en Buenos Aires. ¡Por una vez podré apoyar al equipo ganador, algo que jamás me pasaría en Estados Unidos! Y luego pienso viajar por el país. Ya estuve en Mendoza y fue increíble, la gente, los asados que comí… ¡el Malbec! Me falta ir a Salta, a Jujuy, a Tucumán. Mi meta más inmediata es comer un asado en cada provincia de la Argentina, conociendo tanta gente como pueda, escuchando las historias que tienen para contar. Vos te dedicás al periodismo gastronómico, así que también lo sabés: la comida está cruzada por historias. Por eso es tan increíble.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sabado/el-estadounidense-que-se-enamoro-de-los-sandwiches-de-miga-se-hizo-viral-y-ahora-se-muda-a-la-nid15052026/

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