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El Gobierno reconoce que parte de los trabajadores suma horas extra para mejorar sus ingresos

El Gobierno reconoció que una parte de los trabajadores busca ampliar sus horas de trabajo o mejorar sus ingresos para sostener su poder adquisitivo, en un contexto de deterioro del mercado labora...

El Gobierno reconoció que una parte de los trabajadores busca ampliar sus horas de trabajo o mejorar sus ingresos para sostener su poder adquisitivo, en un contexto de deterioro del mercado laboral. La definición surgió de una respuesta del Ministerio de Economía en el informe de gestión 145 ante Diputados, donde atribuyó esa dinámica a los “desequilibrios acumulados por años de alta inflación e inestabilidad macroeconómica” y planteó como salida la estabilización, la baja de la inflación y el impulso a la inversión.

Los datos más recientes refuerzan ese diagnóstico. Según el Indec, el desempleo trepó al 7,5% al cierre de 2025 —el nivel más alto para ese período desde la pospandemia—, mientras que la tasa de ocupación cayó al 45%. El mercado laboral no solo se achicó, sino que perdió capacidad para absorber nuevos trabajadores.

El deterioro también se observa en la calidad del empleo. De acuerdo con LCG, la sobreocupación —personas que trabajan más de 45 horas semanales— llegó al 29,2% y acumula cuatro trimestres en alza, mientras que también creció la subocupación demandante. En paralelo, el empleo no asalariado ya representa el 28,5% del total, reflejando el avance de formas más precarias de inserción.

Econviews advirtió además un problema de absorción del empleo: en los últimos dos años la población económicamente activa creció en 256.000 personas, pero la cantidad de ocupados cayó en unas 15.000. El impacto se concentra en los jóvenes, con tasas de desempleo superiores al 16%.

En ese contexto, el aumento del pluriempleo aparece como una forma de ajuste del mercado laboral ante la dificultad de los ingresos principales para sostener el nivel de vida.

Según un relevamiento de AtlasIntel y Bloomberg, el 50,1% afirma que el consultado o alguien de su hogar tiene más de un trabajo o fuente de ingresos. Entre quienes sumaron una actividad adicional, el 61% lo hizo para llegar a fin de mes, muy por encima de otros motivos como compensar la pérdida de poder adquisitivo (14%) o el ahorro (7%). La medición se realizó entre el 24 y el 28 de abril sobre 4844 casos, con un margen de error de un punto porcentual.

El mismo informe muestra que más de la mitad de la población no logra cubrir sus gastos básicos: el 27,1% dice que no le alcanza y genera deudas y otro 26,6% que apenas llega a fin de mes. Solo el 22,8% puede ahorrar.

Ese deterioro se traslada directamente al consumo. El 71,2% recortó gastos en ocio, el 62,7% en indumentaria y el 48,5% en alimentos. Incluso uno de cada cinco redujo gastos en servicios básicos. A la vez, el endeudamiento se concentra en gastos corrientes: el 82,8% se endeudó para alimentos y el 60,7% para pagar servicios, mientras que el 45,1% lo utilizó para cubrir deudas previas.

El deterioro del frente laboral convive con un cambio en la percepción económica. Según la Universidad de San Andrés, solo el 28% se declara satisfecho con la marcha general de las cosas y el 68% está insatisfecho. Además, la falta de trabajo (40%) y los bajos salarios (39%) desplazaron a la inflación (20%) como principales preocupaciones.

Ese corrimiento en las preocupaciones también aparece en las expectativas económicas: más de la mitad considera que la economía está peor que hace un año y una proporción significativa espera que empeore. En la misma línea, el índice de confianza del consumidor de AtlasIntel y Bloomberg se mantiene en terreno negativo.

La caída también impacta en la confianza en el Gobierno. El índice que elabora la Universidad Torcuato Di Tella acumuló en abril su quinta baja consecutiva y retrocedió 12,1% respecto de marzo, hasta ubicarse en 2,02 puntos en una escala de 0 a 5. En términos interanuales, la baja es de 13,2% y atraviesa todos los componentes del indicador.

Un análisis del Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia mostró que esta caída se da en paralelo a un proceso de apreciación cambiaria, medido a través del contado con liquidación en términos reales. En experiencias previas, la baja del dólar solía actuar como un ancla de expectativas. En esta ocasión, ese canal aparece debilitado: la mejora en las variables financieras no se traduce en una mejora equivalente en la confianza.

Esa desconexión es consistente con lo que ocurre en el frente de ingresos. Un gráfico elaborado por el economista Fernando Marull, que cruza salario real con apoyo al Gobierno, muestra que la relación más estrecha se mantiene con el poder adquisitivo. Cuando los ingresos caen, también lo hace el respaldo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/el-gobierno-reconoce-que-parte-de-los-trabajadores-suma-horas-de-trabajo-para-mejorar-sus-ingresos-nid30042026/

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