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El mercado de flores: el mundo oculto que funciona sólo de madrugada

Mientras la ciudad todavía duerme, el corazón de Barracas se enciende en un mundo vibrante de colores y aromas que desafía la penumbra de la madrugada. El ir y venir frenético de changarines y ...

Mientras la ciudad todavía duerme, el corazón de Barracas se enciende en un mundo vibrante de colores y aromas que desafía la penumbra de la madrugada. El ir y venir frenético de changarines y fleteros contrasta con el perfume dulce de las flores que colman los canastos.

El predio, ubicado en Olavarría 3240, en pleno Barracas, al sur de la ciudad, ocupa un galpón comercial de 24.000 metros cuadrados: ahí se juntan productores, revendedores y mayoristas que abastecen a florerías, decoradores y paisajistas de todo el país. Los primeros tienen puestos fijos donde venden exclusivamente lo cosechado en sus quintas, mientras que los distribuidores comercializan variedades importadas, follajes exóticos o especies traídas de otras provincias.

Caminar el mercado, en plena madrugada, es ser parte de un universo totalmente autónomo: flores de todo tipo, ramas, follajes, pasillos eternos donde se acumulan baldes gigantes que sostienen cientos de varas. El perfume de cada planta se mezcla y todo el espacio se vuelve único. Cada sector tiene su propio orden y su jerarquía: flores de corte, verdes (follaje y afines), viveros y un sector de puestos que ofrecen insumos para floristas. ¿Lo más interesante? No es necesario ser comerciante o ambientador para aprovechar los precios mayoristas: está abierto al público general y no hay mínimo de compra. Sólo se necesitan ganas de madrugar, porque la mejor mercadería se vende apenas se abren las puertas.

Raíces japonesas: la herencia que sembró el mercado

Fueron los inmigrantes de la comunidad japonesa quienes, a partir de 1909, y dentro de las oleadas migratorias de principios del siglo XX, introdujeron en el país un saber ancestral: las técnicas de precisión para el cultivo de flores de corte. Décadas más tarde, en 1940, un grupo de 32 productores también de origen japonés, fundó la Cooperativa Argentina de Floricultores. Con el correr de las años, este impulso inicial se fusionó con la llegada de familias portuguesas, italianas y españolas y el espectro se amplió y creció.

Juan Cruz Taverna representa la cuarta generación de esa herencia: “Todo empezó con mi bisabuelo Noboru Suzuki, que era japonés. Después siguieron mis abuelos, con su campo en Corrientes. Y, por último, mi viejo y mi tío produciendo en Berazategui”.

En sus inicios, las ventas se realizaban en el Mercado de Concentración de la calle Leandro N. Alem al 1400, hasta que en 1952 inauguraron su sede propia en los antiguos Talleres Metalúrgicos de La Unión, en la intersección de Av. Corrientes y Acuña de Figueroa.

“Mis abuelos vinieron de Italia en 1949, y en 1951 empezaron a vender flores en la calle. Después de unos años, consiguieron un puesto de flores en la avenida Santa Fe. Luego, mi abuelo compró un campo en la zona de Pilar y emprendió con mi papá su propio cultivo de flores, donde yo hoy sigo produciendo”, comparte el follajista Diego Terminiello.

Instalados en el barrio de Almagro, hacia 1998 el mercado ya albergaba a unos 800 floricultores en una superficie de 8.000 metros cuadrados. Como el espacio les había quedado chico, el predio se vendió en 2002 —donde hoy funciona un templo evangélico— y, tras un paso fugaz por Avellaneda, en 2004 la cooperativa se reubicó de forma definitiva en el imponente tinglado actual de la calle Olavarría.

El origen de cada tallo

Las flores que inundan los pasillos de Barracas provienen de zonas geográficas muy específicas. El principal motor se concentra en la Zona Sur del AMBA, especialmente en la región de La Plata, que provee el 80% de las flores de corte a nivel nacional.

Por su parte, la Zona Norte, con Escobar y Garín a la cabeza, mantiene viva la tradición heredada de los pioneros asiáticos. Este cinturón se destaca en la producción de plantas ornamentales de maceta y bulbos de estación, como las coloridas fresias.

El mapa se completa con valiosos aportes de otras provincias: desde el clima tropical de Misiones llegan plantas exóticas y follajes exuberantes, mientras que del frío extremo de la Patagonia viajan, durante el invierno, los cotizados tulipanes.

El toque internacional lo dan las rosas premium de tallo largo, importadas de Ecuador y de Colombia. Como el clima pampeano no permite replicar de forma masiva el tamaño y la firmeza que estas flores logran en la altura andina, viajan en aviones de carga acondicionados.

De la tierra al camión: el mapa de producción y la cosecha

Para los productores, la jornada arranca mucho antes de que el mercado abra sus puertas. La cosecha en los campos comienza entre las 6:00 y las 7:00 de la tarde del día anterior. Cortar las varas en las horas más frescas evita que las plantas sufran estrés hídrico por el sol directo.

“En primavera se trabaja muchísimo. Casi no dormimos, vamos al mercado a las 8:00 de la noche y nos quedamos hasta las 11:00 de la mañana. Es muy cansador, pero nos da mucha alegría ver a tanta gente llevándose todo tipo de flor”, ilustra Taverna.

Una vez clasificadas y atadas en paquetes, se inicia el transporte. Los camiones térmicos y furgones acondicionados parten durante la noche hacia el sur de la ciudad.

El mantenimiento de la cadena de frío es indispensable: asegura que el capullo viaje dormido y conserve su energía hasta la hora de la venta.

“Son horarios en los que hay que hacer un sacrificio. Mucha gente se mueve temprano para llegar a sus florerías, talleres, salir de reparto o a hacer otras actividades. Algunos activos, otros bostezando, pero se siente la energía trabajadora de todos”, comenta Silvio Haniu, actual presidente de la Cooperativa Argentina de Floricultores.

Secretos de preservación

Se calcula que al mercado ingresan millones de tallos semanales, un volumen monumental que se distribuye en apenas unas horas. Para sostener la cadena de frescura durante la venta, se usan cámaras frigoríficas. Además, las flores nunca tocan el suelo seco. Al bajar del camión, se sumergen inmediatamente en contenedores con agua limpia mezclada con nutrientes florales y bactericidas.

“Las floraciones del duraznero y del cerezo nos dan la señal de que está por llegar la primavera. Son flores de estación que nos marcan que empieza a resurgir la naturaleza”, explica Víctor Da Silva Sequeira.

Junto a su familia, Víctor está en el mercado desde hace 68 años, y responde con paciencia y amabilidad las consultas de quienes llegan buscando la flor del momento, la más duradera o la más económica.

“La astromelia, por ejemplo, es una de las flores de esta época. Es muy duradera. También las marimonias y las fresias que, como hemos tenido mucho frío y días nublados, formaron unos colores espectaculares”.

Las tendencias de los consumidores, a su vez, van definiendo el tipo de flor que se cultiva. “Antes, se trabajaba mucho la flor para cementerios, para la gente que ya no está. Ahora se compran para los vivos, no para los muertos. Esto cambió los colores, la variedad, la durabilidad. El cliente ahora busca llevarse el pimpollo cerrado para verlo abrir en su casa y percibir su aroma”.

Tendencias: flores silvestres y secas

Las variedades silvestres y de campo vienen ganando espacio en la decoración de eventos y ramos cotidianos. En el mercado hay puestos dedicados exclusivamente a ofrecer estas opciones, sumando follajes rústicos, gramíneas ornamentales, cardos y ramas que simulan haber sido recolectadas en un bosque salvaje.

Asimismo, las flores secas son la alternativa favorita para quienes buscan una estética duradera. Se venden en ramos compactos que pasan por procesos de deshidratación y teñido artesanal, donde texturas como la cola de zorro conviven con flores de loto y hojas de palmera tratadas.

Maximiliano Mastronardi, de Mercado de Plantas Loma Verde, expone que uno de los mayores desafíos es detectar las modas antes de que se instalen completamente, ya que reciben pedidos fuera de lo habitual todo el tiempo: “Cada evento tiene una estética distinta y muchas veces nos obliga a pensar combinaciones, colores y variedades que quizás nunca habíamos utilizado de esa manera. Es una de las cosas más lindas de este trabajo”.

El calendario floral: especies de todo el año y tesoros estacionales

El predio cambia de color según el mes. Si bien existen especies clásicas que se consiguen de enero a diciembre —como los crisantemos, los claveles, las yerberas, las rosas y follajes como el eucalipto—, el verdadero encanto para los detallistas radica en el paneo por épocas.

- Primavera: fresias, conejitos, azucenas, jazmines del cabo, girasoles.

- Verano: hortensias, nardos, agapanthus, crisantemos, san vicentes, lisianthus.

- Otoño: marimonias, astromelias, fresias, lilium y follajes de tonalidades cobrizas.

- Invierno: tulipanes, junquillos.

Información útil

- Horarios : El mercado abre los lunes, miércoles y viernes de 5:00 a 8:00 de la mañana, y los sábados de 8:00 a 10:00. Para conseguir la mejor calidad y variedad, se recomienda estar en la puerta a primera hora.

- El aliado indispensable: Es fundamental llevar un carrito de compras propio (tipo feria). Los productores no entregan bolsas plásticas y cargar los pesados paquetes húmedos bajo el brazo se vuelve imposible.

- Mística postcompra: Alrededor de las 6:30 o 7:00 de la mañana, cuando la adrenalina del amanecer empieza a bajar, el café contiguo al playón principal se llena de floristas y productores. Es el espacio ritual donde se debate sobre los precios de la jornada, se comparten consejos de cuidado y se cierra la mañana con un cortado caliente.

- Logística y pagos: El predio cuenta con estacionamiento interno para facilitar la carga. Aunque muchos puestos sumaron transferencias y billeteras virtuales, el efectivo sigue siendo el rey para negociar mejores precios con los productores directos al cierre de la jornada.

- Comunidad online: Para seguir el pulso diario de ingresos, ferias especiales y novedades institucionales, la cuenta oficial de Instagram de la cooperativa es @mercadodeflores.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-jardin/el-mercado-de-flores-el-mundo-oculto-que-funciona-solo-de-madrugada-nid21092026/

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