Generales

El riesgo país saltó a 511 puntos y se despegó de sus pares emergentes

El riesgo país argentino volvió a subir este martes y cerró en 511 puntos, 24 unidades por encima del lunes y el nivel más alto en casi tres meses. El indicador que refleja cuánto más debe pa...

El riesgo país argentino volvió a subir este martes y cerró en 511 puntos, 24 unidades por encima del lunes y el nivel más alto en casi tres meses. El indicador que refleja cuánto más debe pagar la Argentina que EE.UU. para endeudarse aumentó más de 100 puntos en poco más de un mes, mientras que el resto de los mercados emergentes prácticamente no se movió.

Un contexto internacional más adverso y la alta liquidez de los bonos locales explican una parte de esa diferencia, pero los analistas advirtieron que el deterioro fue demasiado marcado para atribuirlo solo a esos factores y apuntan también a señales de debilidad de la economía y a una recalibración del riesgo político de cara a las elecciones de 2027.

El contraste comenzó a hacerse evidente después del 7 de julio. Ese día, el riesgo país argentino había caído hasta los 403 puntos, uno de los niveles más bajos de los últimos ocho años. Desde entonces, el indicador escaló 108 puntos, hasta los 511 de este martes. Hasta las últimas ruedas, mientras la Argentina ya acumulaba una suba superior a los 100 puntos, el promedio de América Latina había aumentado apenas cinco y el de los mercados emergentes a nivel global se había mantenido prácticamente sin cambios, según un relevamiento de GMA Capital.

“El movimiento argentino es idiosincrático. Somos nosotros”, resumió Nery Persichini, Head of Research & Strategy de GMA Capital.

La suba de las últimas semanas se produce, de todos modos, desde niveles muy inferiores a los que enfrentó el Gobierno durante buena parte de su gestión. Javier Milei asumió con un riesgo país superior a los 1900 puntos y el indicador volvió a superar los 1000 puntos antes de las últimas elecciones legislativas, para luego iniciar una fuerte caída. Desde entonces, el Gobierno mantuvo una intensa búsqueda de alternativas para asegurar los pagos de la deuda y despejar vencimientos, mientras intenta generar las condiciones para recuperar el acceso al financiamiento internacional.

La baja del riesgo país es una pieza central de ese objetivo: cuanto menor es el indicador, menor es la tasa que debería pagar la Argentina para colocar deuda y mayores son las posibilidades de volver a financiarse voluntariamente en los mercados internacionales. El descenso hacia los 400 puntos de julio había acercado esa posibilidad; el regreso por encima de los 500 volvió a alejarla.

La comparación es relevante porque muestra que el contexto internacional explica solo una parte de lo ocurrido. Las tasas de interés de largo plazo subieron en Estados Unidos durante las últimas ruedas y encarecieron el financiamiento para los países emergentes. Pero mientras el riesgo argentino escaló con fuerza, el de sus pares mostró movimientos mucho más acotados.

Los bonos argentinos suelen reaccionar con mayor intensidad que otros títulos cuando cambia el humor de los mercados internacionales. Pedro Siaba Serrate, Head of Research & Strategy de Portfolio Personal Inversiones (PPI), estimó que la deuda argentina tiene un “beta” cercano a 1,6 frente al índice que reúne deuda emergente y de frontera. En términos simples, si ese mercado sube o baja 1%, sería esperable que los bonos argentinos se movieran alrededor de 1,6% en la misma dirección.

Incluso al ajustar la comparación por esa mayor sensibilidad, la Argentina empezó a perder terreno frente a sus pares durante agosto. Entre fines de mayo y fines de julio, los bonos argentinos habían acumulado un “sobredesempeño” de 5,4% frente a los emergentes. Después de las primeras semanas de agosto, incluida la rueda de este martes, esa ventaja se redujo a apenas 1,1%.

“En junio, cuando Argentina obtuvo la segunda suba de calificación a B- por parte de S&P Global, la deuda argentina exhibió un sobre desempeño respecto al índice de referencia”, explicó Siaba Serrate. Pero, ante la falta de nuevos catalizadores, las noticias poco alentadoras del frente legislativo y la caída de los índices de confianza, señaló que el mercado comenzó a desarmar posiciones y tomar ganancias para reducir la potencial volatilidad de cara al año electoral. “Por el momento, no vemos grandes catalizadores para que esta debilidad se termine en el corto plazo”, agregó.

El desacople se observa incluso al ampliar la comparación a los países latinoamericanos. Entre el 3 y el 18 de agosto, el riesgo país argentino aumentó 98 puntos básicos, de 413 a 511, según datos de JP Morgan. Ningún otro país de la región mostró un deterioro semejante: El Salvador y Paraguay, los que más aumentaron después de la Argentina, sumaron apenas seis puntos. Brasil subió cinco; Colombia y Uruguay, cuatro; y Ecuador, dos. En sentido contrario, Bolivia redujo su riesgo país en 23 puntos y Chile, en siete.

La diferencia también aparece al restringir la comparación a países con una calificación crediticia similar a la Argentina. “Del grupo de países de Latam que están en la categoría crediticia de Argentina —Ecuador, El Salvador y Bolivia—, Argentina es el crédito que mayor deterioro presentó en su riesgo relativo”, explicó Ramiro Blázquez, estratega del fondo StoneX.

Para Blázquez, detrás del movimiento hay un componente técnico y otro relacionado con el riesgo político. Cuando aumenta la aversión al riesgo internacional, explicó, la elevada liquidez de los bonos argentinos hace que los administradores de fondos puedan recurrir primero a esos títulos para reducir rápidamente su exposición. Sin embargo, advirtió: “El deterioro del riesgo país es muy marcado como para estar únicamente explicado por este factor técnico”.

Grit Capital describió ese mismo fenómeno como un “efecto cajero automático”. La Argentina tiene una de las curvas de bonos soberanos en dólares más líquidas entre los mercados emergentes y, cuando los administradores globales necesitan reducir riesgos rápidamente, esos títulos son relativamente fáciles de vender para hacerse de efectivo. “Es posible que los bonos de mayor duración estén sufriendo por las ventas de tesorerías corporativas locales que comenzaron a prepararse para reducir su exposición a títulos largos de cara al ciclo electoral de 2027”, señaló la sociedad de Bolsa.

¿Qué empezó a mirar el mercado dentro de la Argentina?

Pero si el contexto internacional y la liquidez de los bonos no alcanzan para explicar la diferencia, ¿qué empezó a mirar el mercado dentro de la Argentina? Los analistas pusieron el foco en el escenario político de cara a 2027 y en una economía que todavía muestra dificultades para ganar dinamismo. Más que un cambio abrupto de expectativas, lo que comenzó a producirse es una corrección de precios que hasta hace pocas semanas incorporaban un escenario electoral muy favorable para el Gobierno.

“El mercado está intentando calibrar un poquito mejor el riesgo electoral. Estaba demasiado optimista descontando la reelección en un 80%, lo cual parecía elevado respecto de lo que veíamos en encuestas, mercados de apuestas y hasta sentido común”, explicó Francisco Mattig, portfolio manager de One618.

Siaba Serrate llegó a una conclusión similar: según el analista de PPI, la probabilidad implícita de un triunfo de Javier Milei en los precios de los bonos era mayor a la que sugerían los fundamentos, al menos en el corto plazo. Blázquez agregó que las últimas encuestas muestran cierta erosión en la base de apoyo del Gobierno y consideró que la oposición comenzó a exhibir mayor capacidad de coordinación en el Congreso.

La política, sin embargo, está estrechamente vinculada con la economía. Una de las preguntas es con qué nivel de actividad, empleo e ingresos llegará el Gobierno al año electoral. Barclays advirtió que la debilidad de la economía no primaria representa un riesgo para la popularidad de Milei: si se excluyen el agro y la minería, la actividad se mantiene prácticamente estancada en los niveles de noviembre de 2023. A eso se suma que, según el banco, los salarios formales reales están 7% por debajo del primer semestre de 2023 y el empleo formal cayó 3,5% frente al cuarto trimestre de ese año.

Para Barclays, el desafío también empieza a cambiar: a medida que la menor inflación se vuelve parte del escenario habitual, el consumo, los ingresos y el empleo ganan relevancia para los votantes y, por lo tanto, para la evaluación que hace el mercado de 2027. Las propias autoridades reconocieron el problema de la actividad: el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, admitió que la economía “crece menos de lo esperado”, mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, habló de “reactivar” al anunciar la flexibilización de los préstamos en dólares.

Eso no implica que el mercado esté anticipando una crisis inmediata. Blázquez destacó que el buen desempeño de las exportaciones reduce las probabilidades de una corrida contra el peso. La preocupación que aparece en los bonos mira más lejos. “La carrera electoral recién comienza, pero los indicadores económicos, financieros y políticos ya muestran desgaste con más de 13 meses hasta las elecciones”, sintetizó Blázquez.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/el-riesgo-pais-salto-a-511-puntos-y-se-despego-de-sus-pares-emergentes-nid18082026/

Volver arriba