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Kimi Antonelli, el ganador más joven en Mónaco: sofoca la presión y avasalla en la pista

Una bandera roja con diez vueltas para el final por el levantamiento del asfalto en la curva Anthony Nogues. Dos Safety Car, por los accidentes de Lance Stroll (Aston Martin) y Charles Leclerc (Fer...

Una bandera roja con diez vueltas para el final por el levantamiento del asfalto en la curva Anthony Nogues. Dos Safety Car, por los accidentes de Lance Stroll (Aston Martin) y Charles Leclerc (Ferrari) en el mismo sector de la pista en donde se desprendió el pavimento, aunque el piloto de la Scuderia culpó a los frenos como causantes del golpe. Múltiples penalizaciones por superar el límite de velocidad en el ingreso al pitlane, un puñado de drive trough como castigo, varias investigaciones de maniobras que no fueron merecedoras de una multa…

El Gran Premio de Mónaco empezó con un golpe de escena, con la largada fallida de Max Verstappen (Red Bull Racing) y el abandono del tetracampeón del mundo que partió desde el segundo mejor cajón de la grilla antes de cumplir un giro, y finalizó con la contundente victoria y la nueva demostración de talento de Andrea Kimi Antonelli, el ganador más joven de la historia de la Fórmula 1 en el Principado, el piloto que elude la presión y avasalla en la pista.

En su segunda visita al legendario y glamoroso circuito urbano de Montecarlo, Antonelli corrió como si fuera un piloto experimentado y con múltiples carreras en el emblemático trazado callejero. Una vez que bajó la visera de su casco, después de acomodar su cuerpo en el cockpit y de ajustar y comprobar al detalle cada función del volante, el boloñés se sumergió en una especie de trance para dominar cada episodio de la carrera.

Las largadas se insinuaron como un déficit en los primeros compases del año, una situación que corrigió el piloto con la asistencia del equipo. “Solo tengo que intentar hacer una salida limpia. Acá no hay necesidad de nada mágico”, apuntó después de marcar la pole, el sábado. Movió el auto con soltura una vez que se apagaron los cinco semáforos rojos y construyó el triunfo con el que los italianos rompieron la sequía de 22 años - Jarno Trulli, con Renault- sin treparse a la cima del podio en el que la realeza, con el príncipe Alberto de Mónaco al frente, entrega los trofeos de oro, de 24 kilates.

Borrar el mal paso por Montecarlo el año pasado y no ser rehén de la guerra psicológica que intentó establecer su compañero de equipo George Russell, tras la carrera en Canadá, pesos con los que Antonelli tenía que lidiar para ratificar que no solo es un piloto al que el destino le abre ventanas para destacarse, como cuando un Auto de Seguridad, una acertada estrategia o el abandono de un rival liberan el camino de la victoria. Cumplió las metas con grandeza: desde dominar la pole a ser eficaz en la largada, para luego ser el amo del ritmo.

Si observa una ventaja, la toma; si un rival duda, no vacila; si desean desequilibrarlo, responde con palabras y también con hechos. Porque no solo domó a dos nombres consagrados como Verstappen y Lewis Hamilton (Ferrari), que acechaban desde cerca tras la qualy: pulverizó a Russell, a quien llegó a sacarle una vuelta de ventaja. El británico se enseñó desorientado, con equivocaciones propias y otras de Mercedes y un resultado devastador: 13ro, sin puntos, cediendo el segundo lugar en el Mundial de Pilotos a Hamilton y con una desventaja de 68 puntos ante Antonelli.

El dominio de Mercedes es abrumador, porque ganó los seis grandes premios del calendario, y Antonelli es la bandera de las Flechas de Plata. Con una diferencia escandalosa de medio minutos sobre Hamilton, la bandera roja dinamitó lo que reflejaba el cronómetro y eliminó las distancias para una segunda largada. La carrera se volvió un sprint, pero nada de ese ruido exterior mortificó al boloñés.

“No quería que se relance la carrera, pero me despojé de emociones y sentimiento y me enfoqué en hacer el trabajo de poner los neumáticos en temperatura. Es una temporada larga y hay que seguir subiendo la vara”, relató Antonelli, que sonríe con los mecánicos, escucha los consejos y las alternativas que comunica por la radio un ingeniero con experiencia y consagrado como Peter Bonington –quien formó dupla con Hamilton- y tiene el respaldo absoluto de Toto Wolff, el jefe del garaje y que decidió que sería el reemplazante del séptuple campeón, cuando el británico se marchó en 2025 a Ferrari.

Wolff fue a recibir el premio al Constructor ganador y ahí revivió el pasado y el presente de Mercedes. Junto a Hamilton, con el que las Flechas de Plata obtuvieron ocho títulos de equipo, y con su nueva joya, Antonelli. “Nadie te lo podía sacar. Nadie lo podía haber hecho mejor”, lanzó el austríaco, con felicidad, por la radio, cuando Kimi cruzó la meta. “Hizo un trabajo increíble todo el fin de semana. Es muy lindo ver su progreso. Nosotros para llegar a ese nivel todavía tenemos que trabajar mucho”, reconoció Hamilton, que actúa como un padrino del italiano.

El resumen del Gran Premio de Mónaco

En la sala que sirve espacio de espera para ir al podio, el británico -el piloto con más triunfos y poles en la F.1- lo palmeó y con afecto, señaló: “Tienes un montón de victorias, amigo”. Antonelli, envuelto en una bandera de su país, sonreía avergonzado, sin tomar nota que la última vez que un piloto italiano ganó en Mónaco él no había nacido y que aquel que lo felicitaba completó todas las vueltas cada vez que corrió en el Principado, donde ganó en tres oportunidades y acumula ocho podios en 19 presentaciones. “El auto era una bestia”, se limitó a responder, quitándose méritos.

Ganar en Mónaco es singular y Antonelli lo hizo con clase: manejó apretando los límites, sin ser conservador, exigiéndose aun cuando la carrera no le presentaba dificultades. Corrió con un plan ambicioso y sorteó todos los avatares que ofrecieron las 78 vueltas. Controló la pista y también la presión, ratificó la definición que dejó sobre sus virtudes un excampeón como Kimi Raikkonen: “No logras victorias consecutivas si no tienes un talento especial. Son proezas de un gran calibre”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/automovilismo/kimi-antonelli-el-campeon-mas-joven-en-monaco-sofoca-la-presion-y-avasalla-en-la-pista-nid07062026/

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