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“La alegría que hace falta”: el microcentro recupera su fuerza creativa

“En estos momentos en que todo el mundo está con una onda siniestra, en medio del caos, que alguien te presente una rosa o una mona bailando es como traer a la gente a otra realidad. A la alegr?...

“En estos momentos en que todo el mundo está con una onda siniestra, en medio del caos, que alguien te presente una rosa o una mona bailando es como traer a la gente a otra realidad. A la alegría y el buen humor, que son los grandes faltantes del momento”, dice Edgardo Giménez a LA NACION, antes de reírse a carcajadas con esa fuerza tan suya.

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A los 83 años, este gran referente del arte pop en la Argentina que protagonizó una antológica en Malba hace tres años acaba de inaugurar otra muestra que incluye varias obras recientes en Torre Macro. Un edificio diseñado por César Pelli sobre Av. Eduardo Madero 1180 y cuya planta baja está dedicada a exhibir arte desde 2022, cuando el microcentro comenzaba a recuperarse del gran golpe de la pandemia.

Mucho cambió desde entonces. A solo dos cuadras de allí abrió Barrakesh, un espacio cultural fundado en Barracas por cinco amigos de diversas profesiones. El año se mudó al antiguo convento de los padres de la Basílica del Santísimo Sacramento para ocupar 800m2 y dos pisos con ambiente bohemio sobre Ricardo Rojas 446, donde antes se vendía ropa de esquí, y en estos días aloja una muestra de otro artista consagrado: Jacques Bedel. Es presentada por Al Sur, una nueva galería nómade dirigida por Dafne Cejas y Federico Rabinovich que aspira a funcionar como “una plataforma transatlántica que conecte Buenos Aires con Nueva York y Milán” para posicionar el arte argentino en el panorama artístico mundial.

Hay que caminar solo una cuadra más para llegar hasta Cora Café, un “espacio híbrido” creado por Facundo Olabarrieta en la planta baja del Kavanagh (Florida 1045). También abrió en 2025, en un lugar que alojaba una joyería, y transformó un subsuelo que funcionaba como depósito en un refugio urbano que se usa para exhibiciones, coworking y eventos. “Cuando llegamos estaba detonado. Quisimos ponerlo en valor, porque no estaba a la altura del edificio”, asegura a LA NACION Olabarrieta, quien se ocupa junto a Belén García Pinto de dirigir muestras de artistas de diversas disciplinas como Daniel Joglar; Ezequiel Díaz Ortiz y Emma Livingston; Melon Manga, Jorge Miño y Gaspar Iwaniura Lorge.

Con una colectiva que incluirá artistas internacionales y coincidirá con Nodo, el circuito gratuito organizado por Meridiano, la galería Pasto se mudará a principios de junio a Pasaje Tres Sargentos 359, donde Sendrós marcó un hito en la escena porteña durante años. En la planta baja de esa casa con historia que alojó a la Cristalería Lumi Hermanos y el laboratorio creativo Comité 357. “Los dos espacios se comunican con una escalera por atrás. Juntos vamos a organizar eventos gastronómicos y de diseño, porque queremos sumar más gente al mundo del arte. El 5 de junio vamos a cortar la calle y va a haber DJs”, anticipó a LA NACION César Abelenda, director de Pasto.

A esa misma calle se mudó el Bárbaro, mítico bar cofundado por Luis Felipe “Yuyo” Noé y once amigos, tras su primera sede en Reconquista 874. Y en 2023 fue intervenida por Martín Churba y Guillermo Cameron Mac Lean durante la primera edición de Microcentro Cuenta, un programa gratuito de intervenciones artísticas organizado por el Gobierno de la Ciudad en alianza con decenas de instituciones públicas y privadas.

Ese ambiente de celebración volvió a vivirse días atrás en la apertura de La Mala, galería dirigida por Natalia Malamute, en Reconquista 584. Inauguró con una muestra colectiva que incluye obras de Cynthia Cohen, Carlos Herrera, Diego Bianchi, Max Gómez Canle, La Chola Poblete y Alfredo Dufour.

Otro nuevo espacio abierto al público con entrada gratuita es el que estrenó hace unas semanas la Colección Balanz, para alojar exposiciones temporarias. Sala Nazaré, sobre la Avenida Corrientes 316, debutó una selección curada por Florencia Battiti, en la cual están representados artistas de distintas generaciones y geografías como Anselm Kiefer, Alberto Greco, Marta Minujín, Guillermo Kuitca, Pablo Suárez y Mondongo.

La zona parece estar recuperando así parte de la fuerza creativa que tuvo en la década de 1960, cuando eran varios los puntos de encuentro ineludibles para los artistas. Sobre todo en la llamada “manzana loca” –delimitada por Florida, Charcas, Maipú y Paraguay-, donde apenas había que caminar unos pocos metros para ir desde el Instituto Torcuato Di Tella hasta la Galería del Este, Rubbers, Carmen Waugh, el Florida Garden, el Bar Moderno y un poco más allá, Van Riel.

En ese mismo polo cultural, sobre la calle devenida en Marcelo T. de Alvear al 600, la Fundación Klemm celebra en estos días sus tres décadas con una muestra de su gran colección curada por Mariano Mayer. Si bien Ruth Benzacar dejó en 2014 su icónico subsuelo remodelado por Luis Benedit bajo la calle Florida para mudarse a Villa Crespo, y luego la pandemia convirtió la zona en un peligroso páramo, algo comenzó a cambiar hace cuatro años.

La actividad cultural renació en el barrio con la apertura de Arthaus (Bartolomé Mitre 434), espacio multidisciplinario que a fin de mes inaugurará una muestra dedicada a los Diarios de Kuitca. Poco después su fundador, Andrés Buhar, impulsó junto con Javier Grosman Microcentro Cuenta.

El lanzamiento de ese ciclo se hizo en enero de 2023 en Galerías Larreta, un pasaje de estilo modernista de 800 m2 diseñado en 1957 por los arquitectos José Aslan y Héctor Ezcurra, que une las calles Florida y San Martín al 900. En ese mismo sitio que alojó el polo de moda Diseñadores del Bajo inauguraba al año siguiente Central Affair, un conjunto de espacios de arte contemporáneo de distintos puntos del país que hoy suman 16, y que por segundo año consecutivo realizarán allí la cuarta edición de su feria del 4 al 8 de noviembre, en el marco de la semana del arte de Buenos Aires.

En 2024, Pablo De Sousa dio un salto de fe y mudó a Paraguay 675 elespacio que lleva el apellido familiar y que fue fundado por su padre en la Galería del Este, en 1972. En tres pisos que ocupan 540m2 dos salas de exhibición, oficina y trastienda presenta en estos días una muestra dedicada a Raúl Mazzoni y Héctor Olea.

Y el circuito creativo del microcentro no termina ahí, porque incluye también a las galerías Selvanegra (Av. Córdoba 433); Isla Flotante (Viamonte 776); Imaginario (Paraguay 423); Mite (Av. Córdoba 380); Valk (Esmeralda 1055) y el espacio multidisciplinario Azotea (Córdoba453, 4° piso), entre otros que seguramente se seguirán sumando.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/la-alegria-que-hace-falta-el-microcentro-recupera-su-fuerza-creativa-nid18042026/

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