La barra brava en el entrenamiento, otra derrota en casa e insultos en el final: Racing se hunde
Racing no deja de sumar papelones. Lo que parece una pesadilla sin fin es, tristemente, su nueva realidad. Banfield, que de por sí tiene un plantel repleto de juveniles y no cuenta con figuras (de...
Racing no deja de sumar papelones. Lo que parece una pesadilla sin fin es, tristemente, su nueva realidad. Banfield, que de por sí tiene un plantel repleto de juveniles y no cuenta con figuras (de hecho sus mejores valores se marchan rápidamente, como Tiziano Perrotta), además puso una formación alternativa y aun así le ganó en Avellaneda, donde el aliento y la paciencia del inicio viró a la bronca del final, en el que se repitieron los insultos a la comisión directiva y a Diego Milito, el presidente. Con un gol de Alexander Machado, en la única llegada a fondo del Taladro, la Academia cayó 1-0 y sumó su tercera derrota al hilo.
Que Racing tiene un plantel que cada vez cuenta con menos recursos es algo sabido. A esa pérdida de calidad, le suma en este combo explosivo que varios de esos futbolistas no le aportan soluciones y, como si eso no bastara, encima el equipo dilapida situaciones insólitas cuando logra pisar el área rival. En esas circunstancias, el equipo de Juan Pablo Vojvoda acumuló un nuevo golpazo y afrontará inundado por situaciones (y emociones) negativas el cruce con Belgrano de Córdoba, el miércoles, por los octavos de final de la Copa Argentina.
Con dos derrotas al hilo (ante Tigre y Argentinos), un clima de exasperación creciente en su público, y la “visita” de barras al último entrenamiento, Racing tenía en claro que ganarle a Banfield se había convertido en una obligación. Sumar los tres puntos excedía a la lógica necesidad de crecer en la tabla de posiciones, en la que tiene apenas cuatro unidades y se encuentra fuera de la zona de clasificación a los playoffs: era la única vía para tomar un poco de aire entre tanta convulsión interna.
La tensión ya había alcanzado al presidente Diego Milito, quien en la asamblea del club, realizada el último martes había reconocido que no le resultaba “indiferente” haber sido insultado por los hinchas. La situación se repitió sobre el final del partido, cuando mientras sonaba un atronador “la comisión, la comisión, se va a la puta que lo parió”, se entremezcló desde algunos sectores el “Milito, hijo de p…/ La p… que te parió/ Milito, hijo de p…/ La p… que te parió”.
La primera vez que habían insultado directamente al excapitán había sido en la derrota con el Matador, que había cortado el impulso de los primeros tres partidos del ciclo de Juan Pablo Vojvoda, el técnico que llegó para reemplazar a Gustavo Costas y apeló a una referencia de su antecesor: todos juntos. “Yo no pertenecí antes a este club, pero siempre que lo miraba desde afuera sabía que, en los momentos difíciles, la gente de Racing estaba unida. Necesitamos que estén todos juntos, voy a trabajar para un club unido”, aseveró el entrenador hace dos semanas.
La adversidad alcanzó al mismísimo Adrián Martínez, ausente del duelo con el Taladro debido al injustificable codazo que pegó ante Argentinos, lo que le valió una tarjeta roja a los 20 minutos del primer tiempo. Por esa acción, Maravilla recibió tres fechas de sanción y también mirará desde afuera en el clásico con Boca, en Avellaneda, y la visita a Independiente Rivadavia de Mendoza. Sin Maravilla, pese a que atraviesa su peor momento desde que está en la institución, quedó claro que Racing tiene delanteros alérgicos al gol.
Cuando se lesionó Lautaro Díaz, quien muestra movimientos interesantes pero también tiene problemas para definir, ingresó Elías Torres. Lo del 9 con pasado en Aldosivi fue impactante: falló situaciones en la mismísima área chica, ya sea al intentar barrer algunos buscapié como en otra jugada, en el segundo tiempo, cuando quedó con el arco prácticamente a su merced y, de zurda, pateó directamente afuera. Tomás Conechny, que jugó desde el arranque, mostró más de lo mismo: saltos para intentar peinar algún envío aéreo y un sinfín de malas elecciones, tanto al rematar como al tratar de buscar algún compañero.
“Cuiden a los pibes”, había sido uno de los pedidos (o exigencias) de miembros de la barrabrava el jueves por la tarde, cuando el plantel se preparaba para irse desde el Cilindro hacia la concentración y se topó con la sorpresiva “visita” de Los Pibes de Racing. Leandro Paredes, líder de esa facción que detenta el poder de La Guardia Imperial (histórico nombre de la barra académica), habló durante casi 10 minutos con Marcos Rojo, Facundo Cambeses y Gastón Martirena, les expresó que estaban “para apoyar” y, en paralelo, hizo mención a que los grandes debían guiar a los juveniles.
En la nómina de chicos formados en el predio Tita Mattiussi hubo nueve futbolistas, entre los que figuró el extremo ecuatoriano Alberto Campo, quien se destacó durante la campaña en la que la Reserva se consagró después de 63 años. En el contexto de haber hecho un mercado de pases “low cost” y con la intención (y necesidad) de promover a los pibes, Campo entró a los 15 minutos del complemento y con algunos desbordes al menos logró levantar a un público abrumado por tanta pérdida de calidad. Entre los chicos elegidos también estuvo Mateo Martínez, zaguero que debutó en la máxima categoría.
“Mateo es un central que tenemos muy considerado y seguramente será el reemplazante de Franco Pardo (transferido en junio a México), tenemos esa visión y Juan Pablo lo entiende, es un entrenador de mirada institucional”, había asegurado Milito en la presentación de Vojvoda dos meses atrás. Mientras la dirigencia busca refuerzos en ese debido a la fractura de peroné de Marco Di Césare y la probable salida de Nazareno Colombo (iría a Talleres), Adonis Frías (Santos) y Mateo Carabajal (Independiente del Valle) asoman como posibles incorporaciones.
El pibe Martínez, pese a que en el gol se quedó parado al igual que sus compañeros y contempló cómo Machado empujó a la red, tomó la lanza en varias ocasiones e intentó mostrarle el camino a un conjunto sin ideas. Alejandro Tello, otro de los formados en el club, estuvo cerca de anotar sobre el final del primer tiempo, en una acción que describe que a este Racing encima no le sale nada: en vez de ingresar, la pelota hizo un giro extraño casi sobre la línea y quedó en manos del arquero.
Leonel Pérez, quien llegó desde Gremio para ser el nuevo mediocampista central, y Gastón Lodico, confeso hincha por el que la Academia le abonará 2.000.000 de dólares a Instituto, ingresaron en el segundo tiempo. Cuando Pérez entró, Matías Kranevitter se fue silbado, mientras que Lodico, en la jugada del cierre, buscó empujar una pelota con el arco vacío, tras un centro rasante, y la mandó al alambrado. Todo un resumen de lo que es esta versión impotente de la Academia.