La economía china pierde impulso: se enfrían la industria, el consumo y la inversión
PEKÍN.- La economía de China mostró nuevas señales de desaceleración en julio, con una pérdida de impulso de la producción industrial, un consumo todavía débil y una inversión que profund...
PEKÍN.- La economía de China mostró nuevas señales de desaceleración en julio, con una pérdida de impulso de la producción industrial, un consumo todavía débil y una inversión que profundizó su caída, un escenario que vuelve a plantear a Pekín el desafío de sostener el crecimiento durante la segunda mitad del año sin agravar algunos de sus principales desequilibrios.
La producción industrial aumentó un 4,5% interanual en julio, por debajo del 5,3% de junio y de las expectativas del mercado. La manufactura moderó su crecimiento del 6% al 5,5%, mientras que la producción y el suministro de electricidad, calefacción, gas y agua pasaron del 7,4% al 5%.
El panorama resulta más favorable cuando se observa el acumulado del año. Entre enero y julio, el valor agregado de la producción industrial creció un 5,3% interanual. La manufactura avanzó un 5,6%, la minería un 2,5% y la generación y suministro de electricidad, calefacción, gas y agua, un 5,4%, según el Buró Nacional de Estadísticas.
Sin embargo, detrás de esas cifras aparece una economía industrial cada vez más apoyada en los sectores estratégicos promovidos por Pekín. La manufactura de alta tecnología creció un 13,8% en los primeros siete meses y la fabricación de equipos, un 9,7%. La producción de equipos de impresión 3D se disparó un 52,3%, la de baterías de iones de litio un 40,2% y la de robots industriales un 28,5%.
Los sectores emergentes, entre ellos la alta tecnología y los productos digitales, explicaron aproximadamente la mitad del crecimiento de la producción industrial entre enero y julio. Aun así, el índice de gerentes de compras del sector manufacturero se situó en 49,2 puntos en julio.
Las mayores dificultades aparecen del lado de la demanda interna. Las ventas minoristas crecieron apenas un 0,6% en julio, frente al 1% de junio y por debajo del 1,5% esperado por el mercado. Las ventas de automóviles se desplomaron un 17%, mientras las de muebles retrocedieron un 8,8% y las de materiales de construcción, un 14,2%. Sin automóviles, las ventas avanzaron un 2,5%.
También preocupa la inversión. En los primeros siete meses, la inversión en activos fijos cayó un 6,7%, después del descenso del 5,7% registrado durante el primer semestre. El principal lastre continúa siendo el sector inmobiliario, donde la inversión retrocedió un 19,2%. La infraestructura y la industria manufacturera también registraron contracciones.
El mercado de la vivienda, no obstante, mostró algunas señales de moderación de la caída de los precios. En Pekín, Shanghai, Guangzhou y Shenzhen, las cuatro ciudades de primer nivel, las viviendas nuevas bajaron un 1,1% interanual en julio, frente al descenso del 1,3% de junio. En las viviendas usadas, la caída se redujo del 4,9% al 3,7%.
En términos mensuales, los precios residenciales subieron en general en las ciudades de primer nivel, aunque continuaron a la baja en las de segundo y tercer nivel. De las 70 grandes y medianas ciudades relevadas por el BNE, 23 registraron aumentos o estabilidad en los precios de las viviendas nuevas, dos más que en junio.
Los datos reflejan así una divergencia creciente dentro de la segunda economía mundial: una industria avanzada que conserva dinamismo, respaldada por sectores tecnológicos y por las exportaciones, frente a un consumo, una inversión y un mercado inmobiliario que todavía muestran debilidad. Las exportaciones, favorecidas por la demanda mundial vinculada a la inteligencia artificial, continúan como amortiguador de la economía.
El escenario ya provocó una respuesta política. A fines de julio, el Politburó reconoció las “dificultades y desafíos” de la economía y prometió acelerar el gasto fiscal, fortalecer la demanda interna y adoptar nuevas medidas si fueran necesarias. El banco central también reiteró su intención de mantener una política monetaria expansiva.
Pekín, sin embargo, conserva la cautela. El desafío consiste en reactivar el crecimiento sin profundizar la sobrecapacidad industrial, las guerras de precios y la deuda local, mientras intenta estabilizar un sector inmobiliario que atraviesa un prolongado proceso de corrección.
Agencias Xinhua y ANSA