La historia del icónico colegio de Belgrano R que hace 70 años apuesta por formar “ciudadanos del mundo”
En pleno Belgrano R, entre arboledas y calles adoquinadas anchas, se escucha el clásico murmullo de risas infantiles, movimiento de bancos y voces de maestras impartiendo clases. Desde hace 70 añ...
En pleno Belgrano R, entre arboledas y calles adoquinadas anchas, se escucha el clásico murmullo de risas infantiles, movimiento de bancos y voces de maestras impartiendo clases. Desde hace 70 años que el St. Catherine’s Moorlands School —ubicado en Carbajal 3250— es un ícono de la zona.
Fue fundado en 1956 por Mabel de Cusatis de Mazzini, por entonces una prestigiosa profesora de un colegio inglés de la zona, el Belgrano Girls School. Al fallecer su directora, no le permitieron asumir el liderazgo de la institución por ser argentina. Entonces se preguntó: “¿Por qué no fundo mi propio colegio?”. Y así, como un instituto bilingüe para mujeres, con 75 alumnas y 10 profesoras iniciales, se inauguró el St. Catherine’s School, un espacio pensado no solo para impartir conocimientos, sino también para forjar el carácter de las estudiantes, con la innovación y la vanguardia educativa como principales estandartes.
Hoy, en su 70° aniversario, el colegio es dirigido por Mabel María Mazzini de Manzitti, hija de la fundadora, su esposo y sus hijos, quienes a lo largo de todos estos años se han encargado de mantener vigente la idea de un colegio de alto nivel académico orientado al mundo y con la capacidad de adaptarse permanentemente a los nuevos tiempos.
Lo que no cambiaDe acuerdo a los directivos actuales, hay características del proyecto original que siguen intactas en la escuela de hoy.
“La calidad académica, la filosofía internacional y los valores de verdad y fidelidad —Veritas et Fidelitas, lema de nuestro colegio—, la honestidad, la perseverancia, la empatía y la honradez persisten en el tiempo. Además, cuidamos mucho el bienestar de los chicos y los profesores para que se sientan cómodos y tengan diferentes oportunidades para desarrollarse en lo que a cada uno le guste”, dijo Mazzini de Manzitti, directora general del grupo St. Catherine’s Moorlands.
Edgardo Manzitti, director de finanzas y estrategia, agregó: “También permanece muy vigente el sentido de pertenencia. Los exalumnos y alumnas se sienten muy involucrados, lo llevan en la sangre y alguno traen a sus hijos y hasta a sus nietos. En ese sentido, los ritos, como el himno del colegio, las marchas, las asambleas y los sports, son muy importantes porque dan sentido de pertenencia y hacen a la tradición que mantuvimos a lo largo de estos 70 años”.
“Este colegio tuvo un profesorado en una época. Es decir, cuando vos terminabas el colegio, te quedabas dos años más y podías ser maestra. Entonces, muchas alumnas fueron luego maestras, madres y abuelas. Somos realmente una comunidad”, sumó Lucía Manzitti, encargada de Comunicación y Marketing.
Mariela Loiacono, presidenta de exalumnos, es un claro ejemplo de este perfil. Ella estudió en este colegio y actualmente no solo trabaja como profesora y coordinadora de la institución, sino que también es madre de alumnas. “Nuestro colegio trasciende la excelencia académica: nos forma en valores que perduran, como la verdad, la fidelidad, el respeto al prójimo, el sentido de pertenencia y una manera de estar en el mundo que nos distingue. Es mi hogar realmente”, dijo a LA NACION.
La sede fundacional del colegio, en Belgrano, llamada St Catherine’s School, se amplió en 1982 con la apertura de la sede de Tortuguitas —ubicada en Panamericana Km 38, Ramal Pilar—, y el colegio pasó a llamarse St Catherine’s Moorlands School. En 2025, el grupo abrió su tercera sede en Canelones, Uruguay. Juntos, los 3 colegios suman más de 2200 alumnos y cerca de 9000 egresados, entre los que se destacan algunos reconocidos artistas, científicos, políticos y deportistas.
“El perfil de egresado ha ido cambiando porque las tendencias van cambiando. En un momento teníamos muchos arquitectos, artistas, diseñadores. Siempre tuvimos muchos administradores de empresas, economistas, emprendedores, y ahora crecen mucho los perfiles ligados a la ingeniería, los negocios digitales y la tecnología”, dijo Nicolás.
Según Edgardo, el perfil de egresado se resume en estudiantes internacionales, curiosos y con muchas ganas de emprender y hacer, más allá de la profesión elegida.
Los hitosLa historia de la escuela está marcada por una serie de hitos que han direccionado el perfil y el legado de esta institución. En 1976 se convirtió en el primer colegio de la Argentina en implementar el programa del Bachillerato Internacional (IB).
“Fuimos el primer colegio de Argentina y el segundo en Latinoamérica en implementar el IB. Este siempre fue un colegio que en esencia fue innovador y vanguardista y, con ese ADN, fuimos trabajando durante 70 años para ver qué hay en el mundo y traerlo a la Argentina para acercar el mundo a nuestros alumnos ,con las herramientas más aggiornadas para el mundo laboral”, dijo Nicolás Manzitti, CEO del grupo.
El deporte fue otro de los pilares en los que la escuela se ha afirmado. En 1969 se formó el “St. Catherine’s Club”, club de hockey de alumnas y exalumnas del colegio, y se realizó la primera gira a Europa del equipo de hockey. Además, se inauguró el campo de deportes, en Tortuguitas, donde luego se abriría la segunda sede educativa.
Más adelante, en 1994, el colegio sería el primero del país en contar con una cancha de hockey de césped sintético, siendo esta la tercera del país. Y en la misma línea, se acaban de convertir en el primer colegio en tener una cancha de agua.
En tercer lugar, sus directivos destacan el hito de haber establecido con éxito el multilinguismo. En el St Catherine’s Moorlands los estudiantes aprenden, además de español, inglés, francés y chino. “Parte de nuestra misión es que los alumnos puedan conocer su propia cultura, pero también aceptar y acceder a la de los otros, y poder entablar relaciones para vivir en un mundo pacífico”, dijo Paula Manzitti, profesora de inglés y encargada de las Relaciones Institucionales del colegio.
“Hoy el desafío es escuchar y ser escuchados”Como en toda institución con tantos años de historia, una de las preguntas centrales que aparece al pensar en un aniversario es: ¿cómo adaptarse a los nuevos desafíos educativos y qué tensiones aparecen entre tradición e innovación?
Mabel y Edgardo coinciden en cuál es el mayor desafío actual. “Es el trabajo con las familias —sostuvo Edgardo—. Nosotros trabajamos con el tripode familia, colegio y alumnos, y ese cruce es cada vez más desafiante porque ha cambiado mucho en estos tiempos”.
Mabel agregó: “Hoy, muchas veces los padres quieren hacer lo que a ellos les parece y no acomodarse a las reglas. Pero yo me quedo siempre con los chicos, porque vos te sentás, les hablas, los haces reflexionar y ellos te entienden perfectamente. Aunque piensen completamente diferente a lo que les estás diciendo, si vos tenés ese diálogo, es muy interesante lo que sucede”.
Claves para lo que vieneEn cuanto a cómo ven los próximos años y el futuro de la educación, desde el colegio expresaron que si bien el ritmo de la evolución tecnológica vuelve impredecibles ciertos aspectos pedagógicos, la clave está en seguir nutriendo a los estudiantes con las herramientas centrales necesarias para poder diseñar su futuro.
“Los 10 años que vienen van a ser muy distintos a los 70 que pasaron”, afirmó Nicolás. Según el directivo, la disrupción tecnológica hace que desde el colegio tengan que preguntarse permanentemente si las herramientas que les están acercando a sus estudiantes son las adecuadas para convertirse en ciudadanos del mundo e insertarse laboralmente.
“Obviamente sabemos que van a aprender toda la vida, pero ¿qué herramientas les damos para que logren eso? Yo creo que va por las soft skills, que son la resiliencia, el poder reinventarse, el ser creativo, el pensamiento crítico”, dijo.
Para Lucía, los años venideros mantendrán, sobre todas las cosas, la esencia del colegio. “Creo que seguiremos siendo, sobre todo, un lugar de comunidad. Pero el gran cambio vendrá por el lado de la personalización de los contenidos educativos, es decir, que los chicos puedan ir eligiendo las cosas que realmente les interesan”.
“Hoy no le podés decir a un chico que estudie algo de memoria porque no funciona más así. Las nuevas generaciones manejan mucha información y ellas tienen que empezar a definir hacia dónde quieren ir y la verdad es que lo hacen desde mucho más jóvenes. Tenemos que poder brindarles esta educación personalizada que les permita entender quiénes son. Esto ya está en nuestro ADN desde hace muchos años. Siempre tuvimos este abanico de cosas que te permitía quizá no ser tan buena académicamente, pero ser buena en deportes o en coro o en orquesta o en debate. El colegio te tiene que brindar una oportunidad para encontrar tu identidad”, concluyó.
Setenta años después de aquella decisión fundacional de Mabel de Cusatis de Mazzini, el St. Catherine’s Moorlands School sigue apostando a la combinación de tradición y vanguardia,en un mundo que cambia cada vez más rápido.