La nueva dinámica de la quinta de Olivos: omnipresencia de la Casa Militar y fuertes protocolos de seguridad
Tres semanas después de la desvinculación de una docena de trabajadores y los anuncios de cambios para aumentar la seguridad de la residencia oficial de Olivos, el sitio donde vive el presidente ...
Tres semanas después de la desvinculación de una docena de trabajadores y los anuncios de cambios para aumentar la seguridad de la residencia oficial de Olivos, el sitio donde vive el presidente Javier Milei funciona bajo su nuevo paradigma, en un proceso dinámico, que aún no termina.
El 17 de septiembre, en un comunicado emitido por Balcarce 50, se consignó que la Casa Militar, fundada en 1909 para la seguridad de los mandatarios y los lugares que habitan, tendría a su cargo “la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la Residencia Presidencial de Olivos”. Son más de 30 hectáreas, en un rectángulo delimitado por las calles Villate, la Avenida Maipú, Hipólito Yrigoyen y Antonio Malaver.
Desde entonces se llevaron y llevan adelante, según pudo saber LA NACION, los procesos de “reorganización e integración” del lugar bajo la órbita del organismo. Los cambios se vienen haciendo de manera gradual con foco en “la continuidad operativa y la seguridad” del lugar, afirmaron en la Casa Rosada.
En una entrevista brindada por el mandatario a LN+, Milei indicó que la residencia “opera hoy como una base militar”. Allí aludió: “Tengo algunos enemigos pesados en el mundo”, en referencia a su alineación geopolítica. Y completó: “Hay determinadas cuestiones que tienen cuestiones de seguridad mucho más profundas que en las condiciones en que estaba la quinta”.
El primer cambio se registró con la salida del administrador de la quinta presidencial, Osvaldo Javier Sosa, cuñado de María Belén Agudiez, hasta poco antes una persona cercana a Karina Milei.
Agudiez tenía a su cargo la subsecretaría de Planificación, encargada de la administración de Olivos y de las demás residencias oficiales. Tres días después del desplazamiento de Sosa, Agudiez dejó el gobierno. Ambos quedaron alcanzados por una denuncia sobre posibles desmanejos alrededor de compras -por ejemplo de carne- en la residencia.
El oficialismo, por su parte, advirtió también sobre posibles “filtraciones” a los medios, con señalamientos a los desplazados. El control de Olivos quedó en manos del coronel Fernando Tereso, quien secunda al brigadier Sebastián Ibáñez en la Casa Militar. El organismo, a su vez, está bajo la órbita de la Secretaría General de la Presidencia, con Karina Milei a la cabeza.
A esa entidad pertenecen ahora los empleados que trabajan en la residencia, sean civiles como militares. Hasta los cambios, la Casa Militar se encargaba de una parte de la seguridad y solo tenía personal civil ubicado en los ingresos, para registrar las visitas.
La seguridad está “en cambio constante”, dijo una de las voces consultadas por LA NACION. Las adecuaciones implementadas responden, principalmente, a una actualización de los protocolos de gestión interna y coordinación operativa, para agilizar los procesos diarios y “fortalecer las medidas de seguridad”, apuntaron las fuentes consultadas.
Desde que la Casa Militar se hizo cargo del manejo de la residencia oficial se subió el número de efectivos que trabajan puertas adentro, tanto por la mayor demanda de los nuevos protocolos de seguridad, como por el personal civil del organismo que se ubicó para el manejo de las distintas áreas, según reconstruyeron fuentes oficiales. El número de empleados totales permanece bajo un fuerte hermetismo.
El esquema mixto donde convive personal civil y militar de la Casa Militar trabaja de forma coordinada según las necesidades específicas de cada área, según indicaron las fuentes. Buscan así “optimizar“ las tareas técnicas, logísticas y de resguardo institucional alrededor de Olivos.
Las tareas de mantenimiento general y servicios dentro de la quinta son desempeñadas por equipos multidisciplinarios, que siempre también integrados por personal civil y militar especializado. Por ejemplo, el encargado de cocinar es un militar, según confirmaron fuentes al tanto.
Cambios y reubicacionesLos primeros cambios en Olivos se conocieron el jueves 17 por la tarde e incluyeron 12 desplazamientos, una parte de los cuales luego fueron reubicados en otras dependencias, por fuera de Olivos. Entre quienes fueron echados sin chances de reubicación estuvo Sosa, el hasta entonces intendente del lugar.
Los intendentes o administradores de Olivos siempre son designados por los gobiernos de turno, que suelen poner personas de extrema confianza. Rara vez se cambiaron a lo largo de una gestión, pero con Sosa esa tradición voló por el aire.