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La “pequeña ciudad” que conocerá el papa León XIV: cómo es por dentro el Cottolengo Don Orione

Cuando Luciana Ponce empezó a trabajar en el Pequeño Cottolengo Argentino de Don Orione, en Claypole, necesitó hacerse un croquis para no perderse. Tiene sentido. En las 50 hectáreas que ocupa ...

Cuando Luciana Ponce empezó a trabajar en el Pequeño Cottolengo Argentino de Don Orione, en Claypole, necesitó hacerse un croquis para no perderse. Tiene sentido. En las 50 hectáreas que ocupa el predio, hay calles internas, una plaza central, una iglesia y decenas de edificios: hogares, consultorios, aulas, espacios de rehabilitación y talleres. 13 años después, Ponce es quien guía a LA NACION a lo largo del predio, que dentro de poco recibirá la visita de León XIV.

Antes de atravesar el ingreso al Cottolengo, el Sumo Pontífice recorrerá unos 700 metros en papamóvil. Una vez adentro, comenzará la visita, que, de acuerdo a lo previsto, tomará unos 45 minutos. Desde el Vaticano ya enviaron protocolos para organizar la jornada, aunque todavía quedan detalles por definir.

Dentro del Cottolengo, la expectativa y los preparativos especiales por su llegada conviven con la rutina diaria de la institución, en la que viven 410 personas con discapacidad —la mayoría intelectual— y trabajan alrededor de 400 empleados.

El primero en explicar qué hay detrás de esas dimensiones es Jorge Silane, director religioso de la obra, que recibe a LA NACION antes de la recorrida. Define al Cottolengo como una “pequeña ciudad de la caridad”. Hay alrededor de 40 edificios, entre hogares, consultorios, espacios de rehabilitación, una sala de cuidados especiales, centros de actividades, un Centro Educativo Terapéutico y una escuela de educación especial. La tarea no alcanza solamente a quienes viven allí: también llegan personas desde afuera para recibir terapias y distintos apoyos.

Para Silane, la misión consiste en constituirse como una comunidad de apoyo para que las personas con discapacidad puedan desarrollar una vida digna. También busca desterrar una idea que, según asegura, todavía rodea al lugar: que todos los residentes fueron abandonados. Algunos tienen familia y vivieron con ella hasta que, por distintas circunstancias, necesitaron otra contención. “Nuestra tarea es reconocer la dignidad de cada persona”, dice.

La elección del Cottolengo entre los lugares que visitará León XIV tiene para Silane otra lectura. Ante la pregunta de si puede considerarse un gesto político que el Pontífice haya elegido ese lugar entre otros posibles, responde: “La vida es política”. Lo entiende en un sentido amplio y lo relaciona con una tradición de los papas de acercarse a sectores atravesados por dificultades, poco considerados o “descartados”. Para él, aun si León XIV no pronunciara una palabra, su presencia tendría un significado.

La reflexión aparece mientras la discapacidad ocupa un lugar central en la discusión pública. Silane aclara que el Cottolengo no es ajeno a esa realidad y que, a lo largo de su historia, acompaña las luchas del sector. En estos días siguen con atención lo que ocurre en el Congreso. “No es un discurso político, no es que despreciemos la política”, señala. Al contrario, considera que también deben actuar en ese terreno, aunque no quiere que la coyuntura absorba la visita papal. Su intención es que quienes lleguen conozcan lo que ocurre puertas adentro. “Vengan y vean”, invita.

El hogar que recorrerá León XIV

Ponce y Lucila Lezcano, ambas coordinadoras de hogar y con 13 y 15 años de trabajo en la institución, respectivamente, guían la visita por los sectores por los que está previsto que pase León XIV. La plaza central permite entender la distribución. Alrededor aparecen el santuario y los distintos hogares; detrás funciona la cocina central, desde donde salen las viandas para los 410 residentes. La magnitud obliga a centralizar la preparación y coordinar horarios, sobre todo porque las necesidades son diferentes: algunas personas comen por sus propios medios y otras requieren asistencia.

Los hogares tampoco son iguales. Hay residentes con mayores niveles de autonomía y otros que necesitan apoyos permanentes. Ponce y Lezcano remarcan una palabra: “residentes”. No hablan de pacientes. Hay comedores, salas de estar y de televisión, pero también horarios para los baños, la alimentación y las actividades. Tres turnos de trabajadores permiten mantener la atención durante las 24 horas, incluidos feriados, Navidad y Año Nuevo.

León XIV ingresará al Fernando Mixto, uno de los hogares de alta dependencia, ubicado junto al santuario. Allí viven 45 personas. Mujeres y varones comparten los espacios comunes, aunque duermen en sectores separados. Todos utilizan silla de ruedas y requieren asistencia directa para comer, bañarse, higienizarse y movilizarse. Entre 15 y 16 se alimentan por gastrostomía; otros reciben alimentos con diferentes consistencias según sus necesidades.

El Fernando Mixto fue cambiando junto con quienes viven en el Cottolengo. Algunos residentes ingresan directamente con cuadros complejos; otros llegan a los sectores de alta dependencia después de haber vivido durante años en otros hogares. El envejecimiento modifica las necesidades. “Los que antes caminaban, ya no caminan; los que antes comen solos, ya no comen”, explican las coordinadoras. Por eso, esos espacios fueron adaptándose para ofrecer una asistencia más intensiva.

En las habitaciones hay grúas para levantar, movilizar e higienizar a quienes lo necesitan. También funcionan espacios de kinesiología y terapia ocupacional; hay enfermería permanente y más personal de atención directa. Las coordinadoras recuerdan que, años atrás, muchas de esas tareas se realizaban manualmente y que la incorporación de las grúas modificó tanto la asistencia a los residentes como el trabajo de quienes los cuidan.

La jornada empieza temprano. A las 6 comienzan los baños para que alrededor de las 8.30 puedan iniciarse las actividades. El almuerzo llega cerca de las 11.30; la merienda, entre las 15.30 y las 16, y la cena, entre las 19.30 y las 20. Los descansos también forman parte de la organización porque muchos residentes no pueden permanecer durante períodos demasiado prolongados en sus sillas de ruedas.

Los residentes concurren con sus orientadores a diferentes espacios según sus cronogramas. Hay talleres de cerámica, pintura, canto y bochas adaptadas, además de educación física, rehabilitación, kinesiología y fonoaudiología. Algunas actividades son elegidas por ellos y otras forman parte de sus propuestas programadas. Los miércoles, incluso, un grupo sale del predio para tomar clases de baile, con movilidad facilitada por el municipio.

Según la información que manejaban Ponce y Lezcano, León XIV ingresará al hogar Fernando Mixto por un sector con habitaciones más individualizadas y se encontrará con residentes en los espacios comunes. Todavía no estaba definido si entrará a las habitaciones, ese detalle dependerá del operativo final.

Del hogar al corazón de Don Orione

Después, el recorrido conducirá al santuario. Allí no podrán reunirse los 410 residentes por una cuestión de capacidad. El esquema todavía está en definición, pero se evalúa que participen uno o dos representantes de cada hogar. Quienes permanezcan en el Fernando Mixto tendrán otra posibilidad de encuentro: el Papa habrá pasado directamente por ese sector. Dentro de la iglesia se analiza retirar bancos y existe la posibilidad de que León XIV pronuncie algunas palabras o realice una oración, aunque esos detalles todavía no estaban confirmados.

Luego llegará hasta el sector vidriado donde se conserva el corazón de San Luis Orione. Ese punto conecta la visita con los orígenes del Cottolengo. Claypole era todavía una zona rural cuando comenzó la obra. El terreno original tenía 21 hectáreas. El 28 de abril de 1935, Don Orione colocó personalmente la piedra fundamental y, dentro, hizo depositar un ladrillo procedente de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en Roma. El Cottolengo fue inaugurado el 21 de mayo de 1936 con seis pabellones y una iglesia.

Don Orione murió en Italia en 1940, después de haber expresado su deseo de regresar a la Argentina. El 29 de agosto de 2000 su corazón llegó definitivamente a Claypole y permanece en un relicario dentro del santuario. El resto de su cuerpo permanece en Italia. Cuatro años después de su fallecimiento, el sacerdote fue canonizado por Juan Pablo II.

“Cuando lo conocés, no volvés a ser el mismo”

La organización del Cottolengo alcanza aspectos que durante una caminata pueden pasar inadvertidos. La medicación, por ejemplo, se prepara individualmente y dos veces por semana las coordinadoras controlan lo dispuesto antes de llevarlo a cada hogar para reducir el riesgo de errores. Cuando una persona solicita ingresar, un equipo interdisciplinario evalúa su situación y, si existe una vacante y se cumplen las condiciones, determina qué hogar resulta adecuado. “No todos los hogares son iguales”, explican: cada casa adquiere una dinámica propia porque también son diferentes quienes la habitan.

Esa convivencia cotidiana tuvo durante años también una dimensión formativa para futuros sacerdotes. Jorge Mario Bergoglio conocía el Cottolengo desde mucho antes de convertirse en el Papa Francisco —incluso celebró misa allí— y, durante su etapa como arzobispo de Buenos Aires, impulsó que, antes de ordenarse, los seminaristas porteños pasaran un mes en la institución, participando de tareas concretas de asistencia: acompañar a los residentes, colaborar con su alimentación, higiene y cuidado, y compartir la rutina de los hogares.

La experiencia buscaba poner a los futuros sacerdotes en contacto directo con la fragilidad y con una realidad distinta de la de las aulas. Quienes la atravesaron la resumen con una frase: “Cuando salís, no volvés a ser el mismo”. Un golpe de realidad que obligaba a revisar certezas y que dialogaba con una idea que Bergoglio sostendría después como Francisco: una Iglesia que saliera al encuentro de las periferias y cuyos pastores tuvieran “olor a oveja”.

Ponce y Lezcano esperan que la exposición generada por la visita permita también modificar ciertas miradas sobre la discapacidad y sobre el propio Cottolengo.

El Pequeño Cottolengo Argentino de Don Orione recibe donaciones de personas, instituciones y empresas. Para hacer una donación, ingresar a www.donorione.org.ar/donar/ o transferir al alias: ObraDonOrione

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/la-pequena-ciudad-que-conocera-el-papa-leon-xiv-como-es-por-dentro-el-cottolengo-don-orione-nid24092026/

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