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Lula y Flavio Bolsonaro llegan a la recta final con estados de ánimo opuestos y una certeza: nada está definido

BRASILIA.– A una semana del balotaje en Brasil, ...

BRASILIA.– A una semana del balotaje en Brasil, las dos campañas llegan a la recta final con estados de ánimo opuestos y una misma certeza: nada está definido. En el entorno de Luiz Inacio Lula da Silva se percibe un envión que no se veía desde la primera vuelta. En el de Flavio Bolsonaro, el temor es que la ventaja del 4 de octubre derive en un clima de “ya ganamos” que desmovilice a su base. Con las encuestas en empate técnico, los dos debates que quedan, el de este domingo en la cadena Band y el del viernes en la TV Globo, asoman como las últimas cartas para mover la aguja.

En el oficialismo, la repetición de manifestaciones callejeras masivas, el notable aumento de la movilización digital, la promulgación, el viernes, de la reforma que pone fin a la escala laboral 6x1 (seis días de trabajo por uno de descanso) y los sondeos que siguen mostrando un empate alimentaron un nuevo ánimo: el gobierno volvió a creer que una remontada es posible.

“Hay un clima de esperanza contenida. Sabemos que es una batalla muy difícil, pero llegar a la recta final en empate es muy positivo”, dijo a LA NACION una alta fuente oficial.

El votante en disputa

Según el último sondeo de Datafolha, publicado el jueves, Flavio tiene el 51% de los votos válidos y Lula, el 49%. Sobre el total del electorado, Flavio cayó dos puntos, pero Lula no logró absorberlos, sino que fueron a parar a nulos e indecisos. El sondeo repitió el escenario de empate técnico que había mostrado la consultora Quaest la víspera.

Ese votante en disputa puede definir la elección. Para el politólogo Murilo Medeiros, de la Universidad de Brasilia (UnB), el margen para conquistar nuevos votos es muy estrecho, lo que le da más peso al votante pendular: mujeres jóvenes de bajos ingresos y con secundario completo, cerca del 7% del electorado.

Para seducirlo, el gobierno redobló su agenda positiva. El martes, Lula anunció el perdón de deudas de microemprendedores, y el jueves sumó una nueva “bondad” electoral, como se conoce en Brasil a este tipo de medidas, con una propuesta para instaurar la tarifa cero en el transporte público los fines de semana, que solo tendría impacto a partir de 2027. Según la Institución Fiscal Independiente del Senado, el paquete de beneficios del gobierno ya moviliza cerca de 300.000 millones de reales –unos 60 mil millones de dólares– este año.

“Si hubiésemos dejado que el derrotismo se apoderara de todo, estaríamos perdidos”, admitió la misma fuente oficial.

Medeiros relativiza el efecto. A su juicio, las medidas sirven sobre todo para energizar a la base de Lula, pero tienen “un alcance electoral limitado, más aún cuando sus efectos concretos recién se sentirán después de las urnas”.

El oficialismo, además, sigue denunciando “distorsiones” en la campaña, en particular una interferencia de Meta a favor de Flavio. Según mensajes internos revelados por el diario Folha de S.Paulo, un empleado de la empresa reconoció que la cuenta de Lula estaba “limitada” en comparación con la de Flavio. Meta admitió fallas técnicas, pero negó cualquier interferencia, y el Tribunal Superior Electoral (TSE) consideró que no hay pruebas de trato desigual.

“Hasta ahora no detectamos una instrucción concreta para que Meta haga esto o aquello”, admitió uno de los estrategas de la campaña oficialista esta semana. “Pero los ejecutivos están alineados políticamente con la ultraderecha y la Casa Blanca. 2+2 son 4”, razonó.

En la vereda de enfrente, el envión oficialista encendió las alarmas. El entorno de Flavio busca sacudirse el letargo que dejó la ventaja de cerca de 2,2 millones de votos obtenida en la primera vuelta.

El diputado y senador electo Gustavo Gayer, del Partido Liberal (PL), habló de una “situación de riesgo” en un audio enviado al canal de WhatsApp “Tropa de Flavio”, que reúne a unos dos millones de seguidores. “Ellos están consiguiendo mover la aguja de la elección. No está ganada”, advirtió, al pedir “participación total” hasta el 25 de octubre. “Lula y el PT están consiguiendo movilizar a la izquierda de una forma que nunca vimos”, reconoció.

El propio Flavio se puso al frente de la cruzada contra la desmovilización. El lunes, en una transmisión en vivo, pidió a sus seguidores que se arriesgaran más en las redes y retomaran la militancia, y convocó a diputados, gobernadores, artistas e influencers a hacer campaña.

El viernes, en una entrevista con el Jornal Nacional de la TV Globo, buscó atacar algunas controversias. Admitió que cambió de postura sobre la escala 6x1 por la campaña tras haber “escuchado a muchos trabajadores”, prometió no revertirla, descartó que su hermano Eduardo sea canciller en un eventual gobierno suyo y fue evasivo sobre un eventual papel de su padre, en prisión domiciliaria, a quien tildó de “perseguido político”.

Medeiros, que recordó que en San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro, donde Flavio ganó en primera vuelta y también lo hicieron gobernadores alineados con la derecha, no habrá balotaje para gobernador, lo que puede desalentar la participación: “En una elección tan reñida, la abstención en esos grandes distritos tendrá un peso decisivo”.

Las estrategias finales antes del balotaje

Para sacudir a su base, Flavio apostará este domingo en la movilización callejera. Por la mañana, encabezará en la avenida Paulista el “Bloco do 22”, en alusión al número electoral del PL, una caravana que terminará con discursos frente al Museo de Arte de San Pablo y que su campaña concibe como respuesta a la manifestación que la izquierda protagonizó la semana pasada en San Pablo.

Lula, en cambio, pasará el fin de semana sin actos públicos, dedicado a preparar el debate organizado por el Grupo Bandeirantes junto a otros medios, el primer cara a cara de toda la campaña entre ambos.

La decisión de vaciar la agenda el fin de semana muestra el peso que el PT le asigna al encuentro. “El presidente está muy tranquilo. Lo que más deseamos es la confrontación directa”, dijo el presidente del PT, Edinho Silva, que ante la pregunta de LA NACION anticipó un choque entre “dos proyectos de país” y buscó atar a Flavio al gobierno de su padre y al presidente argentino, Javier Milei.

Silva también instó a Flavio a responder por una serie de denuncias que pesan sobre el candidato de la derecha tanto por corrupción como por su voto, en 2009, como diputado estadual en Río, contra un proyecto que les quitaba el arma a policías acusados de agredir a mujeres.

La estrategia petista será mostrar a Lula como un candidato propositivo, alertar sobre el riesgo de recortes en programas sociales en un eventual gobierno de Flavio y exponer sus contradicciones, como su cambio de postura sobre la 6x1.

Del otro lado, el PL quiere un Flavio más ofensivo, con respuestas cortas, y apuesta a la seguridad pública. Intentará explorar el giro de Lula, que esta semana admitió bajar la edad de imputabilidad a 16 años para delitos atroces, una medida que el PT siempre rechazó. También planea apuntar contra el costo de vida y contra Fabio Luis Lula da Silva, “Lulinha”, el hijo del presidente, implicado en investigaciones por tráfico de influencias y corrupción.

“La elección llega a la última semana sin margen para grandes errores”, concluyó Medeiros. Con las encuestas en empate técnico, advirtió, “un mal debate o una declaración infeliz pueden cambiar el eje de la disputa”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/lula-y-flavio-bolsonaro-llegan-a-la-recta-final-con-estados-de-animo-opuestos-y-una-certeza-nada-nid17102026/

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