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“Luz, esperanza y compromiso”: con una vigilia de velas, vuelven a reclamar por la reforma de la ley de salud mental

El próximo viernes la Plaza de Mayo se llenará de velas, como parte de un reclamo que hace años impulsan organizaciones que piden la reforma de la ley de salud mental. La convocatoria fue lanzad...

El próximo viernes la Plaza de Mayo se llenará de velas, como parte de un reclamo que hace años impulsan organizaciones que piden la reforma de la ley de salud mental. La convocatoria fue lanzada por agrupaciones como Icona y La Madre Marcha, que nuclean a familias de personas con trastornos de salud mental y consumos problemáticos.

Cientos de madres y familias se reunirán frente a la Casa Rosada para exigir que se impulse el tratamiento de los cambios que consideran necesarios y que vea la luz el proyecto de ley que busca modificar la norma actual.

Hay que recordar que en abril último el Gobierno envió al Senado la reforma de la ley de salud mental y ya se reavivó el debate. Uno de los cambios más destacados es el relacionado con las internaciones involuntarias. El objetivo reside en facilitar el proceso de internación ante situaciones de riesgo a fin de evitar casos de homicidios, suicidios y agresiones a terceros, producto de la imposibilidad de recibir un tratamiento oportuno y adecuado, según se informó entonces. El proyecto todavía sigue en el Senado, con discusiones centradas en los requisitos de internación y el rol de los profesionales, en las comisiones de Salud y de Legislación General. Se realizaron plenarios en el Salón Azul con la participación de decenas de expositores, entre especialistas, ONG y familiares de pacientes.

Existen posturas divididas: familiares y algunos sectores médicos apoyan una flexibilización para agilizar la atención, mientras que asociaciones profesionales y de derechos humanos advierten sobre posibles retrocesos en garantías individuales. Todavía no tiene dictamen. Luego de eso y de su votación en el recinto, deberá pasar también por la Cámara de Diputados para convertirse en ley.

Los organizadores de la vigilia de velas explican que con la movilización del próximo viernes buscan visibilizar la crisis sanitaria en salud mental, y reclaman por las consecuencias de la falta de cambios en la norma actual. “Es impresionante la cantidad de suicidios, han subido de manera exponencial desde el año 2025, y muchos de estos suicidios tienen que ver con personas en consumo. En un año, los casos aumentaron un 50%. Y el consumo es de todo tipo; desde sustancias hasta adicción al juego”, resume Stella Maurig, una de las fundadoras de La Madre Marcha. Stella era la madre de David, un joven que luchó contra las adicciones desde 2007 y falleció tras suicidarse a los 31 años en 2019. Tras ese desenlace, se convirtió en una referente del reclamo de reforma de la ley de salud mental. También lidera grupos de escucha y espacios de orientación y contención mutua para madres y familiares que atraviesan la desesperación de tener hijos con consumos problemáticos.

La convocatoria para este viernes 9 de octubre es en conjunto con Icona, organización civil que vincula a líderes del sector público y privado para debatir políticas públicas, fomentar proyectos sociales y formar nuevos referentes. Fue impulsada por Juan Alconada Roza, hermano del joven que en medio de un brote psicótico mató a un policía frente al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) y quien también impulsa un cambio en la ley de salud mental.

“Icona y La Madre Marcha convocan a una vigilia de velas por la salud mental, el próximo viernes 9 de octubre, de 21 a 0 horas, en vísperas del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre. La convocatoria busca visibilizar la urgencia de una respuesta integral ante la crisis de salud mental, acompañar a las personas y familias que atraviesan situaciones de dolor y pedir al Congreso de la Nación que avance contra la reforma de la ley nacional de salud mental”, dice el comunicado que difundieron por estos días.

Las velas simbolizan, según explicaron los organizadores, ”la luz, la memoria, la esperanza y el compromiso colectivo de transformar el dolor en acción”, dicen.

“Lanzamos esta convocatoria para poder visibilizar el problema serio que hay si no se modifica la ley de salud mental. Ya estuvimos teniendo reuniones en el Senado, ahora esperamos que se vote y que, después, la Cámara de Diputados dé la última palabra para poder concretar la modificación de la ley. Pero hay gente que defiende la norma actual, que es una ley con más de 15 años, que no se revisa ni se aggiorna. Por eso, decidimos hacer una vigilia de velas en la previa al día de concientización. Vamos a estar hasta la medianoche con velas, oradores, psicólogos y familias. Nos preocupa mucho el aumento exponencial de suicidios que está ocurriendo, muchos son de personas en situación de consumo”, explica Maurig a LA NACION.

Está previsto que del encuentro también participe el psiquiatra Andrés Mega, que –como los miembros de las agrupaciones convocantes– sostiene que la legislación actual dificulta los tratamientos necesarios e imposibilita las internaciones urgentes en situaciones críticas de adicción o padecimientos psiquiátricos. El especialista ha acompañado a la agrupación La Madre Marcha en diversas exposiciones, debates en el Senado y reuniones con magistrados para visibilizar la problemática.

La tragedia frente al Malba

La tragedia que envolvió a Rodrigo Roza y al inspector Juan Pablo Roldán, asesinado en 2020 en una esquina cercana al Malba, sigue generando un profundo debate sobre la crisis de la salud mental en la Argentina. Rodrigo, en un brote psicótico severo, apuñaló y mató al oficial, lo que llevó a su propio fallecimiento a manos del mismo policía en un intento desesperado de defensa. Este doloroso episodio, entre otros, derivó en cuestionamientos a las limitaciones de la ley de salud mental vigente en lo que respecta a la internación involuntaria de personas con trastornos psiquiátricos graves.

Juan, hermano de Rodrigo, es uno de los impulsores de la vigilia de velas y destaca la necesidad de lograr una definición más específica del concepto de “riesgo cierto e inminente”, que se exige para justificar una internación de esas características.

El 28 de septiembre de 2020, pasadas las 17, cuando le comunicaron el trágico final de su hermano, lo primero que pensó fue que era la crónica de una muerte anunciada. La noche anterior había intentado llevarlo a una guardia en medio de un brote psiquiátrico para pedir ayuda, pero Rodrigo no accedió. Entonces habló con el psiquiatra que lo atendía y le ofreció irlo a buscar a San Miguel, en la provincia de Buenos Aires, para que atendiera a su hermana. La respuesta fue que no, que al día siguiente tenía que trabajar. El joven llevaba varias semanas sin tratamiento en plena pandemia y había dejado la medicación. Juan intuía que era una bomba de tiempo, pero no logró conseguir ayuda. El médico consideró que si Rodrigo no quería ser internado, no se lo podía obligar, y que no estaba demostrado el riesgo inminente para sí y para terceros, como exige la actual ley para forzar el ingreso a un centro de salud en estos casos.

“¡Se podía haber evitado!”, dice Alconada Roza sobre el desenlace de su hermano tras apuñalar a un policía.

La misma sensación tuvo en noviembre último, al conocer la muerte de la turista brasileña atacada por un joven con antecedentes psiquiátricos y judiciales. “Da mucha tristeza. Mucha impotencia. Otra vez la Argentina llora una muerte evitable, ocasionada por alguien con antecedentes que no debería estar sin tratamiento ni sin supervisión. La ley de salud mental fracasó porque no protege a las personas con trastornos mentales ni a aquellos que tienen adicciones, y tampoco protege a los ciudadanos. La salud mental no puede ser un tabú cajoneado por la política”, concluye el impulsor de Icona.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/luz-esperanza-y-compromiso-con-una-vigilia-de-velas-vuelven-a-reclamar-por-la-reforma-de-la-ley-de-nid04102026/

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