Malezas resistentes: las claves que recomiendan los expertos para mejorar el control en los lotes de maíz
CÓRDOBA.- Con malezas que presentan cada vez más resistencias, el manejo en los lotes de maíz se vuelve más desafiante y obliga a ajustar las estrategias de control. Especialistas dieron una se...
CÓRDOBA.- Con malezas que presentan cada vez más resistencias, el manejo en los lotes de maíz se vuelve más desafiante y obliga a ajustar las estrategias de control. Especialistas dieron una serie de recomendaciones, entre ellas combinar herbicidas con distintos modos de acción, planificar el uso de residuales y tener en cuenta las lluvias al momento de definir las aplicaciones.
Diego Ustarroz, ingeniero agrónomo y especialista en malezas; Martín Asurmendi, ingeniero agrónomo de la UNC y Coldeas; y Pablo Carpane, ingeniero agrónomo de Atanor, analizaron distintas alternativas de manejo durante el 5° Congreso Internacional de Maíz (CIM), en Córdoba.
Ustarroz explicó que este es un momento clave para comenzar a pensar los barbechos de los lotes que irán a maíz tardío. Una alternativa es realizar durante la primera quincena de octubre el control de las malezas que ya nacieron y aplicar un herbicida residual que permita contener nuevos nacimientos hasta acercarse a la siembra.
En el caso del yuyo colorado, a partir de distintos ensayos explicó que existen residuales con buenos niveles de control, pero remarcó la importancia de combinar distintos modos de acción. Entre las alternativas mencionó el uso de inhibidores de la PPO junto con pyroxasulfone, ya sea en mezcla o mediante aplicaciones secuenciales.
“Si vamos a aplicar inhibidores de la PPO, tanto en soja como en maíz, háganlo en mezcla con pyroxasulfone o por lo menos en forma secuencial”, recomendó. Explicó que depender reiteradamente de un mismo modo de acción puede aumentar la presión de selección y “probablemente” facilitar la aparición de resistencia en el corto plazo.
También se refirió a Ipomoea, para la cual varios de los residuales utilizados normalmente en maíz pueden tener un desempeño limitado. En lotes con una alta presencia, señaló, la estrategia debe pensarse desde antes de la siembra y probablemente sea necesario otro control una vez implantado el cultivo. Aun con un buen residual, explicó que a los 40 o 45 días pueden comenzar nuevos nacimientos.
Otro punto que planteó fue el manejo de gramíneas resistentes. Mostró casos en los que la respuesta a los herbicidas cambia incluso entre campos separados por pocos kilómetros. Por eso, advirtió que no se puede asumir que una herramienta que funciona en un lote tendrá el mismo resultado en otro cercano. “Cada uno tiene que conocer lo que tiene en el campo”, resumió.
Además, advirtió sobre el antagonismo que puede producirse al mezclar 2,4-D con haloxifop. Según los ensayos que presentó, el control de las gramíneas puede disminuir cuando ambos herbicidas se utilizan juntos y aumentar la dosis de haloxifop no necesariamente alcanza para compensar esa pérdida de eficacia. “No existe ningún 2,4-D que solucione este antagonismo”, afirmó
Asurmendi también remarcó que el momento en que nacen las malezas y la cantidad de lluvia que cae después de una aplicación pueden cambiar el resultado de los herbicidas residuales.
Para mostrar la magnitud del problema presentó un seguimiento sobre yuyo colorado (Amaranthus hybridus). Entre octubre y marzo contabilizaron 25.200 nacimientos por metro cuadrado, distribuidos en 11 momentos diferentes. “Una barbaridad”, describió.
Los picos de nacimientos estuvieron asociados a distintos episodios de lluvia y la mayor concentración coincidió con los maíces tempranos. Esto hace que la exigencia sobre un herbicida residual no sea la misma durante toda la campaña.
Las lluvias posteriores a la aplicación también marcaron diferencias en los ensayos. Asurmendi comparó el comportamiento de distintos residuales con 37 milímetros de lluvia y con apenas 11 milímetros, con resultados diferentes.
Según explicó, los principios activos tienen características diferentes y no todos necesitan la misma cantidad de agua para activarse. Algunos respondieron mejor con una lluvia menor, mientras que otros necesitaron más agua. “La lluvia que va a incorporar esos herbicidas residuales va a tener una fuerte incidencia en el resultado final”, señaló.
Ante esa variabilidad, recomendó elegir herbicidas que puedan complementarse según las precipitaciones que reciba el lote. También remarcó que no todas las especies tienen la misma dinámica: algunas concentran sus nacimientos en un período corto, mientras que otras, como el yuyo colorado, continúan apareciendo durante más tiempo.
Por otra parte, Carpane remarcó la importancia de no depender de una única herramienta durante el ciclo. “Es siempre importante no atarse a un solo producto”, afirmó. Frente a las resistencias, recomendó alternar herbicidas de distintas familias y modos de acción a lo largo del año.
También señaló que hay que prestar atención a la compatibilidad de las mezclas dentro del tanque de la pulverizadora, ya que habitualmente se utiliza más de un producto y no todas las formulaciones se comportan de la misma manera al combinarse. Recomendó comprobar previamente las mezclas y calcular correctamente las cantidades de producto y agua.