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Malvinas: la persistencia de los números

Existen conflictos que se miden por los años que duran. Otros, por las guerras que provocan. La cuestión Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur admite una medida diferente: la cantidad de...

Existen conflictos que se miden por los años que duran. Otros, por las guerras que provocan. La cuestión Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur admite una medida diferente: la cantidad de veces que en las últimas seis décadas los organismos internacionales y foros diplomáticos afines se han pronunciado sobre ella desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 1965, sin ningún voto en contra, la resolución 2065, que reconoce formalmente la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e invita a negociar una solución.

El dato numérico más conocido señala que la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Comité Especial de Descolonización, así como los organismos especializados del sistema de la ONU, han adoptado desde entonces una secuencia de muchas decenas de resoluciones y decisiones. A ellas se suman las aprobadas por la Organización de Estados Americanos, el Mercosur, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, las Cumbres de las Américas, Iberoamericanas, el Grupo de los 77 más China, los No Alineados y otros ámbitos bilaterales y multilaterales que, a lo largo del tiempo, han reiterado la necesidad de que la Argentina y el Reino Unido retomen las negociaciones.

Mientras los documentos se multiplican, la disputa permanece abierta

Desde una perspectiva estadística, la fuerza de la cuestión Malvinas no reside únicamente en la historia, en la geografía o en el derecho. También tiene impacto en los números. Si algún investigador decidiera reunir un único inventario de la serie histórica de todas las resoluciones, decisiones, declaraciones, comunicados, recomendaciones y expresiones diplomáticas formales bilaterales y multilaterales producidas desde 1965, no sería descabellado imaginar un número cercano a los cuatro dígitos. No obstante, lo verdaderamente significativo no sería la cifra final, sino la persistencia de pedir a las partes una solución negociada.

Pocas controversias territoriales contemporáneas pueden exhibir semejante continuidad en la agenda diplomática mundial. En cualquier ecuación convencional, una acumulación tan prolongada de consensos en torno a la cuestión Malvinas debería producir algún tipo de resultado proporcional. Y, sin embargo, allí aparece la paradoja. Mientras los documentos se multiplican, la disputa permanece abierta. Mientras crece el número de resoluciones, no avanzan las negociaciones que esas mismas resoluciones recomiendan. Mientras las estadísticas se expanden, la solución continúa pendiente.

La aritmética diplomática muestra así un contraste inevitable entre los pronunciamientos y los resultados concretos. Si algún día la suma de todos esos pronunciamientos llegara efectivamente a contarse por un millar, la pregunta dejaría de ser cuántos documentos fueron emitidos. La verdadera pregunta sería otra: cómo es posible que durante más de seis décadas el mundo haya expresado tantas veces la idea de la descolonización de la cuestión Malvinas y que esa misma idea siga esperando convertirse en realidad.

Aun así, el tiempo diplomático está a favor de la Argentina porque el respaldo recibido tiene una densidad acumulativa difícil de ignorar. El peso de los números no es meramente estadístico o simbólico y funciona como una forma de validación reiterada de los principios que sostiene el reclamo argentino. Ese volumen de pronunciamientos consolida una narrativa que preserva la vigencia del caso en el sistema multilateral y le otorga una legitimidad sostenida en el tiempo.

Por eso, pese a que la diplomacia sigue sin haber encontrado un desenlace, los números y los documentos hablan por sí solos. Tal vez, sobre la base de la observación de Winston Churchill acerca de que “cuanto más atrás se puede mirar, más adelante se podrá ver”, seis décadas sea la mirada larga hacia atrás que permita a sus sucesores en 10 Downing Street y el Parlamento británico vislumbrar el camino a una solución definitiva de la disputa de soberanía sobre la cuestión Malvinas.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/malvinas-la-persistencia-de-los-numeros-nid10062026/

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