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Milei, frente al fantasma del peronista “digerible”

En el equipo de campaña de Sergio Uñac, aspirante a una candidatura presidencial para 2027, celebran que ya tienen oficinas. Hace un mes no había dónde reclinar la cabeza, describen, y ahora no...

En el equipo de campaña de Sergio Uñac, aspirante a una candidatura presidencial para 2027, celebran que ya tienen oficinas. Hace un mes no había dónde reclinar la cabeza, describen, y ahora no solo aparecieron instalaciones, sino además en una zona estratégica, sobre la avenida Rivadavia, a una cuadra del Congreso. Aportes de interesados. Mineras, petroleras. El camino a las elecciones ya empezó. Es cierto que los empresarios suelen financiar a varios postulantes al mismo tiempo, pero las gentilezas para con el exgobernador de San Juan podrían inscribirse también en lo que quisieran evitar: si tiene que volver el peronismo, más vale que sea con un líder “digerible” para el mundo de los negocios. Los inquieta Kicillof.

Son conclusiones con encuestas en la mano. El gobernador de la provincia de Buenos Aires es de lo más competitivo del PJ, el partido desde el que Ricardo Quintela promete expropiaciones a los inversores del mundo, y representa entonces la peor de las alternativas posibles para el establishment económico. Al Gobierno, en cambio, le pasa exactamente lo contrario: ve a Kicillof como el adversario ideal. El candidato que llega con un pasado kirchnerista y que, por lo tanto, vuelve a ubicar a Milei del lado de la “anticasta”. Cuatro más soviético, diría Milei, mejor.

El momento es crítico para todos. El Gobierno espera un repunte, pero los sondeos lo muestran todavía por debajo de lo necesario para ganar en primera vuelta. Lo admitió esta semana ante Infobae Agustín Laje, líder de la Fundación Faro. Y en una segunda vuelta todo sería más complicado, dicen sus equipos de campaña, a menos que confrontara con un kirchnerista. Hay una parte importante del electorado que se resiste todavía a volver al pasado en cualquier circunstancia.

Depender de la suerte de Kicillof es una ironía que tampoco es inocua para el resto de los precandidatos peronistas. Si es realmente el que mejor mide, ¿quién podría convencerlo de que no debe encabezar la fórmula? Los libertarios pretenden eliminar las primarias, pero si eso no fuera posible, querrían que el ganador de esas elecciones fuera el gobernador.

El peronismo espera. José Mayans se contentaba esta semana con que Kicillof y Máximo Kirchner hubieran participado de la misma reunión. “Se saludaron muy bien, ‘qué tal, cómo te va’, se dieron un abrazo”, se entusiasmó. Y Massa está en silencio: es lo que le aconsejó Sebastián Galmarini hasta que cambie el panorama. El líder del Frente Renovador tiene todavía un alto nivel de rechazo.

Los empresarios también callan, pero admiten que hay preocupación. Hay sectores que siguen muy rezagados y tampoco ven a Milei propenso a aflojar el apretón monetario y fiscal. Es natural que hayan surgido los nombres de Jorge Brito o Daniel Hadad como posibles candidatos: hay en el “círculo rojo” una demanda que el Gobierno ya no cubre. Por ahora, el Presidente subestima esas aventuras. Dice que nadie vota una copia y vuelve a aferrarse a lo que ese mismo universo le critica: ortodoxia y “morir con las botas puestas”.

Un Milei al100%. Esa misma impronta natural, la que le permitió un ajuste sin precedente que agradecen los empresarios, es la que impide ahora imaginar salidas heterodoxas. Habrá que resignarse a otras alternativas. Una de ellas fue insinuada anteayer por el ministro de Economía, Luis Caputo: ¿podría el Gobierno incentivar créditos hipotecarios a través de un mecanismo que permita colocar parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses en plazos fijos en los bancos y que estos los puedan a su vez aplicar a préstamos? Hay funcionarios estudiando esa posibilidad. Sería un modo de recuperar un instrumento de fondeo de largo plazo, algo que no existe desde la expropiación del sistema previsional: difícil que los bancos presten por ahora a 20 años si reciben depósitos a no más de seis meses.

Mientras tanto, a falta de una reactivación vigorosa y uniforme y superado el caso Adorni, el Gobierno está obligado a evitar nuevos sobresaltos. Esta semana inició una convivencia política con Pro. Por ahora no parece más que una agenda parlamentaria. Más que suficiente para el ministro de Economía. Cuando Luis Caputo repite que no hay posibilidades de que vuelva el kirchnerismo “ni en un plato volador”, lo que pretende en realidad es un efecto sobre el presente. Si eso logra, por ejemplo, bajar el riesgo país para poder endeudarse a tasas razonables, podrá hasta atenuar el ajuste. De ahí la insistencia del Palacio de Hacienda en anticipar que en la campaña 2027 habrá una mayor oferta de dólares que en la del año pasado. El efecto que provocaron la corrida de entonces y la consecuente alza en tasas y encajes se padece hasta el día de hoy.

La interna de aquellas semanas también parece ahora más ordenada. El Gobierno sumó a Santilli, obediente a Karina Milei y a los Menem, pero, al mismo tiempo, de buena relación con Santiago Caputo y su socio, Rodrigo Lugones, con quien trabajó varios años.

Ya no hay margen para más peleas. La convocatoria a Pro se inició entonces hace 20 días, con un llamado de la secretaria general de la Presidencia a Mauricio Macri, que primero dudó: el expresidente contestó que esperaran un tiempo a que se calmaran los ánimos. Milei acababa de acusarlo de haber defaulteado la deuda en pesos.

El primer contacto formal entre ambos espacios se concretó anteayer, con la primera de una serie de reuniones que se harán cada dos semanas. “Mauricio siempre estuvo; lo que se haya roto habrá que arreglarlo”, empezó Santilli. Acordaron varias cuestiones. Entre ellas, algunas prioridades legislativas. El oficialismo aceptó la ley de inocencia fiscal con las objeciones que proponía Pro y avanzarán también en la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Solo quedó pendiente la adhesión al Tratado de Cooperación de Patentes, un tema atravesado por lobbies de sectores farmacéuticos. Como Cilfa, la cámara que nuclea a los nacionales, había logrado convencer al oficialismo de dejar fuera del texto el capítulo II, que acelera la posibilidad de tramitar una patente mediante un examen preliminar internacional, los de Pro pidieron esperar la opinión de la otra parte, los laboratorios extranjeros, nucleados en Caeme. Es probable que no estén tan lejos en las posturas respecto del borrador. Los macristas lo constataron en una reunión con representantes de AmCham, la cámara de comercio norteamericana en la Argentina, y en una visita al embajador Peter Lamelas, donde se aceptaron los cambios en el texto que, dijeron, tampoco entorpecían el acuerdo comercial con la Casa Blanca.

No sobra nada y la urgencia empuja a negociar. Y acaso a postergar proyectos. La experiencia de 2025 indica que las derrotas legislativas tienen impacto económico. Será también un alto en el camino para la agenda reformista de Federico Sturzenegger: se hace campaña con lo posible y lo que hay. Milei viene diciendo que dependerá exclusivamente de sí mismo, pero cuando el resultado óptimo se demora, el adversario cuenta. A veces no retroceder puede ser un buen eslogan de campaña.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/milei-frente-al-fantasma-del-peronista-digerible-nid15082026/

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