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Peng Liyuan, la primera dama de China que sorprendió en EE.UU. con su estilo y su inglés

WASHINGTON.– Cuando el presidente chino ...

WASHINGTON.– Cuando el presidente chino Xi Jinping llegó a Washington para reunirse con el presidente Donald Trump, la atención del mundo estaba puesta en las cuestiones más difíciles de la relación entre Estados Unidos y China: la inteligencia artificial, el comercio, la tecnología, la seguridad y Taiwán. Sin embargo, mientras se sucedían las reuniones presidenciales, las negociaciones y las visiones contrapuestas sobre cómo deberían regularse la tecnología y el poder internacional, a pocos pasos de la mesa de negociaciones se desarrollaba otro tipo de diplomacia. La encarnaba Peng Liyuan, esposa de Xi y primera dama de China.

Peng acompañó a Xi durante su visita a Washington, donde participó en actividades culturales y se reunió con la primera dama estadounidense, Melania Trump, en una serie de encuentros cuidadosamente organizados, aunque notablemente personales.

Mientras sus maridos discutían cuestiones capaces de definir el futuro de las relaciones entre Washington y Pekín, las dos primeras damas ocuparon un espacio diplomático distinto: centrado en la cultura, la educación, la moda y el vínculo personal.

Peng Liyuan, la primera dama china, en EEUU 

La diferencia quedó especialmente clara durante su visita al Smithsonian National Museum of Asian Art.

Peng conversó en inglés con Melania, sin necesidad de un traductor, y se reunió con estudiantes estadounidenses durante un programa destinado a destacar los lazos culturales entre ambos países. Cuando un coro juvenil interpretó la canción folclórica china “Jasmine Flower”, Peng acompañó la melodía en voz baja y luego aplaudió a los chicos. Los estudiantes se dirigieron a ella como “Mother Peng”, en un momento de inusual calidez dentro de una visita de Estado marcada por las tensiones estratégicas.

El embajador de China en Estados Unidos, Xie Feng, destacó el encuentro en las redes sociales y dijo que Peng había alentado a los adolescentes estadounidenses a continuar estudiando el idioma y la cultura chinos y a convertirse en “enviados de amistad” entre Estados Unidos y China. Mientras Xi y Trump debatían el futuro de la tecnología, Peng mostraba cómo la cultura, el idioma y la familiaridad también pueden convertirse en instrumentos de influencia mundial.

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— Xie Feng 谢锋 (@AmbXieFeng) September 25, 2026Vestuario

La moda tenía un papel imprescindible en reforzar ese mensaje. Durante la visita al museo, Peng llevaba un vestido azul marino inspirado en el qipao, con botones del mismo tono, detalles claros y un broche floral plateado. Melania optó por un traje de tweed gris oscuro, con un cuello alto y asimétrico de características similares. Sus maridos también parecían casi deliberadamente coordinados, con trajes azules, zapatos negros y corbatas violetas de tonalidades prácticamente idénticas.

En la cena de Estado en la Casa Blanca, sin embargo, el contraste visual se hizo más pronunciado. Peng, de 63 años, llevó un vestido rojo largo hasta el suelo, con cuello mandarín y dos vueltas de perlas blancas. Xi apareció con un traje Mao negro, o traje Zhongshan, mientras Trump vistió el tradicional esmoquin occidental.

Melania, en contraste, se apartó de la expectativa habitual de llevar un vestido de gala. Eligió un pantalón de brocado negro de Dolce & Gabbana, un fajín de seda, zapatos negros de Christian Louboutin y una blusa blanca de Saint Laurent con un pronunciado moño.

La aparente coordinación entre las dos parejas había desaparecido para la noche, y sus atuendos ofrecieron un inesperado paralelismo visual con las diferencias que emergían entre los dos presidentes.

Peng y Xi presentaban la modernidad dentro de un marco de tradición: referencias culturales chinas adaptadas a un contexto contemporáneo. Melania y Trump, en cambio, parecían más dispuestos a apartarse de las convenciones.

Horas antes, Xi y Trump habían discutido el futuro de la inteligencia artificial, con el líder chino defendiendo una mayor cautela y salvaguardas frente a la IA, mientras Trump ponía el acento en el desarrollo tecnológico y la competencia, particularmente en la necesidad de que Estados Unidos se mantenga a la vanguardia.

La comparación no constituye un reflejo literal de sus políticas sobre IA, pero la yuxtaposición adquiere un valor casi metafórico: de un lado, la tradición adaptada a un mundo en rápida transformación; del otro, la experimentación y la ruptura con las convenciones.

De cantante célebre a primera dama

Para Peng, sin embargo, ese equilibrio entre tradición y modernidad no es algo nuevo. Su aparición en Washington fue el último capítulo de una identidad pública que había comenzado a construir mucho antes de convertirse en la primera dama de China.

Peng ya era una figura conocida en China antes de que Xi llegara a la presidencia. Célebre soprano vinculada al Ejército Popular de Liberación, alcanzó notoriedad a través de sus apariciones televisivas y de sus actuaciones en celebraciones nacionales.

Su prominencia resultaba inusual en un sistema político en el que las esposas de los principales dirigentes chinos tradicionalmente han mantenido perfiles relativamente bajos. Esa cautela estuvo marcada, en parte, por la experiencia de Jiang Qing, esposa de Mao Zedong, cuya protagonismo político durante la Revolución Cultural quedó asociado a uno de los períodos más convulsivos de la historia moderna de China. Peng, sin embargo, representa una ruptura con esa tradición.

A medida que Xi ascendía en la jerarquía política china, los medios estatales comenzaron a cubrir cada vez más las actividades públicas de Peng. Ella continuó vinculada a la música mientras ganaba visibilidad como esposa de Xi y, finalmente, como primera dama.

En una entrevista concedida en 2007 a una revista estatal china, Peng describió a Xi en términos notablemente personales. Dijo que cuando él regresaba a su casa no pensaba en él como un dirigente político, sino simplemente como su marido. Lo describió como una persona austera, trabajadora y sencilla.

Esa capacidad para mostrar una imagen más personal de Xi continuó formando parte de la identidad pública de Peng. También promovió causas sociales, entre ellas la concientización sobre el VIH, lo que añadió una dimensión humanitaria a su papel más allá de las apariciones ceremoniales.

La moda también ha sido central en la construcción de su imagen mundial. En 2013, poco después de que Xi asumiera el poder, Vanity Fair incluyó a Peng en su lista global de las personas mejor vestidas. Su vestuario, asociado con frecuencia a la diseñadora china Ma Ke, combina técnicas tradicionales con siluetas contemporáneas. Las formas inspiradas en el qipao, los cuellos mandarines y el uso del rojo le permiten evocar la herencia cultural china y, al mismo tiempo, presentarla de una manera moderna e internacional.

En Washington, ese papel quedó plenamente expuesto. Junto a Melania Trump, Peng ofreció una dimensión más personal y cultural de China, utilizando la música, el idioma y la moda para construir vínculos más allá de la mesa de negociaciones. Es una forma particular de soft power: una que ofrece un rostro más humano de una potencia global y permite a China proyectarse a través de la cultura y los vínculos personales, junto al lenguaje más duro de la geopolítica.

Agencia Reuters y diario The Washington Post

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/peng-liyuan-la-primera-dama-de-china-que-sorprendio-en-eeuu-con-su-estilo-y-su-ingles-nid25092026/

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