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Racing volvió al peor pasado: una año sin victorias en los clásicos y todos cuestionados

Afuera de todo. Racing volvió al peor pasado: pierde casi siempre, no ganó un clásico en todo el año y su futuro es una incógnita Racing ratificó su condición de mendigo en el clásic...

Afuera de todo. Racing volvió al peor pasado: pierde casi siempre, no ganó un clásico en todo el año y su futuro es una incógnita

Racing ratificó su condición de mendigo en el clásico ante River. En la casa del Millonario, la Academia volvió a mostrar su Monumental carencia de jerarquía, perdió el duelo con el equipo de Leonardo Ponzio, quedó formalmente sin posibilidades de clasificarse a los playoffs, e igualó un récord que describe por completo su triste realidad: terminó el año sin ganar un clásico, algo que no le ocurría desde 2007.

El Racing del salto de calidad que promovió en campaña su presidente, Diego Milito, igualó un registro del Racing gerenciado de Fernando De Tomaso: terminar una temporada sin éxitos ante los otros equipos grandes. En 2007, año previo a la Promoción en la que la Academia revalidaría su condición de equipo de Primera, el equipo de Avellaneda se marcharía sin éxitos ante Boca (un empate y una derrota), River (un empate y una derrota), Independiente (dos empates) y San Lorenzo (dos derrotas).

Este 2026 bochornoso, en el que con el traspié contra el Millonario ya se quedó sin ninguna chance matemática de aspirar a clasificarse entre los ocho mejores de la Zona B del torneo Clausura, Racing ni siquiera pudo darle una alegría a sus hinchas en esos partidos que son más especiales.

Frente a River, perdió en ambos semestres (2-0 en Avellaneda y en este 1-0 en Núñez), con Independiente el saldo fue de una caída (1-0 en el Apertura) y un empate (1-1, la fecha pasada), mientras que con Boca tuvo sendos empates en el Apertura y Clausura (0-0 y 1-1, respectivamente), pero sucumbió en el cruce más importante: ganaba 2-0 y terminó 3-2 abajo en los cuartos de final de la Copa Argentina. San Lorenzo, producto del insólito calendario del fútbol doméstico, fue el único grande con el que Racing no se midió durante este año, ya que no compartieron zona.

El triunfo 1-0 sobre Boca, el domingo 7 de diciembre del año pasado, en la Bombonera, fue la última victoria académica en un clásico. Con el gol de Adrián Martínez, luego de un centro preciso de Gabriel Rojas a la cabeza del 9, Racing había conseguido el pase a la final del Clausura. En aquellos playoffs, además, el equipo entonces dirigido por Gustavo Costas había derrotado 3-2 a River en los octavos de final, en un final inolvidable: revirtió un 1-2 transitorio y lo ganó, sobre la hora, con un gol de arremetida del uruguayo Gastón Martirena.

Lo mejor de Racing vs. River

A excepción de Maravilla Martínez y de Facundo Cambeses, quienes habían sido parte de aquellas noches felices, otros protagonistas sustanciales de aquellas gestas ya no son parte de la vida de un Racing derrumbado por las derrotas. En el Monumental, donde cuando tuvo la pelota quedó de manifiesto lo muchísimo que le cuesta hacer daño porque no cuenta con los intérpretes acordes, el cachetazo resultó algo tan previsible como preocupante.

Con dos partidos por delante para cerrar la temporada (recibirá a Aldosivi y visitará a Barracas Central), Racing ya no juega por nada. Con un entrenador interino como Sebastián Romero, mientras la dirigencia busca al reemplazante de Juan Pablo Vojvoda, el segundo técnico que echó en el año, el año le quedará larguísimo al club de Avellaneda.

El viernes 30 de octubre, frente al Tiburón de Mar del Plata, será la última presentación albiceleste frente a su público, ese que ya manifestó en varias ocasiones su hartazgo por el nivel del equipo, la ausencia de respuestas de los refuerzos y, en consecuencia, las malas elecciones de los dirigentes. Diego Milito, principal responsable del momento que atraviesa el equipo (y cómo eso puede repercutir en lo económico), es el más criticado por los fanáticos.

Pese a no atravesar su mejor momento ni registrar vallas invictas en el Clausura desde la segunda fecha, Cambeses probablemente es uno de los pocos exceptuados en la debacle de un equipo que se habituó a deambular en cada cancha y derrumbarse frente al primer golpe recibido.

Ezequiel Cannavo, en su peor versión desde que llegó, igualmente recuperó el puesto porque lo poco que mostró Juan Barinaga (uno de los refuerzos) fue flojísimo ante Independiente, contra el que jugó luego de recuperarse del desgarro que había sufrido cuando debutó en la Academia. Los centrales, Mateo Martínez y Gonzalo Escudero, dan la cara y toman la lanza, pero lógicamente tienen errores propios de juveniles que hacen sus primeras armas. Matías Pérez, quien arribó desde Cerro Porteño para reforzar la zaga, tuvo dos malos partidos iniciales (ante Atlético Tucumán y Huracán), y por eso perdió el lugar con ambos.

Ignacio Rodríguez, quien va al ataque de manera insistente pero carece de precisión para resolver, está muy lejos del nivel del transferido Rojas. Pero, a su vez, sin ser lateral izquierdo “natural” le quitó el puesto rápidamente a Alfonso Espino, quien no estuvo citado ante River luego de haberle mostrado la panza a los hinchas e insultarlos luego del final del clásico ante Independiente, en el Cilindro.

En el mediocampo, Matías Kranevitter es titular porque los comportamientos extradeportivos de Leonel Pérez no conforman, más allá de la calidad demostrada por el ex Huracán en varios encuentros. Alejandro Tello, después de dos meses y medio sin ser titular, jugó desde el arranque en el Monumental, donde Matías Zaracho y Gastón Lodico también estuvieron desde el arranque.

Zaracho, víctima de lesiones recurrentes en dos años, es de los pocos que muestra un atisbo de calidad, pero su prestación no termina de ser totalmente gravitante. Lodico, cuya mejor imagen del semestre será aquel golazo olímpico a Boca en Rosario, alterna buenas y malas y no termina de afirmarse en un equipo que es arena movediza. Los recambios tampoco modifican la ecuación.

Este Racing hace que cualquiera pueda ser discutido. Y que cualquiera que entre, paradójicamente, dé una peor imagen que aquel al que reemplaza. El ataque es otra muestra: Adrián Martínez, muy lejos de un año de maravillas, es el máximo artillero del año (12 conquistas) pese a haber errado un penal ridículo ante Independiente y otras acciones insólitas para su estirpe de goleador. Con casi 63 partidos en Racing, es un misterio cómo hará Tomás Conechny para revertir su situación. Lautaro Díaz y Elías Torres no tienen goles en el club. Duván Vergara, cuando entra, está en otra sintonía. Los pibes Francisco Fraga y Alberto Campo, claves en la Reserva campeona, son chicos a los que no se les puede cargar la cuenta de aquello que los grandes no resuelven.

Sin director técnico, con un plantel lleno de interrogantes y una dirigencia que dilapidó rápidamente el capital político que tenía incluso con muchos de sus votantes, Racing cierra sin triunfos ante los demás grandes un año en el que lo clásico fue perder sin atenuantes.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/racing-volvio-al-peor-pasado-una-ano-sin-victorias-en-los-clasicos-y-todos-cuestionados-nid25102026/

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