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Reseña: En todo hay una grieta y por ella entra la luz, de P. Pron

Si la lengua nos precede y nos confina; si nuestra respiración está atada a los tiempos de su ritmo; si el orden de nuestra percepción y expresión se circunscribe a las estructuras de su sintax...

Si la lengua nos precede y nos confina; si nuestra respiración está atada a los tiempos de su ritmo; si el orden de nuestra percepción y expresión se circunscribe a las estructuras de su sintaxis; y si, por último, el sentido que otorgamos a la experiencia nace del significado de los signos y de su combinatoria; si todo esto es así, Patricio Pron (Rosario, 1975) pareciera no haberse anoticiado. Tal el dominio que escritor argentino –que reside en Madrid–, tiene sobre la lengua. Como si, antes que una imposición del lenguaje, fuera suya en verdad la decisión de consustanciarse con la escritura en un fraseo inimitable.

En En todo hay una grieta y por ella entra la luz, su última novela, Pron pergeña un escritor –un tanto parecido a él, otro tanto a muchos otros– incapaz de escribir un libro que le han encomendado, y que es, dicho sea de paso, el que efectivamente el lector comienza por leer. Se trata de una biografía de Benjamin Fondane, poeta rumano –auténtico artista del no– que hizo de la iconoclastia una marca personal y cuyo último acto de resistencia cobró la forma de una renuncia: no salvarse, aceptar el destino sangriento que el nazismo había planificado para él, como para el resto de los judíos.

Lo cierto es que la biografía que cuenta En toda luz hay una grieta... se interrumpe al primer párrafo, agrietada por una nota al pie, que, como una raíz incontenible, da paso a otra y esta a una tercera, y así sucesivamente, hasta que texto y paratexto –y las jerarquías que comportan– se disuelven y confunden en el discurrir de un artefacto a través del cual se imbrican las diversas crisis –ecológicas, políticas, comunitarias, identitarias– por las que atraviesa nuestro saturado presente sin tomar nota –nota, justamente– al respecto.

Y tal vez para eso –para tomar nota del descalabro general y particular de la sistemática destrucción y de la violencia estúpida de la actualidad– sirva la literatura, aunque, sabemos, no sirve para nada.

En la forma inconclusa y derivativa que domina En todo hay una grieta…, en el trajinar de una prosa que tracciona con la reflexión y el ensayo, con la observación citadina de una urbe como Nueva York, que es pura velocidad y abrupta fenomenología –y en la que el narrador intenta escribir el libro encomendado, pero termina por escribir el artefacto que leemos,– Pron, con su perífrasis, aún consciente de que nada hay que develar dado que todo está, para quien sabe ver, a la vista, hace su apuesta: una que arriesga por la transformación del lector, que, obligado a cuestionar la naturaleza del libro que lee, tal vez se cuestione a sí mismo, a los otros, y, por fin, al modo en que ha decidido habitar este mundo nuestro.

En todo hay una grieta y por ella entra la luz

Por Patricio Pron

Anagrama

232 páginas

$ 36.000

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/resena-en-todo-hay-una-grieta-y-por-ella-entra-la-luz-de-p-pron-nid02052026/

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