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Reseña. Misterio y maneras, de Flannery O’Connor

Después de Silvina Ocampo, es probable que Flannery O’Connor (Georgia, 1925-1964) sea la gran influencia de la cuentística argentina de los últimos años. Su impronta está en autores como Mar...

Después de Silvina Ocampo, es probable que Flannery O’Connor (Georgia, 1925-1964) sea la gran influencia de la cuentística argentina de los últimos años. Su impronta está en autores como Mariano Quirós y escritoras como Selva Almada, Samantha Schweblin o Betina González, por nombrar apenas un par. Sus relatos, poéticos y perturbadores, son difíciles de olvidar y cualquiera que los haya leído no puede evitar preguntarse: ¿cómo lo hace?

La idea de que la acción nace del personaje y no al revés, la importancia de no juzgar sino de mostrar, de no comentar el mundo sino de presentarlo para que el lector saque sus propias conclusiones son algunas de las cuestiones que Flannery, como se la suele llamar, trabaja en los artículos y ensayos que componen Misterio y maneras, prosa ocasional. Publicados originalmente en inglés en 1969, llegan en esta magnífica traducción de Inés Garland, novelista, cuentista y gran lectora de esta cuentista del sur de Estados Unidos. A los artículos más conocidos como “El arte del cuento” se le suman otros en los que la autora, católica practicante, discute con quienes le piden una literatura santurrona y con mensaje. “Lo que el escritor de ficción descubrirá, si es que algo descubre”, dice en “La iglesia y el escritor de ficción”, “es que no puede mover o moldear la realidad según los intereses de una vara abstracta”. Poner la ideología sobre “lo que es” es un error fatal: “Un personaje deforme pero vivo es aceptable y uno íntegro pero muerto, no”. Al mismo tiempo, insiste en que es imposible saltar sobre lo propio: “somos seres humanos limitados y las novelas son el producto de nuestras mejores limitaciones”.

Cada uno de los textos del libro es una joya. Criaba pavos reales, y ellos son tema del primer artículo. “He tratado de imaginar que el pavo real que tengo frente a mí es el único que tengo”, dice. ¿No es una gran lección sobre cómo trabajar el personaje o la escena? En “El escritor y su país” señala: “Conocerse a uno mismo es conocer la propia región”. El propio país está en ese ida y vuelta que va de lo propio a lo social y no en mandatos o supuestas agendas de temas o preocupaciones. Cuando habla de literatura en el Secundario es contundente: de ningún modo pueden los adolescentes elegir qué leer, tienen que leer a los clásicos: “¿Y si el alumno descubre que no le gusta? Bueno, una pena. Una gran pena. No se le debería consultar su gusto: se está formando". Afortunadamente, así de vehemente es Flannery. El título del libro es elocuente. “Misterio”: porque su escritura se sumerge en lo más hondo de la experiencia. “Maneras”: porque de lo que se trata todo el tiempo es del cómo: cómo lograr cuentos perfectos.

Misterio y maneras

Flannery O’Connor

La parte maldita

Trad.: Inés Garland

228 páginas

$ 33.500

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/resena-misterio-y-maneras-de-flannery-oconnor-nid05092026/

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