Salvó su campo de más de 280 hectáreas con una técnica revolucionaria: “Hacé siempre lo correcto en el momento adecuado”
Cuando Bill Kellogg descubrió a principios de los años 90 la formación de barrancos en su campo, empezó un trabajo arduo para salvar sus 286 hectáreas del desastre. Ya en 1999, con la ayuda de...
Cuando Bill Kellogg descubrió a principios de los años 90 la formación de barrancos en su campo, empezó un trabajo arduo para salvar sus 286 hectáreas del desastre. Ya en 1999, con la ayuda de su hijo Shane, quien pocos años después se convirtió en el administrador de los terrenos y extendió la zona de cultivo hasta las 3200 hectáreas, implementaron un sistema revolucionario de conservación del suelo que les valió un importante reconocimiento en el estado de Ohio, Estados Unidos.
Según se detalló en Farm Progress, la familia ideó canales de agua cubiertos de hierba y un control básico de la erosión mediante cuencas de control de agua y sedimentos (WASCOB). Entre las franjas de maíz y soja, se abrieron espacios verdes para que el agua filtre y contribuya a la regeneración de la vida silvestre. Son pequeños pulmones con estanques que más tarde evolucionaron hasta convertirse en un sistema de conservación integral, que incluyó el análisis de suelo en cuadrícula, labranza cero y labranza en franjas.
Esto requirió de una gestión precisa de nutrientes, cultivos de cobertura estratégicos, 24 hectáreas de canales de agua, franjas de amortiguación, drenaje subsuperficial y hábitat para polinizadores.
“Comenzamos a realizar muestreos de suelo en cuadrícula en 1999, y pudimos observar qué le estábamos haciendo al suelo y cómo reaccionaba”, dijo Bill al medio citado anteriormente. Además, celebró haber reaccionado a tiempo para prevenir el rápido deterioro de sus campos: “Hacé siempre lo correcto en el momento adecuado, y el dinero mal habido nunca servirá de nada”.
Los agricultores incluso adoptaron el excremento de pollo y eligieron abandonar el uso de fertilizantes en un tercio. Con el sistema de canales, los nutrientes se esparcieron de mejor manera entre los cultivos.
Los Kellogg hicieron hincapié en que la conservación no se trata de adherirse rígidamente a una sola práctica. Son selectivos con los cultivos de cobertura, utilizándolos principalmente en fincas con terreno ondulado donde el control de la erosión es fundamental.
Ahora los agricultores vecinos de la familia adoptaron este sistema para evitar que sus suelos se erosionen rápido. “Seleccionamos cuidadosamente las granjas donde aplicamos cultivos de cobertura: aquellas que sabemos que se beneficiarán”, explicó Shane.