Spider-Man: la historia de su misterioso creador que abandonó Marvel antes de que el mundo conociera su nombre
Muchos recuerdan la anécdota de cómo a Stan Lee se le ocurrió la idea de ...
Muchos recuerdan la anécdota de cómo a Stan Lee se le ocurrió la idea de Spider-Man al mirar una mosca pegada en la pared. Sin embargo, pocos conocen la identidad del joven dibujante que transformó un concepto suelto en un ícono de la cultura popular y le dio vida y personalidad a Peter Parker. Su nombre era Steve Ditko y, durante mucho tiempo, se proclamó como el verdadero creador del héroe adolescente.
“Ditko se convirtió en el primer artista de su generación en crear y controlar el arco narrativo de su serie”, describe Blake Bell en su libro The World of Steve Ditko. “Durante cuatro años luchó con uñas y dientes para mantener la integridad de la obra, antes de simplemente abandonar una franquicia multimillonaria en la cima de su popularidad”.
Spider-Man: Brand New Day | Tráiler finalQuién fue Steve DitkoDitko nació el 2 de noviembre de 1927 en Johnstown, Pensilvania, en el seno de una familia de inmigrantes austrohúngaros. Su padre, Stephen, era un carpintero que trabajaba en una acería y su madre, Anna, era ama de casa y costurera. Tuvo dos hermanas, Anna Marie y Betty, y un hermano, Patrick. “La vena artística presente en los Ditko estuvo fuertemente influida por la afición de su padre a las tiras cómicas clásicas de prensa de la época, especialmente El Príncipe Valiente de Hal Foster”, explica Blake Bell.
El joven Ditko dibujó sus primeros cómics para el periódico militar, mientras cumplía su servicio en medio de la Segunda Guerra Mundial. En 1950, a sus 23 años, decidió mudarse a Nueva York para estudiar en la Escuela de Caricaturistas e Ilustradores (hoy la Escuela de Artes Visuales de Nueva York). “Steve era silencioso y reservado, un muy buen trabajador que realmente se concentraba en su dibujo, tenía mucha motivación”, recordaba su tutor Jerry Robinson, histórico dibujante de DC.
Gracias a su ayuda, Ditko comenzó a dar sus primeros pasos en la industria en 1953. Luego pasó a una pequeña empresa conocida como Charlton Comics, donde producía historietas de ciencia ficción, horror y misterio. De acuerdo con Blake Bell, “el uso del negro para crear ambiente, atmósfera y tensión era uno de sus mejores recursos”. En 1955 debió volver a su hogar en Pensilvania para tratar una tuberculosis que casi le quita la vida. Cuando regresó a Nueva York, consiguió un puesto en Atlas Comics, la editorial de Martin Goodman que luego sería conocida como Marvel.
La polémica creación de Spider-Man“Para finales de 1950, el género de superhéroes había sido reducido a una pieza menor del mosaico de los cómics; los personajes patriotas como Capitán América se habían quedado sin propósito tras finalizar la Segunda Guerra”, explica el escritor Blake Bell. La competencia de Atlas, DC Comics, logró revitalizar el género con relanzamientos exitosos como The Flash (1956) y la creación de la Liga de la Justicia (1960).
Ante este éxito, Goodman le ordenó a su editor Stan Lee que ideara nuevos personajes para competir en el mercado. “Lee se sentía insatisfecho con los héroes perfectos y simplistas que carecían de conexiones con la realidad, quería escribir historias profundas y sustanciales”, describe Noah Jones en su ensayo The Sensational Story of the Spectacular Spider-Man. Su primer intento fueron los Cuatro Fantásticos (1961), un grupo de héroes que bromeaban, discutían entre sí y funcionaban como una familia normal.
Esta tira alcanzó bastante popularidad, por lo que se propuso buscar otro personaje que generara empatía con el público. Según la repetida historia, el escritor estaba observando una mosca trepada en la pared cuando se le ocurrió la idea de un héroe con esa habilidad. “Para mí la saga de Spider-Man empezó cuando Stan me llamó a su oficina y me dijo que iba a entintar los bocetos de Kirby sobre un nuevo héroe, aún no sé de quién fue la idea”, escribió Steve Ditko en su ensayo An insider’s part in comic history.
Jack Kirby era otro histórico dibujante de Marvel (creador de Capitán América, Thor y Los Vengadores), a quien le habían dado la tarea de retratar la idea de Lee en un principio. No obstante, sus dibujos iniciales fueron rechazados. “El Spider-Man de Jack tenía una contextura similar al Capitán América, una pistola desde donde disparaba telarañas y un traje parecido al del Ant-Man”, recordó Ditko.
De acuerdo con el dibujante, Lee solo le dio el nombre del superhéroe y la idea de que era un adolescente y vivía con sus dos tíos ancianos; él se encargó de crear el traje original y sus habilidades. “En su momento, no estaba seguro de que a Stan le agradaría la idea de cubrir la cara del protagonista, pero lo hice porque escondía su cara infantil y le agregaría misterio al personaje”, narró el historietista.
La primera aparición de este nuevo héroe fue al final del número 15 de Amazing Fantasy (Fantasía Sorprendente) en 1962. Allí se relataba la obtención de los poderes de Peter a través de la araña radiactiva y la muerte del tío Ben, a manos de un delincuente que el propio Parker había dejado escapar.
“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad” fue la frase que marcó el nacimiento de uno de los personajes más amados por el público. El éxito de este número obligó a Lee a crear un nuevo cómic: la primera tira de The Amazing Spider-Man vio la luz en marzo de 1963.
El cómic que cambió la historia“Fue el primer cómic revolucionario desde Superman”, resume Blake Bell. Se trató del primer héroe adolescente que era protagonista de su propia historia, no un ayudante o secuaz de un adulto. “Lo que diferenciaba a Peter Parker del resto es que su vida cambió para peor después de recibir sus poderes”, explica el autor de The World of Steve Ditko.
A lo largo de la saga, se puede ver cómo el joven lucha para mantener su identidad secreta mientras cuida de su tía anciana y sufre acoso en la secundaria. Ditko fue el principal impulsor de mantener su aspecto de “perdedor” e incluso rechazó las propuestas de Stan Lee de incluir demasiados elementos fantásticos e irreales.
En aquél entonces, los dibujantes trabajaban bajo lo que llamaban el “Método Marvel”: el editor les entregaba una sinopsis de una o dos páginas y les permitía desglosar y embellecer la trama de cualquier manera que les pareciera conveniente. “Después de los primeros 10 números, Lee, mientras seguía trabajando con el artista, le cedió a Ditko el control de la trama de Spider-Man“, explica Blake Bell. ”El artista demostró su capacidad para crear historias y proporcionar un arco de desarrollo para Parker”. Bajo su dirección, el adolescente irresponsable e inexperto se volvió un adulto.
La relación de ida y vuelta entre Lee y Ditko permitió que el héroe arácnido se volviera un ícono popular. Según una encuesta realizada por la revista Esquire en 1965, Spider-Man aparecía como una de las figuras revolucionarias más mencionadas por los universitarios de la época, junto con personas como Che Guevara y Bob Dylan. Sin embargo, el éxito del personaje no evitó que el vínculo entre el escritor y el artista empezara a deteriorarse.
Un dúo problemáticoDurante este tiempo, Steve Ditko se había vuelto un gran adepto al objetivismo, una corriente filosófica individualista y procapitalista ideada por Ayn Rand. Entre sus premisas, sostenía que el bien es un hecho objetivo de la realidad y que los creadores debían tener el control de su propiedad y las ganancias de su trabajo. Estas ideas calaron hondo en el dibujante e incluso buscó introducirlas en Peter Parker, haciéndolo “objetivamente bueno” y con un alto sentido del deber. Stan Lee no estaba de acuerdo con este desarrollo, ya que creía que el personaje debía tener algunos matices entre el bien y el mal.
Con el paso del tiempo, el historietista empezó a acaparar cada vez más la tira de Spider-Man, haciendo caso omiso a las indicaciones de su editor. Para el cómic #25, Ditko le pidió a Lee que su nombre no solo apareciera como “artista”, sino también como responsable de la trama. Tras meses de discusiones por la evolución de Spider-Man, esta fue la gota que colmó el vaso. Si bien accedió a su reclamo, el escritor dejó de dirigirle la palabra.
“Lo que siguió fue un juego de tira y afloja que terminó con Ditko alejándose de uno de los íconos de la cultura pop más famosos y rentables del siglo XX”, relata Blake Bell. Luego de 41 tiras, sus ansias de autonomía y reconocimiento pudieron más y el dibujante decidió renunciar a Marvel Comics en 1966.
El fin del “co-creador”“En teoría, el verdadero responsable del contenido del cómic es el artista; es él quien le da la coherencia visual, quien diseña todas sus partes para que funcionen como agujas de un reloj”, escribió Steve Ditko en un ensayo del 2002, el mismo año en el que se estrenaba la primera película live-action de Spider-Man con Tobey Maguire. El título de “co-creador” del Hombre Araña que le concedió Marvel nunca fue suficiente para el dibujante.
Luego de dejar la editorial de Goodman, pasó por diversos sellos y creó personajes menos recordables como Capitán Átomo, Blue Beetle y Mr. A. Este último, inspirado en la filosofía objetivista, era un vigilante que luchaba contra el crimen sin piedad y vivía bajo la creencia de que el mundo es blanco o negro, sin matices. “Pasó 35 años inyectando sus ideas randianas en el medio; con el tiempo, su trabajo se volvió torpe, repetitivo, didáctico y menos interesante”, define Blake Bell.
Para 1968, dejó de dar entrevistas y se recluyó en su estudio en Manhattan, desde donde siguió trabajando para editoriales independientes. Según él, se alejó de los sellos dominantes, ya que “no quería defender la premisa del antihéroe o héroe defectuoso” que contradecía con su ideal objetivista. Irónicamente, fue esa cualidad la que le dio a su personaje más popular.
Al no conservar derechos intelectuales, lo más probable es que Ditko haya obtenido pocas ganancias por su creación multimillonaria. De acuerdo con un artículo de The New York Post de 2013, el artista afirmó que no tenía nada que ver con Spider-Man desde los 60.
Sin embargo, en aparente contradicción con sus ideales objetivistas, no parecía importarle demasiado el dinero. Uno de sus últimos editores, Greg Theakston, contó que al visitarlo en su estudio vio que tenía varias páginas de Spider-Man que valdrían millones, pero nunca quiso venderlas. “Dibujaba porque simplemente le gustaba hacer cómics, no porque le pagaran o le publicaran”, dijo Theakston en 1993.
El 29 de junio de 2018, a los 90 años, el dibujante fue hallado por la policía sin vida en su departamento. Había sufrido un infarto de miocardio. Su antiguo compañero y rival creativo, Stan Lee, le dedicó unas palabras al enterarse de su fallecimiento: “Fue sin duda uno de los creadores más importantes en el negocio del cómic; su talento fue indescriptible”.