Tres hijos de inmigrantes en Los Ángeles cuentan cómo cambiaron su vida para proteger a sus padres del ICE
Los operativos migratorios y el miedo a detenciones cambiaron la vida cotidiana de familias en Los Ángeles durante el último año. Los testimonios de tres hijos de inmigrantes describen impactos ...
Los operativos migratorios y el miedo a detenciones cambiaron la vida cotidiana de familias en Los Ángeles durante el último año. Los testimonios de tres hijos de inmigrantes describen impactos en sus estudios, empleo, transporte y actividades sociales con un objetivo: reducir riesgos frente a posibles encuentros con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Cómo tres hijos de inmigrantes intentan proteger a sus padres de ICEL.A. Taco documentó los casos de estos jóvenes que asumieron tareas de protección para evitar la separación familiar, a quienes protegió con un alias. Entre ellos está The “Aspiring Filmmaker”, de 23 años e hijo de padres filipinos que llegaron a EE.UU. en 2016 con visa de turista.
La familia permaneció en California y vive con temor a una deportación. Por su parte, el joven modera su asistencia a fiestas, evita conducir tarde y analiza constantemente posibles retenes o vehículos sospechosos antes de salir de casa. Su madre trabaja en almacenes del centro de Los Ángeles, una zona donde ocurrieron arrestos migratorios recientes.
Según su testimonio, ella decidió faltar al trabajo después de presenciar cómo agentes de ICE detuvieron a un empleado del estacionamiento del almacén donde laboraba. La familia también redujo reuniones sociales y actividades recreativas para disminuir la exposición pública.
El joven explicó que sus padres incluso le plantearon abandonar voluntariamente el país junto con sus hermanas menores para evitar centros de detención migratoria. “Me propusieron que yo decidiera si quería ir con ellos… Esa duda me atormenta. ‘Si se van, ¿me voy con ellos? ¿Me quedo?’”, declaró.
Familia mexicana deja reuniones, iglesia y celebraciones por temor a detenciones de ICEOtra historia es la de “The Scientist”, de 25 años y quien estudió biología y química. Ella y su familia llegaron desde México a Los Ángeles en 2013 con visa de turista, mientras su padre buscaba transformar su estancia en una visa de negocios. Sin embargo, el proceso se complicó tras el triunfo presidencial de Donald Trump en 2016, relató la familia al medio angelino.
Ante la falta de estatus legal, la familia dejó de asistir regularmente a la iglesia y canceló actividades sociales. También evitaron supermercados y reuniones familiares por el miedo a retenes, redadas o inspecciones vehiculares. Incluso, durante la temporada de graduaciones de 2025, la joven decidió no asistir a ceremonias ni fiestas de cumpleaños por considerar demasiado alto el riesgo de exposición pública.
Ahora maneja el automóvil familiar porque considera que su edad, dominio del inglés y vehículo menos llamativo disminuyen probabilidades de ser detenida. Además, evita escuchar música en español a volumen alto en algunas zonas y selecciona cuidadosamente la ropa que utiliza para no atraer atención. “Entiendo que a algunas personas no les preocupe eso… pero a mí sí me preocupa, es algo que llevo conmigo”, dijo.
Hija de trabajadores indocumentados abandona estudios en EE.UU.El tercer caso corresponde a una joven latina de 21 años, “The Aspiring Scholar”, hija de inmigrantes mexicanos que cruzaron la frontera hacia EE.UU. a principios de 2000. Su madre, según el testimonio, fue detenida 19 veces antes de lograr ingresar definitivamente a ese país.
La joven abandonó temporalmente la universidad comunitaria y comenzó a trabajar jornadas de hasta 15 horas entre dos empleos para ayudar económicamente a sus padres. Además, asumió tareas domésticas, compras y administración de documentos bancarios familiares ante la posibilidad de una detención migratoria.
Ella y su hermano incluso compraron en secreto un Apple AirTag para colocarlo dentro del bolso de su madre y rastrear su ubicación cuando sale de casa. La medida surgió después de discusiones familiares sobre los riesgos de acudir sola a tiendas o caminar por el vecindario.
La joven también explicó que su madre recibió diagnósticos de demencia y Alzheimer este año, situación que incrementó visitas a hospitales y elevó la ansiedad familiar. Cada traslado médico implica revisar rutas y reducir tiempos fuera de casa para evitar cualquier encuentro con autoridades migratorias.