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Una hermosa pregunta

Podría uno estar masticándola sin cansarse y no perdería el sabor, incluso con el paso del tiempo. Mientras la cuestión se va transmitiendo, de interlocutor en interlocutor, en un afán de vira...

Podría uno estar masticándola sin cansarse y no perdería el sabor, incluso con el paso del tiempo. Mientras la cuestión se va transmitiendo, de interlocutor en interlocutor, en un afán de viralizarse, va dejando en el aire imágenes, posibles respuestas al asunto. La pregunta es esta: “¿La belleza habita en lo percibido o en quien percibe?”.

Se lee esa línea en el final de un breve texto impreso en la tapa rosada de El alfabeto natural, la última miniatura genial del ensayista, crítico y traductor Pablo Gianera. El libro cabe en una mano y tiene menos de cuarenta páginas; cualquiera se animaría a vaticinar que lo termina en una sentada. Pero, como su antecesor, La persecución de la belleza (también de esta serie de Adriana Hidalgo), y como el arte mismo, no concluye al cabo de la primera lectura; apenas comienza. El paisaje (la naturaleza), el arte, la filosofía se trenzan en este ensayo. “Cualquier objeto estético debe darse forzosamente sus propias reglas de belleza”.

Prueben la experiencia de apropiarse de la pregunta, sacarla de contexto y entregarla cada tanto a alguien distinto. Verán que la cuestión podría no terminar nunca. Los buenos observadores tendrán, al cabo, una evidencia de que la belleza habita en lo percibido o en quien percibe.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/una-hermosa-pregunta-nid06052026/

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