Una sociedad secreta se suma a la celebración de los 25 años del Malba
Hay chivos, serpientes y peces representados en el subsuelo del Malba, y una persona con los ojos vendados que participa de una reunión misteriosa. “Se dibujaban signos sobre el cuerpo de los in...
Hay chivos, serpientes y peces representados en el subsuelo del Malba, y una persona con los ojos vendados que participa de una reunión misteriosa. “Se dibujaban signos sobre el cuerpo de los iniciados, que entraban desnudos en los cuartos oscuros. Permanecían en la oscuridad por mucho tiempo, hasta que se les permitía observar cómo estaba dispuesta la ceremonia para ese rito”, explica la curadora Alejandra Aguado al referirse a la Sociedad Secreta Abakuá.
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Esta cofradía masculina que llegó a América en el siglo XIX con la trata de esclavos africanos inspiró gran parte de los grabados de la artista cubana Belkis Ayón, siete de los cuales integran la colección de Eduardo Costantini y se exhiben hasta octubre en el museo fundado por él hace un cuarto de siglo. Cuatro de ellas ingresaron el año pasado a su acervo con la adquisición de la Colección Daros Latinamerica, y ahora el conjunto se suma a los festejos de los 25 años de esta institución que marcó un hito en la historia cultural de América Latina.
“Es un momento único, comparable con la inauguración de Malba”, dijo entonces el coleccionista a LA NACION en referencia a ese “regalo” de valor simbólico inestimable, compuesto por 1233 obras de 117 artistas latinoamericanos, que duplicó la extensión de su legado al museo. Mito y desobediencia se titula esta muestra cocurada por Aguado, María Amalia García y Nancy Rojas, destinada a poner énfasis en el valor de este patrimonio único.
“Esta es una exposición muy importante en términos institucionales para Malba. En 2024 quisimos realizar una exhibición junto con el Estate de Belkis Ayón, pero distintos tipos de problemas logísticos en relación con la comunicación con la isla lo hicieron imposible. Así ahora tenemos una segunda oportunidad”, dijo García, al frente del equipo curatorial, al explicar que se trata de una artista con “una muy fuerte proyección en el panorama internacional”.
Nacida en 1967, Ayón se suicidó a los 32 años. En apenas una década, transformó la gráfica contemporánea al desarrollar una maestría técnica en la colografía, un método de impresión basado en el collage de materiales sobre planchas, y una carrera que asombró al mundo. En 1993 participó de la Bienal de Venecia y recibió dos importantes distinciones: en el Encuentro de Grabado de la Casa de Las Américas, en La Habana, y en la Primera Bienal Internacional de Gráfica de Maastricht, en Holanda. En 1998, la XII Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y del Caribe en Puerto Rico le otorgó el primer premio y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba la eligió vicepresidenta. Sus obras integran colecciones como la del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y la del Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles (MOCA).
Era todavía una adolescente cursaba el tercer año de grabado en la Academia de Arte San Alejandro de La Habana cuando se sintió atraída por la espiritualidad y la diversidad religiosa de origen africano en Cuba. A partir de la lectura de El monte, de la antropóloga Lydia Cabrera, comenzó a investigar sobre mito originario de la Sociedad Secreta Abakuá: una tragedia que involucra a la princesa Sikán, sacrificada tras la desaparición del pez sagrado Tanzé, que representaba la reencarnación de un antepasado divino y aportaba tranquilidad a los pueblos enfrentados por guerras tribales.
“Antes de Belkis no había una representación iconográfica de ese mito”, señala Rojas sobre esa historia que hasta entonces había sido conservada por la tradición oral. Al incluir mujeres en sus escenas, agregó, la resignificó para cuestionar el carácter patriarcal de la cofradía. En medio de la crisis de los 90 desatada por el colapso del sistema socialista europeo tras la caída del muro de Berlín en 1989, Ayón optó por “el camuflaje”. “Así llaman ellos al uso de estrategias del arte, como la cita, las apropiaciones y uso recurrente de la metáfora –explica García- que les permite evitar la censura, cuestionar el régimen y abordar los problemas que aquejan a los habitantes de la isla”.
Para agendarBelkis Ayón: mito y desobediencia, hasta el 12 de octubre en Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415). Visitas guiadas: lunes a las 17.