Violeta Urtizberea reveló la decisión que tomó para no ser “tóxica” con Juan Ingaramo
Violeta Urtizberea y Juan Ingaramo son una de las parejas más sólidas del espectáculo. Llevan 11 años de relación y ...
Violeta Urtizberea y Juan Ingaramo son una de las parejas más sólidas del espectáculo. Llevan 11 años de relación y son padres de Lila (6). Si bien suelen ser bastante reservados con respecto a su intimidad, durante su paso por Otro día perdido (eltrece), la actriz sorprendió al contar la determinante decisión que tomó para evitar ser una persona tóxica. "Ojos que no ven, corazón que no siente", reflexionó.
“¿Sos celosa?”, quiso saber Mario Pergolini. Ella se llamó al silencio durante unos instantes hasta que con firmeza dijo: “No me considero una persona celosa, pero sí observo. No ando paspando moscas”. A partir de esto, el conductor quiso saber si “stalkeaba” la cuenta de Instagram de su pareja.
Ella lo negó y aseguró que hacía todo lo contrario. “Lo tengo silenciado en Instagram desde hace muchos años”, expresó y comentó que Ingaramo está al tanto de esto, pero que él sí puede ver su cuenta porque considera que no le genera un conflicto. A partir de esto, la actriz de Envidiosa explicó los motivos por los que tomó esta decisión.
“Muchas veces cuando cuento esto la gente dice: ‘¡Qué tóxica!’, pero para mí es al revés“, justificó. ”Juan se va de gira a cantar y eso podría ser algo que me angustie, porque no tengo idea de qué hace, no va del show al hotel. Pero no me angustia eso. Ojos que no ven, corazón que no siente. A mí me pasa eso. No me genero fantasmas", sostuvo.
En este sentido, explicó que dejar de seguirlo era demasiado drástico, pero como cuando veía alguna historia empezaba a hacerse demasiadas preguntas y sentía que “entraba en la toxicidad”, consideró que lo mejor era silenciarlo en pos de mantener la paz dentro de la pareja.
En agosto de 2024, durante una entrevista con LA NACION, Urtizberea habló de su relación con el músico y admitió que le sorprendió haber encontrado el amor. “Yo creía que el romanticismo podía durar unos ocho meses y después todo entraba en picada y la cosa se enfriaba. Mis viejos siempre me inculcaron mucho la cuestión de la pasión, pero no tanto del durar, y entonces yo siempre decía: ‘Hay que estar muerto de amor y, si no, chau’. Un poco lo sigo creyendo: cuando no va más, no va más... Por eso para mí fue una sorpresa esta relación a largo plazo con Juan”, expresó.