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Visitamos la espectacular casa de playa de Danu Galitó en Bahía de los Moros

Cuenta la leyenda que un jinete y su caballo moro descubrieron esta playa virgen en la costa atlántica bonaerense al querer escapar, entre las dunas, de los peligros de la zona. También, que la p...

Cuenta la leyenda que un jinete y su caballo moro descubrieron esta playa virgen en la costa atlántica bonaerense al querer escapar, entre las dunas, de los peligros de la zona. También, que la protección del animal fue tan firme que se extendió a la tierra y que aún sigue vigente, preservando la arena, los médanos y la identidad agreste del lugar, bautizado Bahía de los Moros.

No es casualidad que, allí mismo, Danu Galitó haya encontrado un lugar que la identifica. “Este es un espacio muy nuestro, que no sigue ninguna convención. Logramos un punto de descanso y de descarga, completamente aislado del ruido”, cuenta en referencia a la casa que diseñó para pasar tiempo frente al mar con familia y amigos, y cuya ejecución estuvo a cargo del estudio Giunti-Marini, con base en Necochea, a 30 kilómetros de distancia.

Galitó estudió Comunicación Social, luego Marketing, trabajó en una revista, dirige un taller literario desde que tiene 22 años y tuvo una marca de bikinis. Ese know-how adquirido en la búsqueda de proveedores y materiales la catapultó hacia el interiorismo y a abrir -en 2006 y con su socia, Lucía Orcoyen- El Sótano Vintage, una tienda de curaduría de piezas vintage y de diseño. Y como el arte se mezcla en todo, ve muy natural trazar una relación entre la literatura e interiorismo. “El diseño de una casa también es una decisión narrativa: hacer dialogar el cuero con la lana, la seda cardada de un almohadón con el lino antiguo del sofá; el cemento con la piedra”, sintetiza.

“En línea con la búsqueda monocromática del proyecto, pensé un paisajismo sencillo con olivos, formios, piedras y arena en los canteros. En las dunas crecen cortaderas y flores amarillas, y con eso me alcanza”.

“Me gusta la playa un rato, por eso diseñé una casa cómoda y abierta de par en par, en la que pudiera sentirme pegada al mar desde cualquier espacio, incluso sin tener los pies en la arena”.

El blanco y sus matices

“Las casas de playa me gustan blancas. Es algo que se repite en muchos lugares del mundo, porque el blanco y el mar se dan la mano en la espuma, en la arena. La riqueza está en encontrar matices con distintos quiebres de tono en los textiles, el cuero y los metales laqueados”, señala Galitó, anticipando lo que vamos a ver en el amplio espacio social.

Comunicadora social de profesión y esteta por naturaleza, Galitó hizo de la mirada su principal herramienta de trabajo, y fue durante un viaje a Perú que, automáticamente, imaginó esta planta. Así opera en todos sus proyectos: pivotando entre la naturaleza, la imagen, el diseño y la historia. “Siempre fui fanática de la simetría; me da paz. Estando con mi marido en Machu Picchu hice el click que me trajo a estas formas: me topé con una vista larga flanqueada por construcciones espejadas y quise repetir esa sensación en la playa”, comparte.

Las alfombras tienen un rol clave para sectorizar comedor, bar, livings satélite contra las ventanas y señalar los caminos a la galería.

“A los cuadros de Nicolás Franco los compré en ArteBA cuando tenía este lote pero no aún el proyecto; así que diseñé los muros con sus medidas en mente, sabiendo dónde quería colgarlos. No concibo una casa sin arte y trato de educar a mis clientes para que incorporen obras, sobre todo cuando tienen hijos chicos, para que crezcan empapados de cultura”.

“El living-comedor tiene un centro donde ocurre el encuentro, y alrededor pueden pasar otras cosas: leer un libro o tomar un mate junto a la ventana; jugar a las cartas en la mesa circular o trabajar en la del comedor”.

Una cocina con sentido

“Coloqué espejos decorativos para que la cocina no pareciera estrictamente un espacio de servicio: pasamos mucho tiempo ahí y quería que se sintiera como el resto de la casa. Al margen de que reflejan el techo de madera, el gran protagonista de la arquitectura”, explica la interiorista.

Sobre estas líneas asoma una alfombra lavable en blanco y negro. “Además de que me gustan las alfombras en las cocinas, como este piso de cemento es muy poroso, la necesito para atajar todo lo que caiga de la mesada”, apunta Galitó, que además eligió madera de álamo para los muebles.

“Creo en un producto final integral, en el que existe un hilo conductor que define hasta las cucharas. Es muy lindo abrir un cajón en la cocina y encontrarte con que todo tiene que ver con tu propuesta”.

Mirada conceptual

“Creo mucho en el círculo; en historias que cumplen ciclos y en otras que se repiten. Por eso lo evoco en ventanas, mesas, alfombras. Son recursos que me ayudan a encontrar coherencia con mi modo de concebir la vida y el pensamiento: no lineal”.

“Los cuatro cuartos tienen idéntica materialidad y terminaciones, el mismo juego de alfombras que en el living y su baño en suite”.

   

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/visitamos-la-espectacular-casa-de-playa-de-danu-galiuto-en-bahia-de-los-moros-nid08112026/

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