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Cansados de la casa de fin de semana, apostaron por una nueva vida en Acasusso

“Nuestros amigos arriesgan y apuestan entre ellos a ver cuánto tiempo vamos a durar en nuestras casas. Y tiene sentido, porque la verdad es que nos mudamos mucho”, dicen entre risas Mariana y ...

“Nuestros amigos arriesgan y apuestan entre ellos a ver cuánto tiempo vamos a durar en nuestras casas. Y tiene sentido, porque la verdad es que nos mudamos mucho”, dicen entre risas Mariana y Hernán, los dueños de este chalet ubicado en Acassuso. Ella es artista, él abogado y ya compraron y reformaron varias propiedades. “Nos enamoramos de hacer este tipo de proyectos”, confiesan.

Pero esta vez lo que buscaban era un cambio de rutina familiar. Instalados entre un departamento en Retiro y una casa de fin de semana en zona norte, el ida y vuelta por Panamericana les consumía demasiado tiempo. Empezaron, entonces, a buscar una casa, pero no encontraban ninguna que les cerrara.

Mariana había visto este antiguo chalet en venta durante años, cuando iba a fútbol: “Pero lo miraba y se me venía el techo encima, era aplastante”, recuerda. Fue Hernán quien propuso visitarlo.

Nos encantó el lote y la casa. Si bien no era del estilo que habíamos imaginado, sabíamos que lo podíamos cambiar y reacomodar para nosotros.

Mariana y Hernán, dueños de casa

Reinterpretar lo dado

Fue en ese momento cuando convocaron al arquitecto Guillermo Radovic, con quien formaron equipo para reformar en un año esta vivienda de 800 m2 cubiertos y 2500 m2 de jardín. “En la primera reunión, nos planteamos: ‘¿La tiramos abajo o la rehacemos?’. Enseguida estuvimos de acuerdo en hacer la reforma; tenía un potencial único”, dice el arquitecto.

“La casa era sólida, pero con la funcionalidad, distribución, alturas y climatización de los años 80. Buscamos preservar los elementos que le daban una identidad, pero transformándola en una vivienda contemporánea”.

Arq. Guillermo Radovic,

“Como el interior de la casa estaba muy compartimentado, lograr ambientes espaciosos, luminosos y abiertos fue uno de los focos de la reforma. Ampliamos la altura de todas las ventanas, lo que maximizó ese efecto al conectar el adentro con el enorme jardín”.

Un gran ambiente social

En este cambio hacia una casa más actual con ambientes amplios y vistas al exterior, el living comedor y la cocina se integraron por completo.

“Este gran ambiente social mide 15x6 metros, y sus extremos –el mueble del living y el de la cocina– dialogan gracias a que comparten los mismos materiales y lenguaje”, detalla el arquitecto.

A la medida de la familia

“Con los chicos ya adolescentes, el espacio social integrado tiene un tema: las rutinas se pisan. Por eso, hicimos una segunda cocina auxiliar para que cada uno disfrute de sus tiempos y encuentros”, cuenta Mariana.

Con los años, la pareja fue construyendo su propia colección de arte, que encuentra nuevos sentidos al reordenarse. “Ubicar las obras es de lo primero que hago al mudarme”, asegura.

Escaleras arriba

“En la planta alta había muchos cuartos chiquitos, bajos, compartimentados. Al demoler muros y desmontar cielos rasos, conseguimos mucho espacio valioso. Por ejemplo, ahora la salida de la escalera reúne el escritorio de Mariana con el family”.

Hernán propuso abrir una nueva ventana para unir visualmente el frente y el contrafrente, lo que potenció aún más la espacialidad.

Igual pero diferente

“La suite principal ocupa la misma superficie que antes, pero demolimos los muros divisores y desmontamos el cielo raso. Así, descubrimos la angularidad del techo y, además, integramos el vestidor”.

En la habitación principal también mantuvieron la chimenea, a la que le hicieron un nuevo frente.

El baño de la suite principal fue tratado con una estética propia: piso, mesada y muros revestidos en mármol. Los techos, con pendientes pronunciadas, fueron cubiertos con chapa plegada con una mocheta para darle un detalle particular.

Espacio personal

“Siempre tuve el taller en un garage y ahora quería un espacio que no se mezclara con la vida cotidiana de la familia”, explica Mariana. Pintora y escultora, para su taller eligió grandes ventanales que miran al jardín.

El taller se armó desde cero, demoliendo un depósito y haciendo un módulo nuevo. “La verdad, es un lujo que me di”, confiesa Mariana.

Nueva piel

Aunque la fachada se actualizó, se conservó parte del ladrillo visto y los techos a dos aguas clásicos de los chalets de los 80.

“La casa original nos daba la oportunidad de hacer algo distinto, salir del hormigón y lo que se ve siempre. Mantuvimos el espíritu: la construcción de los 80 todavía se percibe, pero por dentro es un espacio absolutamente actual”, sintetiza el arquitecto.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/cansados-de-la-casa-de-fin-de-semana-reformaron-un-chalet-en-acasusso-nid30092026/

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