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Es la hija del comandante nazi de La lista de Schindler y al ver la película buscó respuestas en una sobreviviente: “Yo no soy mi padre”

El día que Monika Hertwig fue al cine a ver “La lista de Schindler”, vio a Ralph Fiennes interpretar a un hombre que solo conocía por los relatos de su madre. Llevaba uniforme nazi, dirigía ...

El día que Monika Hertwig fue al cine a ver “La lista de Schindler”, vio a Ralph Fiennes interpretar a un hombre que solo conocía por los relatos de su madre. Llevaba uniforme nazi, dirigía un campo de concentración y decidía sobre la vida de los prisioneros. Era Amon Göth, su padre.

Monika salió de la sala muy afligida. Tiempo después contaría que había llegado a odiar a Steven Spielberg por haber hecho esa película. Sabía que su padre había sido ejecutado después de la guerra y conocía parte de sus crímenes. Pero verlo en la pantalla la enfrentó con una verdad que aún le costaba aceptar.

“Ella me decía que era un campo de trabajo, no un campo de exterminio”

Amon Göth fue un oficial austríaco de las SS que, en febrero de 1943, asumió el mando de Plaszow, cerca de Cracovia, en la Polonia ocupada por los nazis. Entonces era un campo de trabajo forzado; en 1944 pasó a ser formalmente un campo de concentración. Göth lo dirigió hasta septiembre de ese año.

Allí mantuvo una relación con Ruth Irene Kalder. No estaban casados, pero vivían juntos en una casa cerca del campo. Su hija Monika nació en noviembre de 1945, cuando Göth ya estaba detenido. Diez meses después fue ejecutado en Polonia. Nunca se conocieron.

La niña creció escuchando los recuerdos de su madre, que le hablaba con amor de su padre y le dijo que murió en la guerra.

Sin embargo las dudas aparecieron. La primera que puso en duda esa versión ocurrió alrededor de los 11 años durante una discusión con su madre. Ruth le gritó que se parecía a su padre y que algún día terminaría como él. Monika no entendió qué quería decir y decidió buscar a su abuela para hacerle preguntas.

La abuela materna le contó que a su padre lo habían ahorcado por matar judíos. Al principio, la niña no comprendió la diferencia entre las muertes de una guerra y un genocidio. Su abuela intentó explicárselo y la lectura del diario de Ana Frank la ayudó a entender. Aunque en su casa, las explicaciones de su madre suavizaban lo que había ocurrido en Plaszow.

Años después, en una entrevista con Katrin Heise para la radio alemana Deutschlandfunk Kultur, en 2008, Monika recordó cómo Ruth defendía su versión: “Ella me decía que era un campo de trabajo, no un campo de exterminio. Allí no había niños, ni ancianos, ni enfermos, era un campo de trabajo. Y cuando cuestionabas eso, porque siempre había contradicciones, una vez mi madre perdió completamente el control. Aunque no solía pegarme, me golpeó hasta dejarme moretones y no paraba de gritar: ”No era un campo de exterminio, era un campo de trabajo". Y sí, al final me lo creí”.

“Lo de los niños no lo he superado hasta hoy”

En La lista de Schindler, Göth disparaba contra los prisioneros desde el balcón de su casa y golpeaba a Helen Hirsch, la joven judía obligada a servirlo. Era un sádico e impredecible, los que lo rodeaban nunca sabían qué podía desencadenar sus ataques de violencia.

Pero una de las cosas que más perturbó a Monika fue la presencia de niños en el campo. Contradecía la versión que había escuchado durante años. “Mi madre juraba una y otra vez que allí no había niños”, recordó en la entrevista radial de 2008. Ruth ya no estaba para responder sus preguntas, se había suicidado en 1983, diez años antes del estreno de la película.

Monika se enojó con Spielberg. Se resistía a creer lo que mostraba la película. Después encontró un breve relato, escrito por su madre sobre una deportación de niños. Aunque el texto no nombraba Płaszów, Monika estaba convencida de que se refería a ese campo. Ruth describía a los chicos sentados en un camión, conscientes del destino que los esperaba.

El hallazgo le provocó una crisis nerviosa. Según contó, habló con un médico sobre lo ocurrido y, poco a poco, pudo retomar su vida. Sin embargo, en una entrevista radial de 2008 reconoció: “Lo de los niños no lo he superado hasta hoy”.

Las respuestas de Helen, la joven que trabajaba en la casa paterna

De chica, Monika había escuchado hablar de Helen Jonas-Rosenzweig, una joven judía obligada a trabajar en la casa de sus padres. La conocía por los relatos de su madre y, años después, la vio en televisión. Desde entonces quiso encontrarse con ella.

En 2003 una llamada del documentalista James Moll facilitó el encuentro. El director estadounidense necesitaba su permiso para utilizar unas fotografías de Göth. Durante la charla Monika le hizo una aclaración: “Yo no soy mi padre”. La frase los llevó a conversar sobre su vida como hija del comandante nazi. La mujer le contó que le gustaría escuchar a alguien que hubiera vivido en aquella casa y pudiera contarle cómo habían sido sus padres. Sobre todo, necesitaba entender a su madre: cómo había podido amar a Göth y convivir con sus crímenes. Moll, conocía a Helen y ayudó a contactarlas.

Helen nació en Cracovia en 1925. Primero su familia pasó por el gueto del barrio de Podgórze y luego llegó a Plaszow, donde la pusieron a limpiar las barracas. Un día, el comandante nazi entró, la señaló y ordenó que la enviaran a trabajar a su casa. Allí compartía una habitación en el sótano con otra prisionera, Helen Hirsch.

“Él tomaba todas las decisiones en Plaszow. Decidía quién vivía y quién moría”, recordó en un testimonio grabado en 1992 y conservado por el Archivo Fortunoff de la Universidad de Yale. Göth las mantenía apartadas de los demás prisioneros y las llamaba con una campanilla. “Si no aparecía de inmediato, me daba una bofetada tan fuerte que me zumbaban los oídos”, dijo.

También contó que lo había visto salir de madrugada y disparar al azar contra los presos. Y luego regresaba silbando y sonriendo. Recordaba, además, cómo adiestraba a sus perros para atacar a los prisioneros y la obligaba a mirar. “Jamás lo olvidaré. Tampoco la expresión de placer en su cara”.

Oskar Schindler incluyó a Helen y a sus dos hermanas en su lista de trabajadores protegidos. Las tres sobrevivieron. Después de la guerra, Helen declaró contra Göth en el juicio que terminó con su condena a muerte y ejecución. Más tarde emigró a Estados Unidos y formó una familia.

Cuando Moll le habló a Helen de Monika, su primera reacción fue rechazar cualquier acercamiento porque le traía recuerdos dolorosos. Después aceptó seguir conversando y recibió una carta de la hija del comandante. Monika reconocía lo difícil que podía resultar el encuentro para las dos y le pedía que lo hicieran por las personas asesinadas. Ese pedido conmovió a Helen.

Finalmente, en 2004, se encontraron junto al monumento de las víctimas de Płaszów. Helen fue acompañada por su hija Vivian. También visitaron la antigua casa de Göth. Moll registró ese encuentro en Inheritance (Herencia), estrenado en 2006.

El encuentro no borró sus diferencias. En una entrevista con el Museo del Holocausto de Estados Unidos, Helen contó que Monika reconocía que su padre había sido un asesino, pero todavía parecía buscar una manera de defenderlo. Según recordó, había dicho: “Todos lo hacían”. Helen le respondió: “Pero él era el que daba las órdenes”.

En diciembre de 2008, Helen contó que no habían mantenido el contacto. Sentía compasión por ella, pero su parecido con Göth la devolvía a aquellos años y necesitaba protegerse de esos recuerdos. Aun así, reconocía su valentía para hablar de la historia familiar. Por su parte, Helen siguió contando lo vivido a estudiantes y otras audiencias. En aquella conversación dejó una reflexión sobre los dos hombres que habían marcado su vida: Göth había usado su poder para torturar y matar; Schindler, para proteger y salvar. “Todos tenemos una elección en la vida”, dijo.

Murió el 20 de diciembre de 2018 en Boca Ratón, Florida, a los 93 años.

Vivir con el apellido: “Mi abuelo me habría pegado un tiro”

Después de conocer a Helen, Monika regresó a Polonia con su marido y su nieto David. Visitaron Cracovia, Płaszów y Auschwitz. Empezó a visitar escuelas para hablar con los chicos sobre el Holocausto. Y al hablar de su padre, Monika quería que se escuchara, sobre todo, a quienes lo habían sufrido.

En 2008, en una entrevista, cuestionó el título alemán de Inheritance, Der Mördervater (“El padre asesino”), porque sentía que la ponía a ella en el centro. “No soy una víctima”, aclaró. “Para mí, las víctimas siempre estarán en el centro”.

El secreto de la familia Göth también alcanzó a la siguiente generación. Jennifer Teege, hija de Monika y de un hombre nigeriano, que creció en una familia adoptiva descubrió a los 38 años quién era su abuelo. Plasmó su historia en un libro que en su título lo dice todo: “Mi abuelo me habría pegado un tiro”. Pero esa es otra historia.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/es-la-hija-del-comandante-nazi-de-la-lista-de-schindler-y-al-ver-la-pelicula-busco-respuestas-en-una-nid27102026/

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