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Un presidente en campaña: ¿cuándo habla en serio Milei?

Una pregunta socava la credibilidad del Presidente: ¿Cuándo habla en serio Javier Milei? Como todo político, y Milei lo es aun cuando haga política atacando a los de su misma condición, el jef...

Una pregunta socava la credibilidad del Presidente: ¿Cuándo habla en serio Javier Milei? Como todo político, y Milei lo es aun cuando haga política atacando a los de su misma condición, el jefe de los libertarios actúa y sobreactúa según su conveniencia y de acuerdo con las circunstancias.

Entre tantos cambios de clima, lejos de un elemental sentido de las proporciones, mientras insulta a unos y elogia sin medida a otros pierde por el camino una parte importante de la confianza en sus palabras.

En la sobreactuación está la búsqueda de un efecto inmediato y contundente, pero en la prolongación del recurso se asienta la convicción, entre muchos de quienes lo escuchan, de que a las palabras de Milei hay tomarlas como de quien vienen: un político en busca de un público que lo aplauda y acompañe.

Dos semanas atrás fue a Brasil a insultar a Lula da Silva, convencido de que ese era el mejor recurso para sumarle votos a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato a presidente para las elecciones de octubre. Milei guarda en su memoria ataques a él como justificación a su propia violencia verbal, ejercida cuando le resulta oportuno. ¿Y qué más oportuno que viajar a Brasil, el principal socio comercial de la Argentina, meterse en su campaña electoral y atacar a su presidente?

Empieza a prevalecer la convicción de que el político Milei activa al Milei impulsivo por la creencia de que ese camino lo conduce al éxito

Es verdad que Lula vino a hacer campaña a la Argentina en 2023 y en otras oportunidades y también es verdad que varias veces el presidente brasileño mostró su desdén por su colega argentino.

Al precio de una crisis diplomática, Milei trató de sumarle algunos votos a Bolsonaro. No se sabe si dará resultado. Sí se conoce que Brasil retiró a su embajador y que pidió el retiro del representante argentino.

La consecuencia de este desatino es una situación muy pero muy conveniente para las mafias del narcotráfico que operan coordinadamente en ambos países. Y una nueva oportunidad perdida para afrontar una infinidad de temas económicos que enlazan a ambos países. Ejemplo: los acuerdos para la fabricación conjunta de automóviles por parte de empresas de otros países, apremiadas por la irrupción china en todos los mercados del mundo.

Es verdad que no hace falta que los presidentes sean afines en sus ideas ni amigos personales; pero es más que elemental saber que no habrá ninguna decisión importante que beneficia a las dos naciones mientras Lula y Milei se sigan insultando.

Entre las cenizas de un conflicto que menguará cuando los brasileños elijan presidente quedarán vestigios suficientes como para seguir dudando de cada palabra de Milei.

no habrá ninguna decisión importante que beneficia a las dos naciones mientras Lula y Milei se sigan insultando

¿Insulta porque cree que le conviene? ¿Ataca porque no puede controlar sus impulsos? Por repetición de recurso y apreciación de resultados, empieza a prevalecer la convicción de que el político Milei activa al Milei impulsivo por la creencia de que ese camino lo conduce al éxito.

Le sirvió para llegar al poder en un ascenso vertiginoso. Es por eso por lo que Milei regresa una y otra vez al personaje sacado que interpreta tan bien y que se parece tanto a él.

Una semana después de insultar a Lula en su propio país, fue a la televisión a confirmar lo dicho y a pedir ser juzgado por los argentinos por los hechos que concreta y no por las formas con las que los consuma.

Es una forma de decirle a la parte del electorado que coincide con su rumbo, pero no acepta sus agravios a repetición, que no le preste demasiado atención a esos insultos y desplantes.

En Brasil usa ese estilo para presentarse como líder regional de la nueva derecha. Entre nosotros, lo aplica para consolidar el tercio de votantes que lo acompaña desde las elecciones primarias de 2023. Y lo hace advertido de que hay estudios de opinión que indican que esos adherentes originales empezaron a menguar por el desencanto que producen algunas de sus medidas.

Por eso Milei va hacia ellos para mostrarles que la responsabilidad de lo que nos les gusta no es de él, sino de los enemigos que elija en cada oportunidad.

Si Milei actuara por meros impulsos habría descargado su furia más de una vez por el pensamiento católico que desciende del Vaticano, pero en buena hora eligió no hacerlo frente a la llegada de León XIV

El Presidente tiene una notable capacidad de repentización, como lo demostró el 1° de marzo en el Congreso, cuando intercaló ataques y réplicas a los legisladores del kirchnerismo mientras leía su mensaje. Volvió a dar una prueba pocos días atrás, cuando en la Exposición de Palermo vio cruzar frente al estudio de una radio a un exfuncionario del peronismo y dirigente empresario.

La motosierra verbal con la que pretende aniquilar adversarios y descargar responsabilidades propias en otros no es una máquina ingobernable. Milei no da todas las batallas según su ideología.

Frente a las reiteradas críticas de la Iglesia argentina prefirió no replicar aun cuando en los tedeums el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, haya criticado frontalmente a su gobierno. Es una posición compartida con el sucesor de Francisco, el papa León XIV, cuya llegada a la Argentina fue celebrada como lo que es, un acontecimiento de primera importancia.

Si Milei actuara por meros impulsos, habría descargado su furia más de una vez por el pensamiento católico que desciende del Vaticano. Eligió no hacerlo, en buena hora, para evitar chocar con una visita que excede largamente las diferentes ideas y criterios políticos.

Ese manejo del recurso, el manejo de la intensidad de la palabra, fue regulado según el momento de cada campaña electoral. En 2023 y en 2025 el Presidente moderó su lenguaje o directamente se calló para asegurarse votantes cercanos que habían manifestado malestar por sus formas.

Milei es y se hace. Al final, será juzgado por lo que hizo y dejó de hacer y, muy importante, por la comprensión de las consecuencias de sus actos y de sus palabras.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/un-presidente-en-campana-cuando-habla-en-serio-milei-nid08082026/

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