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Walter “Mosca” Velázquez : el “milagro” de 2 Minutos, su relación con las nuevas bandas y la operación a la que se sometió

La supervivencia es un elemento clave del punk y Walter “Mosca” Velázquez lo sabe. En marzo de 2025, el vocalista de 2 Minutos sorprendió a sus seguidores al subir un video a Instagram para i...

La supervivencia es un elemento clave del punk y Walter “Mosca” Velázquez lo sabe. En marzo de 2025, el vocalista de 2 Minutos sorprendió a sus seguidores al subir un video a Instagram para informar que estaba a punto de someterse a una intervención quirúrgica luego de que le detectaran un tumor maligno en uno de sus pulmones. “Fui a cuchillo y tenedor y de ahí salí con mi nuevo motor, el 1.5, porque me sacaron la mitad del pulmón derecho”, explica el cantante, que se encargó de reponerse con una celeridad notable para volver a los escenarios.

“Me operé en marzo y a fines de mayo ya estaba cantando en un festival en Paraguay, y después en junio fuimos a España, que tuvimos tres fechas en Barcelona, Palma de Mallorca y Madrid”, explica. Desde entonces, 2 Minutos no paró. Ya a los meses, la banda había retomado su agenda, con shows por cuenta propia a los que tuvo que ponerles el cuerpo de la manera más literal posible. “Me cuesta, ¿eh? Te falta el aire, es raro, no sé cómo explicarlo. Yo siempre tengo la sensación de que así sería cuando sacás un pececito de una pecera, lo dejás unos segundos afuera y después lo volvés a meter al agua. Tengo que estar todo el tiempo como inflándome hasta que se me va el oxígeno. Aparte, yo nunca fui a aprender a cantar ni nada, lo mío es autodidacta puro”, explica Mosca mientras se prepara para una nueva fecha: este domingo, 2 Minutos será parte del festival Family Punk en C Art Media, donde compartirá cartel con Loquero, Mal Pasar, Corvex y Da-Skate.

Cuando llegue el turno de salir a tocar, Mosca hará las cosas de la única manera en que sabe hacerlas: “Ese medio pedazo de churrasco que me sacaron se re nota, pero para mí subir a un escenario es como la del boxeador, a matar o morir”.

–Existe una teoría que dice que al punk lo favorecen los momentos adversos porque lo motiva a rebelarse. ¿Ves ese clima en 2026?

–Sí, totalmente. Están dadas todas las condiciones para salir a prender fuego todo. Vos escuchás Valentín Alsina, que es de marzo del 94, y hay canciones que te están cantando lo mismo que está pasando ahora. Treinta y dos años después sigue siendo lo mismo. Hay un tema ahí que se llama “Novedades”, que lamentablemente es igual a hoy. Me da una pena bárbara, no aprendimos nada.

–En los últimos años, después de que parecía que la música urbana iba a dominarlo todo, se dio una renovación en el rock. ¿A qué creés que se debió?

–Sí, hace un tiempito que salió este rock que yo llamo sub-20, porque más o menos tienen esa edad estos chicos y chicas. Apareció una nueva camada con todo. Nosotros compartimos con Ryan e hicimos un feat., pero también están Mujer Cebra, Nenagenix y Dum Chica. Hay una bocha de bandas, es una nueva generación de verdad. Todos los que venimos hace rato ya somos dinosaurios. Era algo necesario también, porque si te ponés a pensar con los que siguen en carrera, nosotros este año vamos a cumplir 39 como banda, y Divididos debe andar como nosotros o un poquito más, mismo Las Pelotas y todas esas bandas. Tenía que venir un refresh con una nueva ola de rockeros y rockeras de Argentina.

–Recién mencionabas que tienen un feat. con Ryan, y también grabaste con Trueno y cantaron con Dillom en vivo. ¿Qué se siente ser un referente para esta nueva camada?

–Que ya somos personas camino al infierno (suelta una carcajada). Ya estamos recontra grandes, ¿me entendés? Todo bien con la nueva generación, por suerte nos llevamos bien, y nos pone contentos que los chicos estén haciendo rock. A Trueno lo conocemos desde cuando era un truenito, porque el papá venía de la escena Buenos Aires Hardcore , y con Dillom fueron las casualidades de la vida, pegamos onda. Las bandas nuevas me dan ganas de escucharlas, tienen su propia movida y eso da ganas de curiosear, está buenísimo que eso pase.

–También tuvieron un cruce menos pensado: invitaron a Miranda! a cantar “Ya no sos igual”. ¿Cómo se dio eso?

–Eso fue en el Vive Latino, que es el festival más grande que tiene México; sería como un equivalente a lo que es acá el Quilmes Rock. Nos hospedábamos en el mismo hotel. Un día salimos a comprar una birra a la calle y nos cruzamos con ellos. Nos saludamos, todo bien, les tiramos la onda, y los chabones son unos divinos, se recoparon.

–Hace un rato mencionabas que van a cumplir 40 años como banda en 2027. ¿Pensaste en algún momento que esto era algo que podía llegar a durar cuatro décadas?

–No, para nada. Cuando armamos la banda, apenas teníamos el nombre y empezamos a ensayar porque nuestro propósito era tener por lo menos diez temas para salir a tocar, y que durara lo que tuviera que durar. Jamás me imaginé que íbamos a grabar discos, recorrer el país, viajar afuera, conocer continentes, tocar en festivales en todos lados. Y que estemos por cumplir 39 o 40, no, jamás. A nadie se le pasó por la cabeza. Y es una locura. ¡Estamos vivos de casualidad!

–¿Tenés registro de algún momento en el que te diste cuenta de que la cosa iba en serio?

–Y, cuando iban pasando los años. De repente veías que cumplías 10, 15 como grupo. Imaginate que hicimos nuestro primer Luna Park en 2016, cuando cumplimos 29 años y le pusimos “Cachi 30”, porque somos unos cachivaches. Nos sentimos totalmente agradecidos a la gente que nos sigue, que estuvo, que estará, y los que quizás no vienen a los shows porque ya están grandes y tienen familias y no sé qué.

–¿Cómo fue ese comienzo?

Arrancó en el invierno del 87, cerca del Jardín Japonés. Había un lugar que se llamaba La Casa de La Juventud, que tenía un escenario chiquitito y tocaban bandas. Fui a ver a Los Casanovas, y ahí conocí a unos punkis que eran de mi barrio, pero que nunca me los había cruzado. Tomamos un vino en cartón, nos pusimos a hablar y resultó que uno de ellos tenía una banda en mi barrio, que yo no conocía. Yo había tenido mi grupo, donde era cantante, entonces nos juntamos con un bajista, pero no conseguíamos guitarrista. Tardamos una bocha, porque los pibes de mi barrio no estaban ni ahí con el punk. Seguimos así hasta que en el secundario, en el Juan José Paso, cerca del Abasto, conocí a un compañero que le gustaba el heavy metal, pero también el punk. Hasta ese entonces teníamos un montón de canciones y teníamos que meterle distorsión al bajo porque no teníamos guitarra.

–Y empezaron a tocar con fuerza en el 89...

–Sí, ya en ese año dábamos unos shows apoteósicos en un lugar que no está más, era un bar que estaba en la esquina de Juan Ramírez de Velazco y Juan B. Justo. Ahora hay una farmacia. Me da cierta nostalgia que no estén más esos lugares, pero también me da alegría que podamos seguir haciendo lo que nos gusta.

–¿Y qué crees que mantuvo a 2 Minutos en actividad y vigencia todo este tiempo?

–Las ganas. Nos gusta salir a tocar y siempre fuimos perseverantes. Nos ha pasado de todo y acá estamos, al pie del cañón. Estamos más grandes, por supuesto; ya no somos aquellos teenagers, pero le ponemos ganas. Ahora hay que llegar a los 40, esa es la próxima meta.

–¿Y después de eso se apunta a los 45?

–Ahí ya no prometo nada, mejor renovamos de a un año por vez (se ríe).

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/walter-mosca-velazquez-el-milagro-de-2-minutos-su-relacion-con-las-nuevas-bandas-y-la-operacion-a-la-nid28022026/

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