Valeria Gastaldi: el caos que casi destruye a Bandana, el dolor por la muerte de su padre y el mito de su boda con Alejandro Sanz
A 25 años de aquel fenómeno televisivo y musical que convirtió a Bandana en un ícono del pop argentino, Valeria Gastaldi vive este presente con la misma emoción que en los comienzos, pero con ...
A 25 años de aquel fenómeno televisivo y musical que convirtió a Bandana en un ícono del pop argentino, Valeria Gastaldi vive este presente con la misma emoción que en los comienzos, pero con otra madurez.
Después de dos funciones agotadas en el Gran Rex y con una tercera fecha ya confirmada para el 23 de septiembre, la banda reafirma el vínculo intacto con sus fans. “Creo que Bandana tiene el mejor público”, asegura la cantante sorprendida por la fidelidad de una generación que creció con ellas y que hoy vuelve a acompañarlas con la misma intensidad.
View this post on InstagramSin embargo, el regreso no estuvo exento de turbulencias. El año pasado, una fuerte crisis interna y la salida momentánea de Lissa Vera pusieron en duda la continuidad del proyecto. “Sentí que explotaba todo por el aire”, admite Gastaldi, que fue una de las que más trabajó para sostener el grupo puertas adentro. El conflicto terminó fortaleciendo el lazo entre las integrantes y hoy hay Bandana para rato: al show en el Gran Rex, se suma una gira por el interior del país, un documental y temas nuevos.
Radicada en los Estados Unidos desde la pandemia, donde desarrolló su faceta como compositora y reconstruyó su vida tras la muerte de su padre, el empresario Marcos Gastaldi, Valeria se anima a hablar del duelo, de las canciones que escribió para sanar y hasta de aquel romance juvenil con Alejandro Sanz, a quien recuerda como “un amor divino y mágico”.
—25 años de Bandana y en septiembre se viene otro Gran Rex…
—Sí, los sueños se siguen cumpliendo porque se viene un nuevo Gran Rex: el tercero. Los primeros dos estuvieron sold out entonces dijimos: “Vamos a animarnos a hacer uno más”. Creo que Bandana tiene el mejor público, de verdad. También, vamos a empezar una gira por el interior del país porque hay mucho agradecimiento, mucha gratitud de parte de la gente. Así que estamos diseñando una gira para estar en ciudades que no hemos estado. El 11 de julio estaremos en Resistencia, Chaco, donde nunca fuimos. Después volvemos al espacio Quality en Córdoba en septiembre, al Bioceres en Rosario y estamos terminando de cerrar Mendoza.
—El año pasado hubo un quiebre que casi arruina la vuelta…
—Lo pudimos remontar. Justo en estos días que estamos trabajando mucho y nos encontramos de nuevo, recapitulamos todo el tiempo el caos del año pasado y decimos: “¿Cómo pasó esto?”. Pero bueno, nosotras somos muy reales. Si bien cada una tiene sus cosas súper locas y distintas, somos muy reales. Había y hay mucho interés sobre Bandana y sobre nuestras vidas, y sin planificarlo se dio el tema de Lourdes, que fue muy serio y empezó a tomar una dimensión que nosotras nunca imaginamos. Lo queríamos mantener puertas adentro, se descontroló y a partir de ahí se armó como una cosa mediática que, claro, se empezó a perder de vista el objetivo inicial que era: Bandana se reúne de nuevo para celebrar los 25 años y a retomar esos proyectos que teníamos pendientes desde 2016 y que habían surgido con Bandana, la vuelta. Se nos empezó a ir todo de las manos. Lissa empezó a sufrir estrés y hoy la entendemos todas. A ella le pegó para un lado, a nosotras nos pegó para otro.
—¿Cómo te pegó todo eso?
—Traté obviamente de apaciguar, de proteger a Lourdes lo más que pude. Ayudarla mucho desde el lado personal. No fue fácil. Obviamente, la que más lo sufrió fue ella. Pero sí vimos que el grupo, más allá del trabajo, tiene una calidad humana que es lo que hace que Bandana tenga la potencia que tiene hoy. Nos subimos arriba del escenario, nos agarramos de la mano las cuatro y lo que pasa entre nosotras es real; lo bueno y lo malo. Y creo que eso también fue un mensaje lindo para la gente de decir: “Bueno, estas cosas pasan entre las amigas que son equipo de trabajo sólido, entre las mejores amigas, entre las parejas. A veces explota todo por el aire y hay que reacomodar las fichas”.
View this post on Instagram—¿Sentiste que explotaba todo por el aire en el momento?
—Sí, la verdad que sí. A nivel convivencia era insostenible. Los cortocircuitos se iban moviendo de lugar y las que estábamos por ahí más tranquilas empezamos a entender lo que le pasaba a una, lo que le pasaba a la otra. Y también empezamos todas a sanar un montón de cuestiones que por ahí estaban medio en cortocircuito desde hace un montón de tiempo. Aprovechamos para arreglarlo profundamente.
—Es que había que volver a un escenario, con la posibilidad de hacer una película y temas musicales… No era solamente sanar como grupo y ver qué les había pasado en estos 25 años
—Claro, además ya había muchas propuestas andando y todo organizado. Nos pasó con la conferencia de prensa que estábamos listas y, de repente, éramos tres. Pero la gente nos ama tanto que por respeto a ellos las tres que estábamos ahí, dijimos: “Hagámoslo. Esto sigue adelante. Nosotros tenemos un compromiso con la gente, esto sigue adelante”. Y después Lissa por suerte dijo: “Pará, yo no me lo quiero perder”. Sin ella es como si faltara un riñón. Cuando hicimos los dos Gran Rex el 6 y 7 de marzo la gente entendió que Bandana había regresado y a su casa, que es el Rex. Fue un nivel de magia… Volvió Banana pisando muy fuerte. Eso fue lo que nos hizo lanzar el tercero y planificar la gira.
—¿Te gustaría que por un ratito vuelva Ivonne?
—Ya no sé si va a suceder eso, pero no importa.
—¿No lo ves posible?
—No, no lo veo. En un momento ella tenía ganas pero después como que no le resultó orgánico. Y creo que a nosotras tampoco. Como somos nosotras cuatro, sino es algo demasiado natural y honesto, sentimos que no iba a cuadrar y que iba a ser un esfuerzo innecesario de ella. Son muchos años que venimos trabajando de a cuatro, entonces todas dijimos: “Esto es medio raro, es muy forzado”.
El reality que cambió su vida—Cuando ganaste Popstars, de todas eras la que más conocía este medio por tu papá y por Marcela Tinayre…
—En realidad, cuando quedo en Bandana mi papá la conoce a Marcela. Pero bueno, después por muchos años yo conocí el mundo de la tele por ellos. Si bien yo estaba en Bandana y Bandana era el suceso que siempre fue, el mundo de la música se diferencia un montón del mundo de la tele. A nosotras nos pasó algo muy loco. Ahora ya las chicas que se anoten en Popstars van a saber lo que va a suceder pero nosotras no sabíamos nada.
—¿Cómo lo viviste vos en ese momento? ¿Te costó mucho?
—Yo soy una persona que no miro mucho para atrás. No me gusta mirar lo que no estuvo bien. Prefiero agarrar del pasado lo que estuvo buenísimo, crecer y mirar para adelante. Cuando alguna de las chicas está muy en el pasado, le digo: “¿Por qué no pensamos en los ’sí’ y miramos para adelante?”. Esta vuelta es todo un proceso que hicimos nosotras cuatro solas, con mucha madurez. Si bien hay toda una estructura enorme alrededor nuestro, es algo que generamos nosotras de cero. Y si no hubiéramos vivido eso, hoy no estaríamos viviendo esto. Así que yo soy muy del agradecimiento. La vida siempre me dio cosas buenas.
—¿Qué dicen tus hijos? ¿Te vieron cantar?
—Saben que me dedico a la música pero, por ejemplo, el más chiquitito (que tiene 4 años) me ve en un video y no termina de entender. Cuando vine para hacer los Rex fue la primera vez que lo dejé tantos días. Lo dejé 15 días y fue un desafío difícil para mí y para él. Él se dormía a la noche mirando las imágenes de los ensayos y después del primer Rex. Mi segunda madre (la persona que me cuidaba a mí cuando era chica) ahora vive casualmente en los Estados Unidos entonces se turnaba con mi mamá y le daba el teléfono para que me mire.
—¿Y los otros?
—El más grande vio todo mi proceso. El del medio (que tiene 11) me vio en todos los Lola Membrives. Era chiquito en ese momento pero él sabe a lo que me dedico. Yo lancé canciones de solista estando en los Estados Unidos, he ido a trabajar a México, entonces ellos me tienen más vinculada con la música.
—¿Y les gusta? ¿Les divierte?
—Sí, les divierte mucho. No entienden tanto en realidad. Su papá también produce shows de música. Pero ellos no salieron muy músicos. El más grande es muy futbolero, el del medio tiene pasión por la Fórmula 1. Quiere ser corredor. Mi viejo tenía mucha conexión con la Fórmula 1, entonces agarraron para esos lados.
—¿Por qué te fuiste a vivir a los Estados Unidos?
—En la pandemia con mi marido necesitábamos cambiar de aire. En mi caso, yo había perdido a papá y sucedieron cosas en la pandemia que a mí me dolieron mucho como el final de su vida, las reglas que había acá y el no haberlo podido acompañar. A mí eso me rompió el corazón. A nivel social obviamente el discurso era cuidarnos entre todos pero siento que se podría haber hecho algo para que nuestros seres queridos no se mueran sin tener a sus hijos, a su mujer, a sus hermanos agarrándoles la mano. Eso me pareció muy doloroso. En un momento nos fuimos a vacunar (cuando ya se podía viajar) y ahí dijimos: “¿Por qué no probamos de venir un tiempo?”. Yo estaba rota a nivel emocional y me venía bien cambiar de aire. Y a mi marido le entusiasmaba probar esa experiencia de vida. Él había querido toda su vida vivir un tiempo afuera en cualquier país del mundo. Con su socio planeaban agrandar la empresa y abrir en México.
—Vos te dedicaste a desarrollar mucho tu faceta como compositora allá…
—Sí, tenía muchas ganas de ampliar mi carrera solista y mi carrera como compositora, que fue el primer objetivo allá. Me firmó Sony Publishing entonces empecé a desarrollarme en ese aspecto y ahí empecé también a sanar un poquitito ese dolor de lo que había pasado acá. Obviamente que yo amo mi país y ahora estoy viniendo mucho por Bandana. Y también por mi carrera solista porque los que me siguen me quieren ver también arriba del escenario con mis temas.
—Hay una canción que le dedicaste a tu viejo, ¿no?
—Le hice varias. Son canciones muy tristes pero muy profundas, con un contenido emocional muy fuerte y la gente las valora un montón. Y ese abrazo de la gente hacia mí me empezó a hacer muy bien. Y a la gente también, porque volví a sentir eso de que podés curar al otro con la música. Por ahí Bandana va por el lado más festivo, y con mis canciones como solista mucha gente se me acerca y me dice: “Me acompañaste en el momento más difícil de mi vida cuando perdí a mi madre, cuando perdí a mi padre”.
—¿Podemos nombrar a alguno de los artistas para los que componés?
—Obvio, le hice a Carlos Rivera, a David Bisbal, le hice a Juana (Viale) la apertura de su programa, que es un éxito y cada vez crece más. Ella tiene la canción ya hace un montón de años y se la hice especialmente para ella, “Juana contigo”, y me encanta esa cercanía que ella logró con la gente. Y bueno, lo de Carlos Rivera también. Cuando me mandan la canción cantada por él, yo lloraba. Hice también algunas cositas para las series de Story Lab, la productora de Nacho Viale. En realidad me llamó Diego Palacios que es su socio; Nacho ni sabía. Salió muy bien eso.
—¿Te gusta componer? ¿Lo disfrutás?
—Sí, un montón. Disfruto mucho mi parte de compositora y ver quién va a cantar esa canción.
Una despedida que nunca llegó—Volviendo a esto que vos contás que le pasó a tantos argentinos... ¿En tu caso, hacía tiempo que no lo veías a tu papá?
—Yo lo iba a ver pero había que tener una restricción muy fuerte porque como él estaba ya muy enfermo, estaba frágil como un papel. Entonces había que tener mucho cuidado y había toda una logística muy estricta. Pero yo lo iba a ver todos los días. Ya al final él me decía: “Andá a hacer tus cosas”, “Andate a tu casa”, “Andá con tus hijos”. Fue muy loco porque el día que él se rompe, que su salud colapsa, hacía dos días que yo sentía algo raro. Ese día, su enfermero me dijo: “Lo veo raro, vení” y no pude ir porque algo en mí sabía que ya no… Cuando llegó con la ambulancia al hospital, fue todo siniestro. Lo tenían envuelto en un plástico por si tenía Covid. Me acuerdo que lo abracé, me tiré arriba de la camilla. Justo Marcela también entró, lo abrazó y no nos lo dejaron ver más. Lo subieron a un ascensor con enfermeros y nunca más. Eso fue una locura. Eso está mal. Él además murió de otra cosa. Le empezó a fallar el sistema renal por el tipo de enfermedad que tenía.
—¿Él fallece después de estar internado?
—Sí, estuvo ocho o diez días internado y no lo pudimos ver. Todos los días había un parte. Era desesperante esperar que alguien nos diga algo.
—¿Y cómo te enteraste?
—Lo llamaron a un hermano mío, fue durísimo. Tuvo un paro cardíaco. Yo ese día estaba en la cama y mi cuarto se iluminó todo como de una luz amarilla que yo nunca vi en mi vida. Y al toque mi hermano llama y dice: “Papá tuvo un paro, pero lo revivieron”. A la media hora murió. Me fui a bañar rápido para ir al hospital. Todos dijimos: “Vamos a darle un beso, a abrazarlo, a decirle adiós” y no llegamos. Igual no nos iban a dejar entrar. Me fui encontrando con tanta gente que sufrió eso…
—Y esa señal que iluminó tu cuarto, ¿te volvió a pasar?
—Yo siento que fue él que vino a despedirse. Después soñé con él apenas me había mudado a los Estados Unidos. Yo estaba en el sueño agarrándome de su pierna y él desaparecía. Después cuando uno se informa, parece que no les gusta a los que están en otro plano que los retengas y ahí se tardó muchísimo tiempo en volver a aparecer en mis sueños. Después lo volví a ver una vez muy sonriente, muy feliz, muy pleno. Yo creo en esas cosas. Uno aprende a vivir con ese dolor, aprende a vivir sabiendo que esa persona está en ese otro lugar y se sale adelante, que eso es lo más importante.
Un romance mágico—Tuviste un romance con Ale Sanz. ¿Te casaste con él?
—No, no, no me casé en el mar (risas). Te juro que fue re loco y me causa gracia. Creo que justo estaba viajando para acá y veo en una revista mi cara y la de él, diciendo: “¿Se casan?”. Yo dije: “¿Le habrá dicho él a alguien, porque a mí no me lo dijo?”. No me acuerdo si después de ahí estuvimos un tiempo más. Yo era muy chica, él también aunque era bastante más grande que yo en esa época. Ahora está espectacular, es como si no le hubiese pasado el tiempo.
—¿Estando en Miami no te lo cruzaste?
—No me lo crucé nunca todavía. Sí me ha pasado de estar en un lugar y después ver alguna noticia que él estuvo ahí pero no nos cruzamos (risas).
—¿Fue un lindo amor?
—Sí, divino. Fue de esos amores súper mágicos. Él hizo una canción que me la escribió a mí y yo escribí algunas partes. Él me lo propuso y yo hasta el momento sólo había compuesto las canciones de mi primer disco y me pareció un re lindo gesto. Siempre sentí mucha admiración por él. Escribí lo que él usó después en el estribillo.
—¿Cuál es la canción?
—“En la planta de tus pies”. En ese momento, yo estaba re flasheada de que me escriba esas cosas. Él es espectacular.