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Joaquín Levinton: del susto del infarto y el disco que esperó 14 años por ver la luz a los proyectos que lo tienen más activo que nunca

Era el partido de su vida. Volaba por la punta derecha, volaba por la franja izquierda. Su presencia en el mediocampo recordaba el andar de Fernando Redondo. Incluso tapó varios mano a mano como e...

Era el partido de su vida. Volaba por la punta derecha, volaba por la franja izquierda. Su presencia en el mediocampo recordaba el andar de Fernando Redondo. Incluso tapó varios mano a mano como el mejor de los arqueros. Pero sonó el silbato en el momento menos esperado. Una tarjeta roja lo sacaba del partido. Ya conocen el final: el VAR revisó la jugada y Joaquín Levinton pudo seguir jugando el partido de su vida.

A mediados de diciembre, a sus 50 años (ahora tiene 51), el cantante de Turf sufrió un infarto cuando se encontraba en la calle, en el barrio de Palermo. Atinó a entrar al restaurante El Timón, del que es un habitué, pidió ayuda y lo demás es historia conocida. Llegó una ambulancia del SAME, lo trasladó con urgencia al Hospital Fernández y la celeridad y la eficiencia médica y de todo el personal que lo atendió garantizó que haya Joaquín para rato.

Este tipo de episodios de salud, muy graves, por cierto, suelen provocar que la persona afectada baje las revoluciones y se tome un buen tiempo para retomar sus actividades. Pero una vez que tuvo el alta médico definitivo, Levinton se dedicó a reactivar los proyectos que tenía pendientes y a decirle que si a los que se sumaron. Sacó un alfajor, el Pescado Raúl, aquella ocurrencia que tuvo en MasterChef Celebrity cuando Martitegui le preguntó cómo se llamaba el pescado que estaba preparando; se sumó al jurado del programa Es mi sueño; se fue de gira por Europa con Turf, siguió grabando el nuevo disco de su banda y ahora se prepara para un gran show por los 30 años del grupo que creó y que comparte con Leandro Lopatín, Nicolás Ottavianelli, Fernando Caloia y Carlos Tapia. ¿Algo más? Sí, lanzó su primer disco solista, Yo soy Joaquín, que tiene una historia bien particular.

Joaquín Levinton habla de su "renacimiento"

–Tu humor y tu espontaneidad, esa que tuviste siempre pero quienes no te conocían descubrieron durante tu participación en MasterChef Celebrity, debe ser la que te llevó a este presente en Es mi sueño, el reality de canto que conduce Guido Kaczka...

–Puede ser. Hay algo de la tele que me gusta, siempre me gustó, desde chico. Me gusta ir a la tele tanto a tocar como a participar de un show. Me divierte, siempre me gustaron los estudios de televisión, me parecen escenografías de teatro. Los programas de chimento no, esos no me interesan, me parecen una porquería.

–Esto no existía cuando vos empezaste a tocar: formabas una banda de rock e ibas a aprendiendo sobre la marcha. ¿Cómo sos como juez, cuando tenés que darle una respuesta a un participante?

–Es una muy buena pregunta, lo fui aprendiendo con el correr de los programas. En el primero estaba re tímido. Para los participantes es su sueño real cantar ahí. Lo ves en la televisión y por ahí frivolizás algo que en vivo es real. ¿Por qué lloran? Lo ves por la tele y te parece ridículo, pero está llorando porque esa persona está emocionada, es real y luchó un montón para lograr llegar a ese lugar. Entonces tenés que ser un poco en chiste como a mí me gusta, pero también responsable, porque estás obrando sobre su destino, al menos a corto plazo.

–Y lo que digas le va a quedar a esa persona. Todos recordamos alguna situación violenta que vivimos con un maestro, un profesor...

–Sí, y además que en el campo de lo que respecta al canto, si bien yo no soy una persona virtuosa, sí tengo recursos para aconsejarles. Si el participante supera la primera instancia, va a ir pasando y le es importante escuchar lo que uno aconseje porque la próxima vez lo va a hacer mejor. Me voy acomodando para el chiste y la seriedad en un mismo momento.

–Es el mismo sueño que vos tenías hace treinta años cuando empezaste con Turf, el sueño de tocar, de grabar un disco. ¿Qué te acordás de ese comienzo?

–El sueño de vivir de la música, el sueño de escuchar la canción de uno en la radio. Ahora lo ponés en tu celular, pero antes que sonara una canción tuya en una radio era una locura. Cuando yo escuché una canción mía por primera vez en la radio fue una sensación única de felicidad extrema.

–Qué canción fue?

–“Casanova”. Fue una locura y ni te cuento que otros me dijeran “escuché tu canción en la radio”. Después es verdad que yo estaba muy pre3determinado a lograr lo que quería. Ni siquiera tenía otra idea por si fallaba.

–Los padres suelen aconsejar que haya un plan B...

–Yo no tenía un plan B porque sabía que podía hacer esto.

–¿Y la primera vez que escuchaste la música de “Pasos al costado” cantada por una hinchada?

–Es parte de la misma felicidad. Pensá que yo voy a la cancha de River, toqué para River en el Monumental dos o tres veces, incluso con los jugadores en el escenario. Hay veces que estoy llegando a la cancha y están cantando el tema, parece que me lo están cantando a mí. ¡Entro y está sonando! Es tan loco y yo lo tengo asimilado como un montón de cosas que eran sueños y que ya son casi cotidianas. Ser conocido, ser reconocido, que la gente conozca mis canciones, mi forma de ser. Es una realidad a la que ya me acostumbré.

–Y otro sueño cumplido es el disco solista que sacaste este año, Yo soy Joaquín. ¿Es verdad que las canciones ya las tenías desde hace años?

–Sí, unos cuantos años, hace 14 años. Es verdad que fueron hechas en una situación tan caótica, por así decirlo, que quedó escondido. Hubo una época en la que no paré de hacer canciones. Fueron diez años sin parar. Hice los discos de Sponsors, la banda que tuve cuando se disolvió Turf; hice un disco de salsa, uno de dub, uno de rock crudo, otro de canciones lentas, otro con Cucho Parisi que se llama JoaCucho; un disco con Daniel Melingo y este solista. Todo eso está en mi computadora, terminado.

–Está solo ahí...

–La vagancia era tal que yo nunca... No sé cómo se hace para tener mi propio nombre en Spotify. Ahora está, o sea que ahora puedo empezar a ponerlo ahí porque ya estoy, pero alguien lo hizo por mí, yo no sé hacerlo.

–Entonces es verdad cuando decías que no sabías cómo pagar Metrogas...

–Exacto y con esto lo mismo. Pero ahora pongo Joaquín Levinton y te aparece mi lugarcito ahí, en el que está este disco y en el que voy a empezar a subir cosas sin alterar lo demás. Estoy preparando el disco nuevo de Turf, tenemos el show por los 30 años . Hay un montón de proyectos con Turf y no tengo tiempo para tocar el disco solista, pero sí para contarles que salió. Y lo saqué el 3 de marzo que es el día de mi cumpleaños como un regalo mío para ustedes.

El que pasó, el de los 51, no fue un cumpleaños más para Joaquín. Por eso decidió, en el festejo, reunir a la prensa para que escuche el disco solista y a sus amigos; al productor del disco, Ezequiel Araujo y a una banda capitaneada por el mismo productor para tocar algunos de los temas. Todo muy distendido. “Teniendo en cuenta el infortunio que pasé con respecto a mi salud, este cumpleaños fue una suerte de renacimiento. Esta cosa de sacar un disco tiene una mística que me parece que es muy valiosa”.

–Después del susto que te pegaste, del episodio de salud, uno hubiese imaginado que ibas a tener un año más tranquilo, pero todo lo contario, se multiplicaron los proyectos...

–El destino no así lo quiso. En vez de la vida misma de decirme “tomate el año sabático”, me hizo como hacer de todo, pero no porque yo quiera, sale solo. Yo no soy un tipo que anda planificando el futuro. Saco conejos de una galera invisible, pero no llevo a todos lados la galera con el conejo guardado. Bueno este conejo, el disco, lo tuve guardado 14 años. Misteriosamente, todo pasó al mismo tiempo. Yo empecé el programa también el 3 de marzo, el día de mi cumpleaños. Y ese mismo día salió mi alfajor.

–Y el episodio de salud fue...

–El 12 de diciembre. Todo salió y se dio como un nuevo comienzo.

–¿Cómo lo viviste vos; te asustaste en el momento?

–Sí, asustarme me asusté. Te meten en una camilla que se mueve toda, no llegás más al Fernández. Vuelvo a expresar mi agradecimiento eterno al Fernández, a los doctores, enfermeros, a la salud pública, a la educación pública, a nuestros recursos naturales; todo eso que uno ve que está siendo devastado hoy en día, mi apoyo incondicional y la concientización de su importancia.

–Y saliste con mil proyectos, uno de ellos es tu alfajor...

–El Pescado Raúl, que es increíble y de mis obras de arte es una de las más locas, quién se iba a imaginar que un alfajor podía ser un pescado...

–Pero también te desmarcaste del resto porque los músicos suelen tener un vino, no un alfajor...

–Un vino no se llamaría Pescado Raúl...

–En el primer tema de Yo soy Joaquín decís que “tratás de escapar de las tentaciones”. ¿Cuáles son esas tentaciones?

–Hay un montón de tentaciones en la vida, de las cuales uno trata de ceder a algunas y a otras no. Es otra época de mi vida esa, también. Hay muchas cosas del disco que no están en este momento de mi vida.

–¿Al componer te analizás un poco, pensás en que por algo mostrás ciertos temas que tienen letras muy íntimas?

–Sí, por algo lo saqué. A veces las canciones tienen algo tan mágico que predicen el futuro. Hacés una canción y después la letra termina contando algo que te iba a pasar. Eso me sucedió.

–¿Con cuál te pasó?

–“Es el momento que todo comienza de vuelta en mi corazón, está alerta y el tuyo también...” . Un montón de veces. Lo que pasa es que cuando vos hacés una canción muchas veces la hacés desde el subconsciente y no razonás lo que está pasando. Es una suerte de catarsis. Te das cuenta de lo que dice después de haberlo grabado, cuando la escuchás. Sobre todo como compongo yo, que no lo hago como un trabajo ni lo pienso; compongo cuando me sale. Tampoco soy tan prolífico en este momento de mi vida. Hace treinta años que me dedico a esto, prefiero ir a pasear al perro. No soy de los loquitos de la música.

–¿Qué tiene esta etapa de Turf que es diferente a la anterior? ¿Que están más grandes?

–No, estamos igual que siempre. Siempre buscando algo nuevo, ritmos nuevos, cosas que nos diviertan y sorprender al que escuche nuestra música. Divertirnos y divertir. Turf siempre es nuevo, nunca se copia de Turf. Eso es lo más genial que tenemos. Es un grupo chiflado.

–Cuando surgieron no había una banda de sus características...

–Siempre fuimos muy chiflados y eso lo puedo ver ahora. Antes lo éramos y no me daba cuenta. Yo cuando canto o me pongo en acción me transformo en una lagartija fugitiva; ahí me dejo de ver y escuchar a mí mismo, ya no sé lo que está pasando. Capaz venía cansado, sin ganas de nada, pero se cuenta “uno, dos, tres y cuatro” y me transformo. No sé lo que pasa y ellos tampoco saben por dónde puede salir el tiro. Por suerte siempre termina saliendo bien, pero hay veces que digo: “esto va a ser imposible”, y de repente me encuentro colgado de un farol y no sé cómo sucedió.

–¿Tenés momentos tristes?

–Si, si, sería muy loco que no los tuviera. No soy así, igual, soy una persona muy positiva, con mucha energía. Mi familia es así, mi mamá, mi papa; mis abuelos también, que en paz descansen, siempre fueron así. A mi vieja la vi solo una vez triste. Mi papá tampoco, lo veo de otras maneras, pero triste nunca. Es genético. Somos muy alegres nosotros. Nos juntamos desde siempre a cantar, contentos. Toco madera. Tengo una linda familia con buena suerte.

–Tenés una hermana que te acompañó mucho...

–Una hermana, Micaela y un hermano, Ezequiel. Micaela vive en París. Somos muy parecidos los tres.

–Tu fanatismo por Jorge Serrano se nota de a ratos en este primer disco solista...

–También Leonardo Favio, Beach Boys, David Bowie, una manera de componer muy argentina y mucha poesía. Muy buena producción de Ezequiel Araujo, de disfrute auditivo. Tiene algo muy lindo el disco que no tiene deseo de venta, de desarrollo, de campaña de marketing, de moda; es atemporal, solo podés disfrutarlo. Está compuesto por mí, no tiene otros compositores, no es un producto. Grabé en mi casa de ese momento, sin un solo centavo para el disco y para nosotros. ¡Sin dinero en circulación! Tiene muchas cosas especiales para que sea disfrutado sin pretensiones. No hay un hit. ¿Cuál es el corte? No hay, no me importa.

–Hablás de deseo y en esta cultura del single el deseo se convierte rápidamente en presión...

–Tiene toda la profundidad del amor por la música, el deseo era simplemente hacerlo. Ahora, después de tanto tiempo, estaba instalado el deseo de que saliera, el deseo de compartirlo. Es un obsequio, nadie pretende ganar plata con esto, no lo vamos a presentar.

–¿Pensaste en ser padre?

–Me encantaría, pero no miro mucho a largo plazo, voy por año. Mi manera de pensar es: ¿qué cosas lindas quiero hacer este año? Me armo un lindo viaje. Pero lindo, a un lugar que no conozca, que me acuerde para siempre y con alguien especial que yo quiero, un amigo, una mujer. Un lindo proyecto: hacer un disco. Me pongo esos objetivos y los cumplo. Al año siguiente vienen otros. Siempre tienen que ver con algo musical, con hacer un viaje y con alguna chifladura. Esa es mi organización.

–¿Qué viaje te impactó?

–Todos. Ponele, me fui a Japón. Lo pensé, lo planifiqué. Como grabar un disco con Turf. Al año siguiente dije: Me voy a ver a Oasis a Manchester. La banda de mi vida. Planazo. No me lo voy a olvidar nunca y además sacamos un disco. Y adopté un perro. Cosas muy trascendentales. ¿Y este año? Me voy a China, saqué un alfajor, estoy en un programa de televisión, preparo un disco con Turf y mi perra Salsa cumplió 1 año el 3 de marzo, igual que yo. Este año me tiene en sorpresa, muy emocionante, porque estoy haciendo de todo. Más no existe porque no tengo más tiempo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/joaquin-levinton-del-susto-del-infarto-y-el-disco-que-espero-14-anos-por-ver-la-luz-a-los-proyectos-nid02052026/

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